Fichar jugadores es un arte mucho más difícil de lo que parece. No es cuestión de firmar a la estrella de turno y pagar lo que piden club, agente y jugador. Eso es lo fácil. Lo difícil, y lo que no se sabe hasta que el jugador llega al club, es cómo va a afectar al rendimiento del fichaje todo lo que le rodea en su nuevo entorno: compañeros, quizá una nueva ciudad, incluso un nuevo país. ¿Aprenderá el idioma? ¿Se adaptará su familia? ¿Viajará solo y se sentirá aislado sin su familia? En la mayoría de los casos es muy difícil saber lo que va a pasar, sobre todo si hablamos de jugadores menos conocidos. El agente nunca te va a dar una mala referencia de su cliente y el club vendedor no va a devaluar a su jugador por las buenas.

Y luego están las cosas del futbol, donde la racionalización desparece y vemos fichajes guiados por el instinto, como el que pone una ficha al 7 en la ruleta. Lo normal es que no salga. Y cuando contratas a jugadores con talento tipo Cassano o Balotelli ya todo el mundo sabe lo que va a ocurrir. Por supuesto, hay jugadores de este tipo de otras nacionalidades, no es exclusivo de Italia.

Y si los clubes tienden a tomar decisiones instintivas al dar altas, al dar bajas sufren miedo y vuelven a las dudas: ¿Y si sale bien allí, qué hacemos? ¿Le damos al rival a un jugador que teníamos…? Porque es bueno, eso está claro… igual si le integramos mejor podemos ver un rendimiento superior.

Ese miedo nos ha llevado a varias situaciones que rozan lo absurdo. El ejemplo de Bale es de sobra conocido por todos los aficionados del Madrid. Gana mucho dinero y en Madrid se vive mejor que en Manchester, donde cada día el tiempo cambia entre lluvia y diluvio. Habrá muchos campos de golf pero menos horas de sol en invierno. Bale está en su derecho: tiene un contrato firmado y se irá cuando acabe o cuando le hagan una oferta que le interese y el Madrid la acepte. Este argumento también lo puede esgrimir el club que no quiera vender a un jugador: ahí esta el contrato.

La situación de Bale es absurda para todas las partes. El jugador no parece querer moverse y así deja que su carrera se extinga poco a poco. Prefiere cobrar mucho y vivir en Madrid aunque no juegue al fútbol y se vea ninguneado por el entrenador antes que ir a otro club, ganar menos dinero y jugar más. Insisto, está en su derecho. Y así lo dice su agente, que lejos de velar por la carrera de Bale, cuida de su cartera.

Si el Madrid tiene un grano en los cuartos traseros con el galés, no menos lo tiene el Arsenal con Özil. Cuando su equipo se jugaba la FA Cup contra el Chelsea, el jugador estaba de vacaciones en Turquía. Peleado con la federación alemana, con mejores o peores motivos, lo cierto es que no tiene razones para mostrarse molesto con un club que le paga uno de los mayores salarios de la Premier League, liga más que generosa en sus emolumentos. Hubo un momento en que la relación parecía rota y Özil podría cabalgar libremente hacia el Bósforo o cualquier otro lugar del mundo, pero coincidió con un periodo de nervios en el club y una serie de partidos inspirados. Volvemos a lo anterior: Es muy bueno, podremos recuperarlo, tiene más talento que la mayoría de la Liga. ¿Y si se va al United y nos sacan de la Copa de Europa? ¡Y encima gratis! Total, Özil renueva y las aguas vuelven a su cauce. El jugador vuelve a estar desconectado de la dinámica del grupo y Arteta, como Zidane con Bale, ya ni disimula. Si se va hoy mejor que mañana.

Si el Madrid y el Arsenal son víctimas de sus decisiones erráticas, la situación del United con Alexis Sánchez no ha sido mejor. Fichado como golpe de efecto al City de Guardiola, que le tenia apalabrado para cuando el contrato con el Arsenal finalizase, el United incluyó en la operación a Mkhitaryan —hoy cedido en la Roma y sin futuro en Londres—. El contrato de Alexis en Manchester es tan favorable al jugador que debería poner una estatua del agente en su casa y el United carteles de “se busca” y lanzar al ejército boliviano en su captura.

Quizá por la intervención del agente, el deseo del jugador de volver a ser futbolista o la necesidad del United de liberar parte del medio millón de libras semanales del contrato del chileno, Alexis acabó cedido en el Inter. Alexis pinta en el United menos que Bale en Madrid: ocupa plaza de ataque y compite con Martial, Rashford, Greenwood y el esperado fichaje estratégico del club, Sancho. Como el Inter —y todo el mundo— conoce este escenario, ha ofrecido al United llevárselo gratis. El United ha aceptado y el jugador también ha decidido rebajar su sueldo para poder quedarse en Milán. Así se han librado en Manchester de su costoso grano.

Ese puede ser el escenario para Real Madrid, Arsenal, Özil y Bale. Pero todos tienen que querer, y falta encontrar los clubes que les acojan obviando su actitud general en los últimos meses… También es necesario que Madrid y Arsenal no se enreden en extraños pensamientos: imagínate que se van al equipo rival y nos ganan…

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