Los amantes de la cultura japonesa están de enhorabuena puesto que uno de de sus deseos no tan ocultos se remonta a la legendaria época feudal, una era marcada por los samuráis y en la que los mitos y leyendas campaban a sus anchas en un país que buscaba su identidad mientras hacía frente a sus enemigos, tanto interiores como foráneos.

Precisamente ese juego por el que suspiraban los gamers ha escogido este escenario tan especial para situar la acción de este Ghost of Tsushima que fue anunciado allá por 2017 y que cierra un círculo para la desarrolladora Sucker Punch puesto que inició la actual generación de consolas con el interesante Infamous Second Son y la despide con el último Triple A para Sony previo a la llegada de la futura Playstation 5.

Basado en hechos reales

Nos encontramos en el año 1274 en plena Era Sengoku con un Japón en el que los daimyos (señores de la guerra) pelean entre sí y en el que un país dividido sufre invasiones desde el continente como es la que se recrea en este juego por parte del Imperio Mongol, que desembarca en el conjunto de islas que compone Tsushima con más de 40.000 hombres ante los que se miden un selecto grupo de 80 samuráis, que se baten con valor para caer ante un enemigo que le supera abrumadoramente en número y en tácticas nunca vistas con anterioridad por parte de los japoneses.

Es aquí donde entra en liza el personaje de Jin Sakai, superviviente de la ofensiva en este archipiélago y que pese a que pertenece a una honorable estirpe de guerreros japoneses, tiene que darse de bruces con la realidad de que el invasor mongol no se acoge a los preceptos del bushido ni nada parecido, recurriendo a una violencia extrema para someter a la población natal liderados por un brutal y carismático Khotun Khan, que se convierte en un envidiable antagonista que planea sobre la acción en todo momento merced a su inteligencia e indudables cualidades como guerrero.

Durante la historia de nuestro protagonista, Jin Sakai tendrá que asumir que la sensación de culpabilidad por haber sobrevivido a la masacre y la inseguridad por el futuro de su gente puesto que sus principios tendrán que ‘adaptarse’ a los nuevos tiempos si es que se quiere ver un nuevo amanecer ante un enemigo que nos supera abrumadoramente en número y contra el que deberemos doblegar nuestras creencias.

En una trama que tiene clarísimamente reminiscencias de las películas de Akiro Kurosawa, con especial atención a lo que supuso “Los siete samuráis” en el Séptimo Arte como inspiración a cineastas posteriores, Ghost of Tsushima nos va a atrapar este sandbox con una historia muy atractiva y que nos ofrece una dinámica interesante en sus distintas formas de enfocar el juego mediante un sistema de combate fabuloso que hará las delicias de los aficionados, especialmente en los combates personales contra los jefes que se cruzan en nuestro camino y que parecen sacadas de las propias películas del cineasta.

La paciencia es una virtud

Dominar el combate en este título es absolutamente fundamental y no habrá error más grave que pensar que encadenar golpes sin descanso contra los enemigos que nos superan muy habitualmente en número es el camino para sobrevivir sino que usar todos los recursos a nuestra disposición va a ser clave a lo largo de las decenas de horas que nos llevará a completar esta aventura.

A lo largo de los tres actos que se compone Ghost of Tsushima y que se encuadran en otras tantas localizaciones geográficas del archipiélago, ser capaz de aprovechar las cuatro posturas que iremos aprendiendo en la trama se antoja clave puesto que cada una de ellas está pensada específicamente para una clase de enemigo muy particular, con sus virtudes y defectos. Cambiar de forma instintiva esta modalidad en pleno encuentro es lo que hace que el título de Sucker Punch convierta el combate en toda una delicia para los amantes del género y no apto para los que les asuste la sangre por su constante presencia.

Igualmente, la progresión de Jin hasta convertirse en el Fantasma y aprender las tácticas de infiltración está muy conseguida aunque nos hubiera gustado que la IA de los enemigos hubiese estado más afinada en esos momentos de sigilo puesto que nos hemos encontrado con adversarios que no reaccionaban a algunas de nuestras maniobras pese a ser más que evidentes o bien dejaban de perseguirnos cuando emprendíamos la huida en algún instante.

Ya sea como samurái o como Fantasma, recurrir a elementos como el arco corto o largo, los kunai para aturdir (como ocurría con Batman en la saga Arkham) o recurrir a las bombas de humo o a las pegajosas se convertirán en excelentes activos a la hora de planificar los combates o recurrir a todo nuestro arsenal cuando todo se desmadra con el uso de R2. Pensamos que es muy útil para decidir cuál era el siguiente paso a dar o localizar a ese arquero molesto que no para de hacernos la vida imposible.

Hemos encontrado el sistema de experiencia de Ghost of Tsushima muy original puesto que en lugar de niveles, nuestro protagonista irá aumentando su nivel de leyenda y eso repercute en todo lo que nos rodea como los NPCs o incluso para infundir terror en los mongoles. Por este motivo, la metodología que se ha seguido a la hora de encontrar altares secretos, santuarios, componer haikus u otros elementos gracias a la interacción con la fauna de la isla o simplemente acercarnos a caballo a una humareda que se ve en el horizonte sin otro elemento de guía salvo el viento resulta refrescante para el género de los sandbox.

Un espectáculo para tus ojos

Cuando agotamos el tramo final de esta generación de consolas y con la expectación que suponen la próximas y las posibilidades que tiene asociadas, lo cierto es que la excelencia es lo mínimo que se debe exigir para un Triple A cuando ya han transcurrido siete años desde su lanzamiento y es que Sucker Punch abrió Playstation 4 con nota para cerrarla con sobresaliente.

No vamos a incurrir en la hipérbole si decimos que Ghost of Tsushima es probablemente el juego más bonito que se pueda apreciar en el mercado, con un portento gráfico que le sitúa en la cima de otros exponentes, ya fueran exclusivos para la marca japonesa como The Last of Us Parte 2, God of War u Horizon Zero Dawn por mencionar algunos ejemplos o multiplataforma.

Es verdad que puede haber algún detalle casi insignificante que impide la llegada a la matrícula de honor en interiores, pero en términos de vistosidad y por variedad, este juego no tiene parangón a la hora de ofrecernos escenarios preciosistas con una paleta de colores maravillosa que se ajusta a las cuatro estaciones que se dan en el archipiélago, con una distancia de dibujado envidiable que llega hasta el mismísimo horizonte.

Es una gozada movernos por campos en flor que se balancean merced al viento que tan fundamental resulta en nuestra aventura y no hay imagen que no parezca sacada de una postal, lo que fomenta el uso intensivo del modo foto, herramienta que parece inventada casi para este Ghost of Tsushima y que resulta ser un enorme acierto haberlo incluido desde el propio lanzamiento en lugar de esperar a una actualización posterior.

Mientras buscamos la flor del cerezo perfecta como hacía el personaje de Ken Watanabe en El último samurái, siempre podremos recurrir al modo blanco-negro, que nos acerca a una estética muy similar a las películas de Kurosawa y que le da un aire más épico a esta propuesta aunque casi convierte en herejía el perdernos esos escenarios llenos de vida en los que Jin va a moverse en la aventura.

Asimismo, mencionar que el juego está doblado al español como parte de la estrategia habitual de la compañía respecto a sus exclusivos, pero debemos reconocer que, pese al indudable esfuerzo a la hora de transmitir las emociones de los personajes, la opción de dejarlo en versión original con las voces en japonés le da un empaque muy superior y consigue meterte mucho más en la trama.

Por último, sería injusto no recordar la bella partitura que compone la banda sonora del título y que le da pausa al juego cuando es preciso para transmitirte emoción cuando la ocasión lo requiere gracias a la fabulosa labor a cargo de Ilan Eshkeri y Shigeru Umebayashi.

Conclusiones

Ghost of Tsushima es el colofón de una soberbia relación de títulos exclusivos para la Playstation 4 antes de la llegada de la quinta generación y no se puede calificar el título desarrollado por Sucker Punch sino de rotundo éxito para redondear una secuencia que no nos ha dejado mucho margen para saborear estos juegos desde que se estrenara Final Fantasy VII Remake allá por el mes de abril como aperitivo a lo que sería The Last of Us Parte 2.

Con un combate excelente que tiene la suficiente profundidad con el juego que dan las distintas posturas, la aventura de Jin Sakai nos ha deleitado durante nuestro análisis sin perder de vista algunos aspectos a mejorar como las fases de sigilo que no están tan conseguidas o las plataformas que se cruzan en nuestro camino al igual que cierta sensación de repetición a la hora de descubrir los secretos ocultos del archipiélago japonés.

Sin embargo, sería injusto no reconocer que Ghost of Tsushima nos ha brindado una de las experiencias más hermosas que hemos podido disfrutar en nuestra vida con unos entornos que están hecho para perderse en ellos y que nos van a entretener con el modo foto como ningún juego previo por lo que este juego cuenta con los mimbres necesarios para poder convertirse en una saga a seguir en un futuro con la esperanza de lo que puede dar de sí en una próxima generación llena de posibilidades.

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