El Sevilla venció al Inter por 3-2 y conquistó su sexto título de la Europa League con pleno de victorias en sus seis finales continentales, algo que no ha conseguido ningún otro club. Al igual que sucedió en 2015 (3-2 contra el Dnipro) y 2016 (3-1 al Liverpool), el Sevilla se vio obligado a remontar un marcador que en este caso se puso cuesta arriba con el gol de penalti de Lukaku a los cinco minutos. Sin embargo, el sevillismo considera suya la Copa y esa convicción es más fuerte que cualquier adversidad.

De Jong, novedad en alineación titular de Lopetegui, demostró el buen ojo del técnico. El holandés igualó el partido en el minuto 12 y puso por delante a los suyos en el 33. Sin embargo, la batalla era a brazo partido y Godín volvió a poner las tablas con otro testarazo (36′).

En la segunda mitad, Lukaku tuvo la oportunidad de conseguir el tercero, pero Bono volvió a erigirse como uno de los héroes del Sevilla. El portero repelió el remate del belga y el Sevilla sintió que el destino estaba de su parte. Quedó claro cuando la espléndida (y desviada) chilena de Diego Carlos fue rematada por Lukaku. El multicampeón ya no se dejó alcanzar. Sufrió, pero nadie sufre mejor que el Sevilla. Y nadie, tampoco, levanta mejor las Copas de la Europa League.

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