Tampoco esto será igual. Olvídense de esas remontadas al calor de los tuyos o de esos goles milagrosos que en los últimos minutos abrían la puerta a la esperanza. Atrás quedó la intimidación provocada por los grandes escenarios o esos ambientes electrizantes. Este 2020 también se ha llevado por delante el regusto de la vieja Copa de Europa, concentrada en ese germen que fueron las eliminatorias a todo o nada. Lo de Lisboa será otra cosa. Una especie de mundialito de clubes estival, un agosto con aroma a mayo, en la calurosa capital lusa. Allí donde el Tajo se pierde en el océano, quedarán sepultadas las esperanzas de siete de los ocho equipos que se embarcaron en este empresa con el mismo espíritu que Vasco da Gama, Diego Cao o Alvares Cabral: conquistadores de lo desconocido. Ahora lo que se persigue es un ánfora con la única certeza de que el más mínimo error provocará el hundimiento de tu flota.

Siempre fue la Champions una competición de instantes. Algo que esta final a ocho potencia hasta el extremo. No hay segundas partes para redimirse y pese al novedoso (y obligado) formato, Portugal vive el torneo con cierta distancia. No quedan representantes lusos a estas alturas de la competición y tanto el José Alvalade como Da Luz, las casas de Sporting de Portugal y Benfica respectivamente, lucirán vacías en esta fase final. Pese a todo, Lisboa esperaba la llegada de 16.000 turistas durante las dos semanas que durará el torneo, según un estudio del Instituto Portugués de Administración de Márketing (IPAM). Un número exiguo si se tiene en cuenta los 100.000 británicos que acudieron a Madrid en la última final de Champions. El impacto económico también se cifra en algo más de 50 millones de euros, muy lejos también de los 410 millones que dejó en la capital lusa la última final de Champions disputada allí (Real Madrid- Atlético de Madrid, 2014). Las autoridades lusas también han hecho hincapié en que en su lucha frente al coronavirus los hinchas deben respetar la normativa portuguesa que incluye la prohibición de reuniones de más de diez personas y el consumo de alcohol en la calle, unas limitaciones que también frenan la llegada de aficionados para disfrutar de los siete partidos en liza. Los primeros son estos cuatros duelos de cuartos de final.

Atalanta – Paris Saint Germain

Es la enésima revisión de David contra Goliat. Los parisinos están ante una oportunidad inmejorable de conquistar por fin la Champions League, aunque los casi cinco meses de parón que han tenido sus jugadores pueden jugar en su contra. Frente a ellos la romántica apuesta de Gian Piero Gasperini y su Atalanta. Ya han hecho historia y jugarán, como siempre, sin miedo nada, lo que les convierte en peligrosos. La escuadra bergamesca ha vuelto a ser una de las revelaciones de esta temporada en el Calcio e incluso ha mejorado sus números tras el confinamiento. Con tan solo una derrota en el tramo final ha igualado su mejor posición en la Serie A (3º) y se ha convertido en el conjunto más goleador del torneo (98 goles). Liderados en el campo por el argentino, Papu Gómez, toda una institución en Bérgamo, tienen un estilo de juego directo muy marcado, aunque su defensa no está al nivel de esta Champions. Encajan mucho y frente al PSG no podrán contar con Ilicic, una de sus mejores armas ofensivas, que se ha marchado a su país por motivos personales.

En el PSG la gran duda es Kilian Mbappé. Lesionado en el tobillo en la final de Copa de Francia que hace apenas dos semanas enfrentó a los parisinos con el Olympique de Lyon. Tuchel aseguró ayer que está para jugar. Ese fue el primer partido oficial en cinco meses para Neymar y compañía. Con la Ligue1 clausurada por el Covid_19, la principal incógnita para los franceses es conocer su ritmo competitivo y su estado de forma en un torneo tan corto como exigente. Las bajas de Edinson Cavani (no amplió su contrato) y Meunier (traspasado al BVB), junto a la sanción por tarjetas de Di María o al renqueante Verrati (problemas en un gemelo) restan cierto potencial ofensivo a los parisinos, aunque Tuchel cuenta con una plantilla más amplia y equilibrada que en otras ocasiones para sobreponerse. Hombres como Pablo Sarabia o Ander Herrera serán secundarios de lujo para que los parisinos de una vez por todas presenten su candidatura al título. Las eliminatorias, verdadero talón de Aquiles de este equipo en Europa, no serán este vez un inconveniente.

Red Bull Leipzig – Atlético de Madrid

Dos caras de una misma moneda, aunque en fases diferentes. El RB Leipzig bien podría ser ahora mismo lo que era el Atlético de Madrid en 2012-2014. Un proyecto en construcción pero en clara línea ascendente bajo la figura de un entrenador joven con las ideas muy claras, con un estilo muy marcado, que busca provocar el fallo del rival y atacar de forma directa a la portería. Todo ello a muchas revoluciones. Eso es el Leipzig de Julian Nagelsmann, el técnico joven más sugerente del panorama mundial. A sus 33 años y tras dos en Leipzig ha conseguido llevar al conjunto de la bebida energética al siguiente escalón. Todavía no le da para pelearle la Bundesliga al Bayern (3º clasificado), pero sí ha colocado al Leipzig bajo los focos de los ocho mejores de Europa. La pérdida de su mejor jugador, Timo Werner (fichado por el Chelsea) marca definitivamente el partido. La responsabilidad del gol recaerá ahora en Schick, Sabitzer, Forsberg o el español Dani Olmo, que estuvo a punto de recalar en el Atleti el verano pasado.

El Atlético del Cholo Simeone llega a Lisboa sintiéndose un grande de Europa. Con el regusto lejano de la gesta en Anfield y el susto, mucho más cercano, de los dos positivos por Covid_19 (Correa y Vrslijko) que obligaron a los colchoneros a modificar su plan de ruta. Aislar al grupo de ese episodio y asumir con naturalidad el papel de favoritos en este encuentro será la primera obsesión de Simeone. En ese ejercicio de motivación han ayudado, a buen seguro, las palabras de Nagelsmann en The Athletic “A sus jugadores les gusta dejarte un regalo cuando la pelota ya no está en juego. Buscan ganar de cualquier manera y siempre rozan la provocación. Lo hacen conscientemente. Son los mejores en eso. No podemos caer en su juego”. Esas declaraciones son gasolina para Simeone, que volverá a apostar por Marcos Llorente para mantener la estela de Anfield. El Atleti ha completado un gran tramo final en Liga y deberá hacer valer su mayor experiencia y la jerarquía de hombres como Diego Costa, Koke, Saúl, Giménez u Oblak en estos partidos para no dar más alas a su rival. Incluso Joao Félix subió su nivel postconfinamiento y en su vuelta a Da Luz puede ser un as en la manga para Simeone. La oportunidad es histórica para los colchoneros que además van por el lado más amable del cuadro.

Bayern Munich – FC Barcelona

El duelo de las 10 Copas de Europa, entre los dos únicos aspirantes que saben lo que es levantar la Orejona. Lo han hecho cinco veces cada uno y pese a todo, el enfrentamiento parece uno de los más desnivelados de estos cuartos de final. El Bayern llega en modo ogro. El Barça colgado del botín izquierdo de Messi. Los bávaros volvieron a evidenciar frente al Chelsea que son una máquina perfectamente engrasada (4-1 en la vuelta). Hansi Flick ha obrado el milagro en apenas 9 meses y revolucionado un equipo donde el talento joven (Alphonso Davies, Kimmich, Gnabry, Goretka) ha mezclado a las mil maravillas con los veteranos (Lewandowski, Müller, Alaba, Neuer). Los bávaros lo han ganado todo desde febrero y no pierden un partido desde el 11 de enero. A ello hay que sumar el estado de gracia de Lewandowski. A sus 31 años se le siguen cayendo los goles del bolsillo (34 goles en 31 partidos de Bundesliga), es el máximo goleador de esta Champions con 13 dianas.

En un Barça crepuscular la única esperanza es un arrebato de 20 minutos de Messi. Pero la defensa muniquesa no es la napolitana. La inspiración y el físico se han limitado en el argentino tras el confinamiento, agotado por tener que ir resolviendo cada vez más problemas estructurales de su equipo. La falta de socios, con un Luis Suárez renqueante y un Griezmann ausente no es la mejor noticia para el Barça. La total recuperación de Frenkie de Jong y su rendimiento frente al Nápoles suponen un alivio para Quique Setién. El tulipán debe ser el motor del centro del campo culé para imponer junto con Busquets el estilo azulgrana. La posesión volverá a ser objeto de debate frente al Bayern, al que también le gusta monopolizar el balón. En ese baile de parejas, Thiago-Kimmich y Busquets-De Jong se esconden buena parte de las claves del partido. El resto, en los duelos individuales del mejor partido de cuartos sobre el papel. Si alguien puede defender a Lewandowski en el área es Piqué; en las porterías está el debate nacional de Alemania (Neuer-Ter Stegen) y Boateng volverá a encontrarse con Messi tras el duelo de 2015 con el que tumbó al defensor y al propio Bayern con un quiebro excelso. A esos recuerdos se sigue aferrando el Barça y por ahí se explican buena parte de sus males actuales.

Manchester City – Olympique de Lyon

El primer pensamiento es de alfombra roja para el City. Los de Pep han conquistado un Everest que se les resistía año tras año en Europa, eliminar a un campeón de Europa en la fase del KO. Cada vez que llegaban a las eliminatorias los citizens se achicaban y daba igual que el rival estuviera en horas bajas o fuera un viejo conocido de la Premier (el Tottenham o el Liverpool en las últimas ediciones). Esa cima se ha superado además ganando los dos partidos ante el Real Madrid, por lo que el equipo debería jugar ahora liberado, confiando más en sus posibilidades. Ni siquiera la baja de Agüero ha hecho resentirse al engranaje citizen. Liderado por un Kevin de Bruyne que desde la medular ya domina los partidos, tiene artillería más que suficiente con Sterling, Gabriel Jesús, Mahrez o el jovencísimo Phil Phoden para desequilibrar los partidos. La rectificación de la sanción por incumplimiento de fair play financiero también ha quitado presión al equipo y ha borrado la sensación de ahora o nunca que había en la entidad sky blue.

Para el Lyon de Rudi García ya es todo un premio haber alcanzado los cuartos de final. Más aún tras haber eliminado, pese a perder 2-1 en Turín, a la Juventus con una pléyade de jóvenes en el centro del campo (Aouar, Cornet, Caqueret, Cherki). Esa inyección de moral, no evita que los galos sean el rival más débil y bisoño de cuantos quedan en esta carrera. Una sensación que aumenta con la pérdida del ancla en el centro del campo lyonnais. Lucas Tousart ha sido traspasado al Hertha de Berlín y no disputará esta fase final. La defensa con tres centrales y dos carrileros que plantea el OL se le ha atragantado en otras ocasiones a los equipos de Guardiola, y de hecho en sus dos enfrentamientos previos en la Champions los citizen no han conseguido ganarles (un empate y una derrota). El genio de Memphis Depay y la velocidad de Ekambi son las principales armas para repetir una segunda machada.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here