Uno de los problemas recurrentes cada temporada tiene que ver con el horario de la final de la FA Cup. Si el partido se alarga, ya no hay trenes para que los aficionados puedan volver a casa, así que les queda la opción de irse antes del final del partido o quedarse a dormir en un sitio tan barato como Londres. Este año, con una final entre equipos de Londres (Arsenal-Chelsea), ese problema no existe, tampoco el próximo martes en la final del playoff de ascenso entre Fulham y Brentford. Es la temporada de los casos insólitos: el ascenso del Leeds, el derby del oeste de Londres en la final del playoff, el fin de la espera del Liverpool… Efectos secundarios (e inofensivos) del virus. 

Hace unos años esta final sería un choque de trenes y pesos pesados. Mourinho contra Wegner. Terry, Drogba y Lampard por un lado… Vieira o Henry por el otro. Sin embargo, ahora nos encontramos a dos clubes con entrenadores meritorios y equipos en construcción. Quien alce la Copa habrá completado un buen año, el resultadismo es así. 

Arteta ha hecho un buen trabajo en el Arsenal gane o pierda la final. Al equipo le falta mucho, especialmente en defensa. David Luiz sigue cometiendo errores de bulto, Mustafi no ha dado el nivel en mucho tiempo y Sokratis no cuenta. Los laterales están más asentados con Bellerín en un lado y el escocés Tierney en el otro. Hace tiempo que a Escocía no le salen jugadores de élite y ahora, junto al lateral del Liverpool Robertson, tiene dos y en el mismo puesto. 

En el centro del campo los cambios son continuos. Pasado el enfado (él contra el mundo) de Xhaka y el divismo de Ceballos, ellos dos suelen jugar la mayoría de los partidos. Incurable es Guendouzi. Su salida de tono ante el Brighton (se burlaba de sus rivales por lo generoso de su contrato) le ha apartado del equipo definitivamente. Arteta le quiere incluir en la oferta por el colchonero Thomas Partey. 

Las opciones del Arsenal pasan por su delantera. Fundamentalmente por Aubameyang, que está en un tira y afloja por su renovación. Ganar el título clasifica al Arsenal para la Europa League (en caso de derrota irá el Wolves) y da credibilidad al proyecto, lo cual acercaría la renovación. 

La clave del partido puede estar en el duelo entre Aubameyang y el portero del Chelsea. Kepa tiene los peores números de la liga; parece que lo que va entre palos, entra. Caballero tampoco es una garantía y de ahí el interés del Chelsea en Oblak y Ter Stegen. Como madridista, ojalá fichen a ambos… 

Defensivamente el Chelsea tampoco es fiable. Le falta un central de garantía desde las salidas de Terry y Cahill (que tomen nota Madrid y Barça porque Ramos y Piqué no durarán mucho) pero los esfuerzos por fichar jugadores se centran en la delantera, como si dieran por perdido a Giraud o por no suficientemente bueno a Abraham. Sería una pena que Lampard se desviase de la política de desarrollo de jugadores jóvenes, porque algunos tienen muy buena pinta. 

La temporada de Lampard ha sido exitosa desde ese punto de vista. Clasificado para la próxima Champions, aunque con muchos menos puntos que cualquier otro año, y dando valor a su plantilla, ganar la Copa sería también un gran éxito para el. 

Así tenemos ante nosotros una final con dos entrenadores en sus inicios, dos equipos en plena reconstrucción lejos de su pasado glorioso y con la posibilidad de que el jugador clave sea un ex del rival. David Luiz jugó en el Chelsea, Giraud en el Arsenal y  Willian, que acaba contrato, podría jugar en el Arsenal el año que viene. Con los dos equipos mucho más fuertes en ataque que en defensa (lo que en inglés se llama “top heavy”) es posible que haya varios goles. Lo que no hay es un favorito claro. Ambos han sido capaces de ganar al City y de perder partidos que no deberían. 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here