El Arsenal se impuso al Chelsea por 2-1 para hacerse con la FA Cup por decimocuarta vez, récord de la competición. El número llamará la atención en parte del madridismo, y si bien Arsenal y Madrid ganaron esos trofeos en paralelo (el Arsenal la Copa inglesa, el Madrid la de Europa) en 2014, 2016 y 2017, la racha se perdió en 2018. En cualquier caso hoy toca centrarse en la competición inglesa. 

El partido empezó con buenas ocasiones, una por equipo, y a los 5 minutos llegó el gol del Chelsea, obra del americano Pulisic. Mount encontró un hueco en la defensa en un ataque rápido, Giraud no pudo rematar, pero dejó el balón a pies de Pulisic. Tierney, habitualmente lateral, se apartó para no hacer penalti y Pulisic definió fácil. 

Ambos equipos habían salido con un 3-4-3, si tenemos que fijar un dibujo. Tres centrales, laterales largos, dos jugadores en el centro, un 9 y 1 delantero más por cada banda. La pareja de medios del Arsenal, Xhaka-Ceballos, fue superior a Jorginho-Kovacic. El aún madridista fue de los jugadores más destacados del partido, el ex-madridista acabó expulsado. 

Antes de llegar allí empataría el Arsenal. Pronto encontró un hueco entre la espalda de James y la posición de Azpilicueta y por allí, con un simple balón largo, aparecían Aubameyang o Lacazzette. En esta ocasión fue el primero de ellos, detenido con varias faltas por Azpilicueta. La primera fuera del área, la última dentro. Aubameyang batió a Caballero y desde entonces hasta el descanso el Arsenal dominaría. 

Lampard, en una decisión inicialmente sorprendente pero también coherente y valiente, decidió no contar con Kepa, a quien pone en el mercado, ni Willian, que no parece renovar contrato. El día del Chelsea empezó a tornarse gris cuando Azpilicueta se retiró lesionado con un tirón tras su enésimo sprint hacia atrás. Nada más empezar la segunda mitad, Pulisic sufrió la misma lesión. Se internaba en el área cuando su gesto en la cara delató el dolor. Aún así intentó rematar, pero sin peligro. Ahí acabó su partido. 

El Arsenal ya no llegaba tan fácil, aunque a ambos equipos les costaba salir limpiamente desde atrás. Ante tal dificultad, Bellerín decidió romper líneas a la carrera. Fue detenido con una entrada torpe y aparatosa por el danés Christiansen, dejando a ambos jugadores lesionados por unos instantes. El balón llegó a Aubameyang. Zouma evitó el remate con la derecha, así que se deshizo del central francés con un recorte un bonito remate picado con la pierna izquierda. 

Poco después llegó la segunda amarilla a Kovacic, quizá excesiva, y los últimos cambios de Lampard. Ahí es cuando Ceballos volvió a crecer, mostrándose a todos sus compañeros y pasando el balón con calidad. Aún hubo tiempo para que Pedro acabase sus días en el Chelsea en camilla. 

El Arsenal evita quedarse fuera de Europa por primera vez en 25 años y Arteta gana confianza de todos los estamentos del club. Algunas ideas se van consolidando pero para ser un equipo de Champions League aún necesita algún jugador más. 

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