La imagen de Alfonso Pérez Muñoz siempre quedará ligada a sus botas blancas, un símbolo de atrevimiento en la época. Jugó en el Real Madrid y en el Barcelona, pero fue en el Betis donde mostró su mejor versión. Se retiró de verdiblanco en 2005, tras proclamarse campeón de Copa del Rey. Tras ser derrotado en las elecciones del Betis de 2017 y pasar una breve experiencia en los banquillos, Alfonso se ocupa ahora de sus negocios en la República Dominicana, donde trabaja con varias cadenas hoteleras, tiene salas recreativas infantiles y restaurantes.

—¿Quién cree que es el favorito para ganar esta Champions tan extraña?

—La Champions es una lotería. Cualquiera de los equipos que participan la puede ganar. Aunque siempre hay clubes que por historia y caché tienen más opciones.

—¿Cómo ve el partido entre el Madrid y el City?

—El Madrid es capaz de remontar. El City es un rival complicado y, además, tiene el resultado a favor. Sin embargo, su hándicap es que no habrá público. Y eso quizá sea un punto a favor para el Madrid.

—El Madrid necesita marcar dos goles y no anda sobrado de goles…

—Es capaz de marcar los goles que necesite, lo ha hecho en otras ocasiones. Solamente por la mentalidad que tiene está en condiciones de darle la vuelta al marcador.

«Benzema es un mediapunta que hace función de delantero centro»

—¿Benzema es un 9 o necesita un 9 a su lado?

—Benzema es un mediapunta que hace función de delantero centro. Por su estilo de juego, independientemente de los goles que marca, es un futbolista que podría ser más rentable si jugase de mediapunta y viniera a recibir. Sobre todo por su forma de moverse. En estos momentos, como el Madrid no tiene delantero centro, él hace esa doble función.

—¿Vinicius es un buen jugador o un crack?

—Es un buen jugador. Es joven y le queda mucho por mejorar y aprender; hay que darle tiempo.

—¿Se puede aprender a marcar goles o eso es algo innato?

—Se puede entrenar y mejorar. Siempre estamos a tiempo de aprender. Actualmente, faltan entrenamientos específicos para delanteros que incluyan movimientos, finalización… Porque el fútbol actual lo demanda. Cuando estuve en el Mallorca, lo hicimos con los chavales. Es una faceta que se debería trabajar más. Entrenando todo se puede mejorar.

—¿Qué es lo que echa usted de menos del fútbol de su época?

—Por mi estilo como futbolista, me gustaría estar ahora en activo. Se entrena y se juega mucho con balón y no hay tanto físico. Además, mi manera de jugar está más acorde con estos tiempos. Los técnicos españoles trabajan esta misma idea sobre todo en la Selección.

—De todos los jóvenes del Madrid (Vinicius, Kubo, Brahim, Rodrygo, Valverde…), ¿con quién se queda?

—Cada uno tiene una forma de jugar, posición, defectos y virtudes. Me quedo con todos, en especial con la política de fichajes del Madrid. Está fichando a los mejores jugadores jóvenes. En algunos casos, los ceden para que se fogueen y luego utilizarlos. Jugadores como Valverde y Asensio fueron repescados. Y lo mismo puede pasar con Odegaard.

—¿Vendería usted a Bale?

—Sí, pero no porque no sea buen jugador, sino porque le cuesta adaptarse al fútbol español o al Madrid. Veo que no está a gusto. Muchas veces, los jugadores no se adaptan por su forma de ser a sus equipos o al fútbol español. Un caso es el de Benzema. Le costó explotar, pero ahora es un estandarte en el Madrid.

-Dicen que Guardiola ha cambiado la forma de ver el fútbol. ¿Usted lo cree?

—Sí. Por cómo era de jugador y por haber salido de la escuela del Barcelona, del fútbol de Cruyff. Le ha inculcado a sus equipos el fútbol de posesión. Eso ha hecho que muchos entrenadores se fijen en esa forma de jugar. Del Bosque fue una continuación de ese fútbol de toque con muchísimos jugadores de calidad en la Selección, con Los Bajitos. Eso es lo que ha marcado la diferencia frente a equipos más físicos, porque lo que importa es tener el balón.

—Usted coincidió con él en el Barcelona. ¿Se le veían maneras de entrenador cuando era futbolista?

—En aquella época no pensábamos en eso. Él era muy meticuloso con el fútbol, el toque, el balón al pie… Le dio por entrenar y se ha convertido en un gran entrenador. A él le gustaba mucho distribuir el juego y tenía mucha calidad. Prácticamente, no perdía ningún balón.

«En el Madrid, los jugadores prácticamente juegan solos»

—Cuando escucha que Zidane no tiene muchos conocimientos tácticos, ¿qué piensa?

—Tiene carisma con el que el jugador se implica. Para ser un gran entrenador, tienes que tener muchas virtudes. No hay un entrenador perfecto. Yo he tenido más de 30 entrenadores y encontrar uno perfecto es imposible. Su carisma lo tiene por ser quien ha sido y por su forma de ser. Eso le viene como anillo al dedo para entrenar al Madrid. No lo veo entrenando al Getafe o a otro equipo, porque necesitaría otro tipo de jugadores. Sin embargo, en el Madrid los futbolistas prácticamente juegan solos. Sólo es necesario tener controlado el vestuario y saber lo que quieres.

—¿Se parecen Zidane y Del Bosque? Son dos entrenadores con mano izquierda…

—Sí, son iguales. Cuando han llegado otros entrenadores, como Mourinho o Rafa Benítez, más sistemáticos y exigentes, no les ha ido bien en el Madrid. Para otros equipos igual valen, pero no para el Madrid. Para entrenar al Madrid, hay que tener mano izquierda para que los jugadores estén a gusto y los entrenos sean divertidos.

—De todos los entrenadores que usted ha tenido, ¿quién le aportó más?

—De todos he aprendido cosas buenas y también me he fijado en sus errores. En resumen, hay que saber manejar un vestuario con motivación y buen ambiente, porque el rendimiento será muy bueno. Hay entrenadores de muchos vídeos que agobian al jugador y otros que son peores técnicos pero le sacan un rendimiento mayor a la plantilla. Porque te hacen creer que son buenos, que confían en ti. Eso motiva a los jugadores y les hace rendir el doble. Así era Luis Aragonés. Fue jugador y que sabía cómo pensaban y actuaban los futbolistas. Esa es la mejor virtud que puede tener un entrenador. Luis ha sido uno de los mejores.

—En su primera temporada en el Madrid, despidieron a Antic con el equipo líder. ¿Tuvo lógica esa decisión?

—Era difícil de entender porque efectivamente íbamos primeros. Pero perdimos una serie de partidos y la gente se puso nerviosa. En muchos casos, los dirigentes toman esas decisiones y en su su mayoría son erróneas. Ahí te das cuenta de que hay mucha gente que está en el fútbol y no tiene ni idea.

—Tantos años después, ¿cómo se pueden explicar las Ligas de Tenerife?

—El Tenerife estaba muy motivado y, supuestamente, primado por el Barcelona para ganarnos. También hubo unas decisiones arbitrales que, de haber existido el VAR, hubieran cambiado el destino de aquellas dos Ligas.

«Si aquel Betis se hubiera reforzado con jugadores de ese perfil, hubiéramos hecho cosas más grandes»

—En 1995, usted se marchó cedido al Betis, ¿con qué equipo se encontró?

-—Con una grandísima afición y con un equipo histórico que tenía jugadores de alto y medio nivel.  Para hacer un club grande, debes mejorar la plantilla para no depender sólo de tres jugadores; hay que tener futbolistas que marquen las diferencias. Y en un momento determinado los hubo: Finidi, Jarni, yo… Si ese equipo se hubiese reforzado con más jugadores de ese perfil, hubiéramos hecho cosas más grandes.

—Un año después, Lopera lo fichó en propiedad. ¿Cómo recuerda usted a Don Manuel?

—Era peculiar y gracioso. Lopera llevaba el club como una empresa más. En muchos casos, su gestión dejaba cosas que desear. Un club de esta envergadura debe tener ciertos departamentos modernizados. Él llevaba el Betis como quería en marketing, a nivel social… Era muy diferente al Betis actual.

—¿Cree que Lopera fue bueno para el Betis?

—En muchos casos sí; en otros, no. En algunos departamentos tenía que haber delegado en gente más profesional. En aquel Betis, todo tenía que pasar por él y eso no es posible en una empresa. Un club de fútbol funciona, en muchos ámbitos, como una empresa. Él era muy bueno para unas cosas y no tanto para otras. Lo quería llevar todo y eso no era posible. No podía abarcar temas de marketing, prensa, categorías inferiores… Todo costaba dinero y él no era de gastar… Y había cosas en las que había que invertir. Por ejemplo, en una buena estructura para formar jugadores en la cantera, en tener un buen organigrama deportivo…

-¿Qué recuerda de Serra Ferrer?

—Teníamos nuestras discrepancias. Era un entrenador exigente, en algunos casos demasiado con ciertos jugadores. Le gustaban las cosas muy serias y mucho trabajo, algo que me parecía bien. Él estudiaba a los rivales y planteaba muy bien los partidos. Nos dio buen resultado.

—¿Qué opinión le merece su salida del Betis como director deportivo?

—Creo que lo utilizaron para ganar las elecciones y el tiempo me dio la razón. No fue justa la forma en que salió, con independencia de sus aciertos y errores. Era una persona muy emblemática en el club y no debió marcharse así. Esa es la pena que existe hoy en el Betis, que gente que le ha dado tanto al club tenga que salir por la puerta de atrás.

—Supongo que no tendrá una buena opinión de Haro y Catalán, sobre todo porque usted integró la candidatura rival…

—Deportiva e institucionalmente, no ha funcionado su proyecto. Ellos siguen ahí porque tienen un paquete mayoritario de acciones. Si no llega a ser por Lorenzo, no hubieran ganado; hubiéramos ganado nosotros. Creo que hubiese sido mejor para el Betis visto lo visto. Aprovecharon los medios que tenían para ganar. De haber vencido nosotros, nuestro equipo deportivo hubiera sido muy bueno porque todos hablábamos el mismo idioma.

—Volvamos a sus días de futbolista. En 1997, usted marcó 25 goles y sólo Ronaldo pudo quitarle el pichichi (34 goles en 37 partidos). Tal y como estaba Ronaldo aquella temporada debió ser hasta un honor…

—Estar peleando con Ronaldo fue un privilegio… Llegó un momento en el que tuve que tirar los penaltis para intentar alcanzarlo. Eso fue un logro para mí y el Betis.

«Serra me fichó para el Barcelona, pero luego no me dio la confianza para jugar»

—¿Se arrepintió luego de fichar por el Barcelona? ¿Qué le faltó para triunfar allí?

—La confianza del entrenador y haber estado bien físicamente. Serra Ferrer fue quien me fichó para el Barcelona, pero luego no me dio la confianza para jugar. En Barcelona no tienen paciencia; quieren resultados al día siguiente. Si han fichado a buenos jugadores, pero no han dado resultados el primer año, los echan al siguiente.

—Si Messi es mejor que Maradona, ¿quién es el tercero en discordia?

—Hay muy buenos jugadores. A mí me encantan Lewandoswki e Ibrahimovic, que ahora está de capa caída. El sueco ha sido un jugador súper completo. Maradona y Messi marcaron las diferencias porque tienen hambre y son muy buenos.

—¿Cuál fue su momento más feliz como futbolista?

-Las Copas del Rey, la medalla de oro olímpico… Sobre todo, los goles marcados porque hice felices a muchos aficionados.

—¿Y su mayor decepción?

—Las veces que he estado lesionado, porque las lesiones me han privado de estar a un gran nivel, de jugar más partidos, de conseguir mejores números, más goles…

—Usted iba para entrenador, pero se le quitaron las ganas después de su experiencia en el Mallorca. ¿Qué pasó?

—No, estuve tres años en el Mallorca: juvenil, filial y primer equipo. No fue por el Mallorca, equipo para el que sólo tengo palabras de agradecimiento. Lo que no me ha gustado del fútbol es el mundillo que hay alrededor para entrenar a un equipo. Los representantes, directores deportivos, entrenadores… se pisotean. Todos quieren entrenar, pero hay algunos técnicos que son muy flojos y siguen entrenando en Primera y Segunda porque tienen buenos contactos. No a decir nombres, porque no tengo nada contra ningún entrenador. Pero viendo equipos o planteamientos te das cuenta que no son lo suficientemente buenos. Hay clubes que quieren antes a un tipo con experiencia que a uno joven con buenos conocimientos. Por ejemplo: Pepe Gálvez es un buen entrenador, que ve muy bien el fútbol, pero no tiene el nombre de otros.

—Últimamente usted ha vivido en la República Dominicana, donde tiene diferentes negocios. Supongo que el confinamiento allí fue más llevadero…

—No te creas, quizá la situación es peor que en España. Actualmente, ellos están confinados desde las cinco de la tarde hasta las seis de la mañana. Al principio, nuestro confinamiento fue de los más exigentes, pero ellos aún siguen confinados.

—Por cierto, ¿cómo hubiera resuelto usted el caso Fuenlabrada?

—El coronavirus ha interferido en la competición… Parecía que todo iba a salir bien, pero en la última jornada ocurrió esta desgracia. Lo justo es jugar el partido.

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