Vaya por delante que no entiendo de fútbol y ustedes lo saben porque nunca lo he escondido. Desconozco tácticas, posiciones y demás. Solo sé que desde que tengo uso de razón soy madridista. Y debo decir también que mi ignorancia, en medio de esta redacción, es mucho más palmaria ya que mis conocimientos deben compararse día tras día con gente de mucha talla. Pero desconocer no me impide disfrutar. Y es que a mí, sin entender de física ni de aerodinámica, me encanta contemplar el vuelo de los cernícalos sobre los tejados de mi barrio en Málaga buscando comida para alimentar a sus polluelos, que gritan desde los respiraderos de las azoteas sin descanso, mirando a sus madres con las alas extendidas. También me gusta mirar cómo conviven en el cielo a primera hora de la mañana gaviotas, palomas, gorriones y golondrinas.

Las olas, en las playas de La Línea, cuando bate el Levante, van cayendo lentamente, una tras otra, una y otra vez, y cada poco hay alguna más grande que golpea con más fuerza, y yo no necesito conocer los principios de la dinámica de fluidos para disfrutarlo, ni pretendo comprenderlas destripando su interior. A mí me basta con tumbarme en la arena gruesa y dorada mientras las escucho una y otra vez para ser feliz.

Y eso es lo que me pasa con el Madrid, que no necesito que las rotaciones de ZZ sean perfectas ni que le dé a los canteranos los minutos que les corresponden en base a su evolución en los entrenamientos. No me importa que Kroos pierda tres balones ni que no haya habido una triangulación entre el interior y el medio para llegar al gol, porque el Madrid es otra cosa. El Real Madrid es orgullo, es pasión y son lágrimas, lágrimas cuando pierde, pero también cuando gana, y todo se concentra en el grito ante el gol y en ver a Ramos, el mejor lanzador de penaltis de la Historia, levantando una copa.

Yo no entiendo de fútbol y desconozco si, como algunos compañeros aseguran, Zidane es un lastre sin libreta ni ideas que no sirve para el Madrid, si es un zoquete o si solo se dedica a cometer fallos propios de principiante. Yo no lo creo, porque he visto sus Champions, y porque aún recuerdo su volea y porque este año vamos a ganar la Liga le guste a quien le guste, y eso será lo que quede en los anales, la foto de Ramos levantando otro trofeo, porque de eso vive el fútbol, de ganar, de meter goles y de levantar trofeos. Lo demás es como contemplar La fragua de Vulcano y peguntarse por la composición química del barniz de imprimación.

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