Hace cuatro años el Getafe de Bordalás y su estilo fueron una sorpresa. Parecían un equipo y un entrenador con una idea más propia de la Segunda División y muchos dudaban de la validez de su modelo en la máxima categoría. Pues el tiempo le ha dado la razón a Bordalás. Su equipo, en teoría, debería pelear por mantenerse. Sin embargo, año tras año lucha por entrar en Europa y es un hueso duro de roer para cualquier rival.

Muchos creen que los de Bordalás son únicamente pizarra, ritmo y presión, pero hay mucho más. La idea de juego ha cambiado con respecto a hace cinco años. El Getafe no es sólo la intensidad que podría representar un delantero como Mata, el segundo jugador que más faltas comete en Primera. Si la esencia del Getafe fuera la agresividad no habría completado una trayectoria tan brillante en los últimos cuatro años.

El Getafe es, en realidad, un equipo que desnuda con su fútbol al adversario y el Madrid no fue una excepción. Zidane montó su clásico 4-4-2, con Isco en la alineación. Mendy jugaba por Marcelo en ese dibujo: un día tú, otro yo. Modric entraba de interior derecho por Valverde y arriba quedaban Vinicius y Benzema.

Los de Bordalás saltaron como siempre, muy presionantes, obligando a la mayoría de los jugadores de Zidane a jugar de espaldas, algo que ya en sí es una victoria táctica. Esa disposición exigía una demostración de calidad individual de cada jugador blanco. Los errores y los pases atrás del Madrid se repetían e Isco, el encargado de asentar el fútbol en campo contrario, tocaba menos balones que Courtois. El Madrid carecía de continuidad y no lograba salir de la presión con pases.  El equipo necesitaba que el jugador que recibía el balón saliera de su marca, pero es solo ocurrió una vez en la primera parte (Vinicius). Fue la única ocasión en 45 minutos.

La primera parte radiografió a los dos equipos. Por un lado, el Madrid, absolutamente desarticulado, incapaz de imponer su fútbol. Por otro, un Getafe, con un admirable despliegue físico y con la concentración necesaria para realizar esa presión en campo contrario que ahoga a cualquier rival.

En la segunda parte el Getafe bajó su ritmo, lo que permitió a Ramos y Kroos conectar algunos pases y a Benzema participar del juego. El Madrid seguía sin llegar, pero al menos el balón no vivía en su área como en la primera mitad. El partido se encaminaba a un justo empate cuando los blancos conectaron por segunda vez en todo el partido una jugada coral que terminó en penalti a Carvajal. La pena máxima la transformó Ramos y ahí se terminó el partido. Desde ese momento, los de Zidane, sin la necesidad de atacar y avanzar lineas, tocaron y tocaron ante un Geta sin fuerzas para cambiar ya el plan.

CALIFICACIONES

Zidane: El Madrid pareció no tener un plan claro para salir de la presión y, como tantas otras veces, sus jugadores parecieron huérfanos de un sistema. Recordemos que el mismísimo Ajax tampoco supo cómo hacerlo (a los quince minutos Ten Hag ya había mandado a su portero y centrales que salieran en largo buscando la cabeza de Babel). Zidane optó por no variar nada y que su equipo intentase salir jugando, aunque no lo consiguiese en 45 minutos ¿Acierto? ¿error? La realidad es que el Madrid fue muy poco Madrid y le faltaron mecanismos tácticos para enfrentarse a la presión del Geta, con muy poco fútbol como para ser el líder. Es cierto que los blancos jugaron ante el equipo que más faltas comete de las principales ligas y que, por tanto, más interrumpe el juego. No juzgo ni los gustos ni las decisiones. Es más, el Ajax perdió y el Madrid ganó. Sólo constato una realidad: el Madrid tiró tres veces a portería en 90 minutos. A veces no tomar ninguna decisión ya es tomar una.

Courtois: Sigue su camino hacia el Zamora. Volvió a salvar el resultado con dos grandes paradas. La presión alta del Getafe y la incapacidad de sus defesas para salir jugando con su medio campo llevó al equipo a apoyarse continuamente en él. En ese aspecto se mostró inseguro, aunque en su defensa diré que tocó más veces el balón con los pies que Isco o Vinicius.

Carvajal: Le tocó uno de los huesos, Cucurella, jugador de calidad y que no para de presionar. Pocas veces pudo librase de esa presión. Sus ganas le hicieron llegar hasta el área cuando muchos ya no podían. Oliveira le hizo un penalti a falta de 12 minutos que le puede dar la Liga al Madrid. En defensa se la jugó un par de veces con acciones muy al límite.

Varane: Estaba haciendo un buen partido. Un pelotazo en la cara le dejó groggy. Sustituido a la media hora.

Ramos: El mejor jugador del Madrid. Serio en defensa, supo navegar contra la delantera que más presiona y pega de la liga. Como a todo el equipo, le costó un mundo salir desde atrás. No encontró nunca ese escalón necesario para saltar una línea. Tampoco brilló en sus desplazamientos izquierda-derecha, porque al jugar sin extremo en esa banda, todos los cambios de sentido iban destinados a Carvajal, que normalmente los volvía a jugar hacia atrás.

Mendy: Atropellado y superado por la presión de los azulones, apenas aportó nada con el balón. Ramos y Kroos, los dos futbolistas que inician el juego blanco, están acostumbrados a tener a Marcelo en esa banda como cómplice, algo que no se da con el francés. De los más flojos del equipo, sus carencias técnicas y cierta anarquía táctica le señalaron en más de una jugada.

Modric: Su giro sobre su eje parecía clave para aguantar la asfixiante presión del Getafe, pero su físico ya no le da. Aunque siempre deja detalles con el balón, la realidad es que Modric no puede con partidos así, tan a cara de perro.

Casemiro: Aunque es evidente su mejora con el balón y en la circulación, en partidos como los que te plantea el Getafe se añora un futbolista con más registros técnicos. Como los de Bordalás no elaboran, sino que roban y atacan, Casemiro no tuvo el peso defensivo habitual.

Kroos: De menos a más. El alemán necesita tener cómplices para poder elaborar su juego, necesita jugadores que se junten a su lado, y más ante una presión como la del Getafe. Tener a Mendy y a Vinicius en su banda fue una condena para su juego.

Isco: Perdido en la tela de araña de los de Bordalás. Apenas sí participó, porque la pelota siempre estaba a 20 metros de él, en los pies de Ramos, Courtois o Varane.

Benzema: Destaca incluso en los días que apenas toca el balón. Sus toques de calidad fueron diferenciales y de de tres apoyos en él salieron los únicos tres ataques blancos en los 90 minutos.

Vinicius. Su velocidad debía ser un arma para atacar el espacio que deja a su espalda la defensa del Getafe, pero nadie conectó con él. Daba la sensación de que para aprovechar la velocidad del brasileño había que tener un plan que el Madrid no tenía. Pasó desapercibido hasta que fue sustituido.

CAMBIOS

Militao: Saltó a los 30 minutos por un Varane mareado tras un pelotazo. No era una tarde fácil, más si valoramos que pasó de no jugar a enfrentarte a la presión más agobiante del fútbol europeo. Digamos que lo mejor que se puede decir de su partido es que no la cagó.

Valverde: Lejos del nivel que mostró antes del parón, apenas sí ofreció frescura física en alguna jugada. Ha perdido peso en el juego del Madrid.

Asensio: No aportó nada. Media hora de sudor para que se normalice y deje ese perfil de jugador convaleciente.

Rodrygo: Aprovechó el cansancio de los jugadores del Getafe para intentar dar velocidad en su banda. Dejó un par de buenas internadas. Se le ve más rápido que antes del parón.

Mariano: Jugó dos minutos y no tocó la pelota.

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