Hace 30 años, cuando cubrió su primera pretemporada del Cádiz, Theo Vargas (Algeciras, 1958) no podía imaginar que su carrera estaría para siempre vinculada al club gaditano. Ha retransmitido para la radio hasta 3.000 partidos. En marzo enfermó de coronavirus, pero se recuperó a tiempo para vivir el regreso de los cadistas a Primera. Próximamente publicará un libro en el que contará anécdotas de su vida como periodista.

—Ha sido un año de emociones. Casi sin tiempo para recuperarse del coronavirus, se ha encontrado usted con el ascenso del Cádiz. ¿Cómo lo ha vivido?

—Con mucha ilusión, aunque el ascenso que viví con más entusiasmo fue el que conseguimos a Segunda frente al Universidad de Las Palmas hace 17 años. Lo hicimos tras nueve temporadas en Segunda B. Fue mucho tiempo. En Jerez, hace quince años, ascendimos a Primera, pero ni a mí ni a mucha gente nos hizo tanta ilusión como salir de Segunda B. Las circunstancias del actual ascenso han sido especiales, por eso estoy muy emocionado. Los médicos apostaban poco porque yo viviera y he podido vivir el ascenso…

—Pasó mes y medio en el hospital y estuvo muy enfermo. ¿De dónde sacó fuerzas para recuperarse del coronavirus?

—Sobre todo de la familia. Cuando abandoné la UCI, y fue la primera gran sorpresa que me llevé, estaban todos los médicos a la salida y me dieron un aplauso. Además, aquello salió en todas las televisiones y radios. Eso no me lo esperaba. También me emocioné por mi mujer y mi hijo, que esperaban noticias todos los días para saber cómo estaba. Ellos me han ayudado mucho.

—Supongo que desde el Cádiz también habrán estado pendientes de su enfermedad…

—Mucho, desde el presidente hasta el último empleado. Cuando salí del hospital encontré en mi móvil más de 400 mensajes. Es más, aún no he podido responder a todos. He estado mucho más amparado de lo que podía esperar. Del Cádiz lo tengo todo. Ahora el club me va a ayudar con mi libro y su presentación. No se editó por el coronavirus, pero saldrá en breve.

—Háblenos del libro

—Cuento anécdotas sobre los 3.000 partidos que he retransmitido. Además, cuenta con una parte de entrevistas, de cuando trabajé con Joaquín Prats a principios de los 80.

—Serán infinidad de anécdotas…

—El libro es muy simple. Desde hace 26 años, en Cádiz me conocen por el mundo futbolístico. En el libro vienen entrevistas en exclusiva con los que eran los artistas de la época: Isabel Pantoja, Rocío Jurado, Camilo Sesto… Hay fotos buenísimas que sólo por verlas merece la pena tener el libro.

—Después de 26 años retransmitiendo los partidos del Cádiz, usted es un mito del Cádiz casi al nivel de los jugadores…

—Yo he hecho muy poco por Cádiz y Cádiz me ha dado mucho a mí. Cádiz me ha dado la oportunidad de ser pregonero del Trofeo Carranza. Aquel fue el torneo más flojo, porque se disputó un solo partido. Lo presenté porque me lo pidieron desde el ayuntamiento. Aquella edición peligró y estuvo a punto de no celebrarse. Con el Cádiz he hecho todo. Me fui a Los Ángeles para retransmitir el partido de homenaje de Mágico González frente al Chivas de Guadalajara…

“Mágico fue mejor que Maradona”

—¿Cree que Mágico fue mejor que Maradona? 

—Sí. Con Mágico hablé hace dos semanas, porque RTVA me puso en contacto con él. Yo tengo muy buena relación con él. En el año 90, en Galicia, en Órdenes, cubrí por primera vez la pretemporada del Cádiz. Mágico llegaba muchos días tarde al entrenamiento por la mañana y yo lo acompañaba, porque me hospedaba en el mismo hotel que los futbolistas. A él se le permitía casi todo porque era una figura, algo fuera de lo normal. Para mí hay dos jugadores de la historia del club que han marcado una etapa, Mágico y Pepe Mejías, el mejor centrocampista que el Cádiz ha tenido en su historia. Mágico y Pepe Mejías están ambos casi en el mismo escalón. También me gustaron mucho Kiko Narváez, a pesar de su juventud y del poco tiempo que estuvo, y Ángel Oliva, que lo dio todo por el Cádiz.

Theo Vargas, entrevistando a Mágico González.

—¿A qué jugador ficharía para el año que viene?

—Creo que el Cádiz necesita un portero de garantías. De los que tenemos, Cifuentes tiene 41 años, mientras que David Gil se ha lesionado las dos veces que ha salido. Un portero que siempre me ha gustado es Munir, del Málaga. En su momento, el Cádiz lo pretendió.

—Todos tienen alguna anécdota con Mágico. ¿Cuál es la suya?

—La mayoría de anécdotas con Mágico fueron en Órdenes, porque, además de seguir la pretemporada, vivimos muchos momentos juntos y estábamos muy unidos. Hablábamos mucho de fútbol.

—¿Por qué cree que cae tan bien el Cádiz?

—Nosotros tenemos un carácter distinto al que tiene una persona del norte. Aquí somos muy abiertos y dados al forastero. Nos ofrecemos en todo y tenemos una gracia especial. Cádiz es distinta a todo. Y el club también.

—¿Cree que será posible revivir una época dorada como la de los años 80?

—Es complicado y no me atrevo a adelantarlo. En aquella época, estaba Irigoyen de presidente. Con él, no me llevé bien.

—¿Por qué?

—Porque toda la información se la facilitaba a un periódico.

“Irigoyen fue un gran presidente. Cuando le dio un infarto, intenté verlo en el hospital, pero no se me permitió la entrada”

—Entiendo que al Diario de Cádiz…

—Posiblemente. A él le dio un infarto en Burgos e intenté ir a verlo al hospital, pero no se me permitió la entrada. Creo que fue un gran presidente del club.

—¿Qué mérito tuvo Irigoyen en el éxito de aquel Cádiz?

—Mucho, por sus relaciones. El equipo estaba formado por jugadores de casa y lo confeccionó muy bien. Hay jugadores que no se pueden olvidar como Pepe Mejías, Salva Mejías, Carmelo, Juan José

—¿Qué opinión le merece Vizcaíno?

-Creo que ha roto los moldes, porque ha zanjado la deuda del club, que era grande. Además, ha logrado que en cuatro años el club esté en Primera. Su gestión es de notable alto. De él sólo puedo decir cosas buenas. Cuando salí de la Ser, hace cinco años, hubo dos medios que me ofrecieron trabajo, la radio del Cádiz y La Voz de Cádiz. Vizcaíno me ofreció llevar la radio del club la noche de mi despedida de la Ser. Manolo Lama también habló conmigo, por si necesitaba salir de Cádiz. Pero no consideré oportuno salir de la ciudad.

—¿Le ofrecieron formar parte de la Cope?

—Mira, en Madrid tengo muchos amigos, entre ellos Lama y Paco González. Manolo me preguntó cómo estaba y si estaba dispuesto a salir de Cádiz. Yo tengo muy buena relación con él, porque yo llegué a la Ser gracias a él. Cuando él trabajaba en la Ser, acordamos que me viniera para Cádiz antes de que lo supiera mi director de Algeciras.

—Álvaro Cervera ha dicho que no se es entrenador de fútbol si no se entrena alguna vez al Cádiz. ¿Qué tiene este equipo que no tengan otros?

—La gratitud de la gente. Cervera ha pasado momentos malos, pero la gente lo ha seguido apoyando. Lograr dos ascensos en cuatro años no es ninguna tontería. Yo diría que se siente gaditano; tiene familia por aquí y el cadista se ha abierto mucho con él. Vizcaíno lo tenía claro cuando le renovó por temporadas años más. No soy partidario de que un entrenador firme por cuatro años, pero si él lo consideró oportuno…

—Muchos de los grandes jugadores del Cádiz tienen o han tenido un aire bohemio: Mágico, Juan José, Fali… ¿Hay que ser medio bohemio para triunfar en el Cádiz?

—Ayuda. Esos tres jugadores son bohemios y demostraron que se sacrificaban por el equipo. Si los das absolutamente todo, la gente lo reconoce, lo ve y lo premia. Y en estos casos fue así.

—Hace siete años, el Cádiz estuvo en puestos de descenso a Tercera. ¿Corrió el riesgo de desaparecer?

—Ha estado a punto de desaparecer en dos o tres ocasiones. En Cádiz, los establecimientos hoteleros se han volcado. Cuando no tenían para comer, el restaurante Faro les llevaba las comidas. Hay gente que ha dado hasta el último euro que tenían para salvar al equipo; esa ayuda la ha tenido el Cádiz. Y la tendrá siempre.

Michael Robinson, junto a Theo Vargas.

—¿Por qué era tan querido Michael Robinson en Cádiz?

­—Porque él se abrió mucho a Cádiz y a los gaditanos. En 1999, yo salí en la cabalgata de reyes como cartero real y él como rey Melchor. Desde entonces nos llevábamos muy bien. En cada programa que podía, decía algo positivo del Cádiz. Eso hizo que la gente sintiera muchísimo cariño.

—¿A usted le parece bien que la Escuela de Fútbol lleve su nombre? Hay gente que lo ha criticado…

—A mí no me importa que lleve su nombre, aunque haya disconformidad por parte de mucha gente. Es una persona que ha querido al Cádiz y al cadismo.

“Se han cometido muchas diabluras y hay que hacer más caso a nuestros sanitarios, que lo han dado todo”

—Usted, que ha sufrido el coronavirus, ¿qué sintió cuando vio las aglomeraciones en la previa del partido frente al Fuenlabrada?

—Me da un poco de miedo por los jóvenes, que no son conscientes de lo peligroso que es el virus. Se han cometido muchas diabluras y hay que hacer más caso a nuestros sanitarios, que lo han dado todo.

—¿Volverá a ser el fútbol como antes?

—Es complicado. Primero, porque los futbolistas van a cobrar menos que antes. Con eso estoy de acuerdo, ya que ellos cobran cantidades desorbitadas. El fútbol cambia con el paso de los días. Un fútbol como el de hace 30 años, con esa intensidad, ya no vamos a volverlo a vivir…

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