Cuando The Last of Us llega a la Playstation 3 allá por el verano de 2013, su irrupción certificaba lo que era el canto del cisne de una consola a las puertas de la siguiente generación y con un título que no dejaba indiferente a nadie por sus enormes valores de producción a todos los niveles, desde una historia cuya narrativa estaba extraordinariamente bien cuidada a un juego que mezclaba con sabiduría el sigilo y las dosis idóneas de acción en la aventura que nos permitía conocer esa relación paterno-filial que protagonizaban Joel y Ellie.

Con el estreno de la siguiente generación de la máquina de sobremesa de Sony y su posterior remasterización, bien se podría argumentar que TLOU era el mejor juego del catálogo de la consola hasta muy bien entrada la generación y sigue siendo uno de los mejores títulos de la misma. Así que el listón para una secuela no es que fuera casi inabordable sino que suponía un verdadero problema para estar a su altura.

Por este motivo y también coincidiendo con el cambio que supondrá pasar de la Playstation 4 a la 5, los chicos de Naughty Dog tenían una labor titánica por delante con un juego que ha sufrido varios retrasos y un desgraciado episodio de filtraciones que no desluce la experiencia, pero que llega a nuestros hogares como un torrente de sensaciones que difícilmente podremos llegar a olvidar.

El odio engendra odio

Lo primero de todo es que vamos a evitar cualquier tipo de spoiler durante nuestro análisis de esta obra magna de una desarrolladora que se ha ganado a pulso toda nuestra confianza a la hora de ofrecernos una serie de títulos que han cosechado colosales éxitos de ventas y de crítica. No obstante, sufrió el peor escenario posible cuando se dieron a conocer diversos acontecimientos que iban a marcar el desarrollo de una historia que sigue siendo uno de los grandes puntos fuertes de Naughty Dog y más concretamente de esta franquicia.

Cuando ya hemos finalizado nuestra aventura, podemos decir sin ningún género de dudas que esa animadversión visceral que lleva a algún sujeto a arruinar la experiencia de la gente que lleva esperando mucho tiempo a su estreno no va a desmerecerla y eso es algo fruto de una cuidada narrativa que alcanza el cénit de su virtuosismo en este The Last of Us Parte 2.

Como mencionábamos el tema del odio en el párrafo anterior, ese será el motor de la aventura en esta entrega para una Ellie que ha conseguido alcanzar una cierta de dosis de normalidad en el tranquilo enclave de Jackson y para la que han transcurrido cinco años desde los escalofriantes sucesos que sufrió en la primera entrega. Estos sucesos marcaron su relación con Joel y nos ponían en antecedentes para que lo iba a ocurrir a continuación, incluida la mentira de esa figura protectora respecto a lo que pasa en el hospital de las Libélulas.

Si algo caracteriza a Naughty Dog es su valentía a la hora de proponer en esta saga, no dejándonos indiferentes ante lo que se nos muestra, y es que un traumático episodio que sufre nuestra protagonista va a marcar la historia de este The Last of Us Parte 2, donde la venganza, el odio y la sed de sangre por lo que hemos perdido amenaza con arrebatarnos todo lo que nos convierte en seres humanos, incluida nuestra propia alma.

Embarcada en esa espiral que tiene todos los visos de convertirse en autodestructiva, Ellie partirá de ese lugar idílico en el que todo parecía indicar que había esperanza en ese mundo post-apocalíptico tras el virus córdiceps hacia una desconocida Seattle que es todo un prodigio a la hora de ser recreada con ese detalle que tanto caracteriza a la compañía y en la que la Naturaleza ha tomado posesión tras la pandemia y sus consecuencias.

Un mundo distinto

Como es lógico, ese no será el único escenario aunque sí uno que permite un cierto grado de libertad, como si se tratase casi de un mundo abierto pese a la linealidad de su trama y en la que nos encontramos incluso con una especie de misiones secundarias que se adaptan a la perfección en el escenario global, siendo un aspecto crucial porque deberemos rebuscar en todos los lugares para obtener recursos que nos permitan mejorar nuestra situación, ya sea para la fabricación de botiquines, silenciadores o cócteles molotov. Por mencionar sólo tres elementos de los numerosos que estarán disponibles.

Por supuesto, The Last of Us Parte 2 combina con enorme acierto esos momentos de relativa paz e introspección con la supervivencia ante los enemigos que se cruzarán en nuestra aventura, ya sean los seres humanos bien diferenciados entre ambas facciones y para los que tendremos que adaptar nuestra forma de enfocar los encuentros jugando con nuestro entorno para planificar de forma estratégica nuestro avance, o unos infectados que vuelven con mejoras no sólo en su variedad sino también en una IA que se nota más avanzada que en la primera entrega.

Se podría decir que ningún enfrentamiento es igual al anterior y que su planteamiento es tan bueno que siempre nos ofrece algo distinto, incluso con una humanización de los enemigos a los que no sólo les ponemos rostros sino que sabemos cómo se llaman y comprobamos su importancia para el grupo cuando descubren su cuerpo o no responden a sus llamadas, lo que denota el mimo que se le ha prestado al título.

El cambio de protagonista principal se nota desde el primer instante, puesto que Ellie se muestra más ágil y más dinámica que Joel, con una variedad de posibilidades tremenda como trepar o bucear, lo que añade una gran verticalidad a los entornos. Especial atención requiere la enorme mejoría en el combate cuerpo a cuerpo con una visceralidad en lo que se ve en pantalla absolutamente descarnada y con la opción de poder esquivar de forma muy intuitiva.

Sin embargo, The Last of Us Parte 2 te invita a explorarlo todo porque cada bala cuenta y los recursos no son infinitos con lo que una buena planificación resulta clave para ahorrar munición y el sigilo es fundamental. La capacidad de confundirnos con la hierba alta o situarnos por debajo de una mesa o cualquier otro elemento no nos hace invisibles automáticamente sino que los enemigos podrán vernos si pasan cerca y más de una vez hemos tenido que escapar por piernas e intentar volver a escondernos cuando la ocasión lo permitía tras haberles perdido de vista.

El ritmo pausado de esta aventura en sus distintas vertientes nos ha llevado a superar con creces la duración de lo que fue la primera parte casi en una decena de horas, alcanzando un total de 25 horas en esta segunda entrega que comprende unos pocos días como contrapunto a lo que fueron las cuatro estaciones de su antecesora y no podemos engañarnos que parte de la misma ha sido alargada de forma artificial aunque todo encaja cuando completamos nuestro viaje, sin que ello desmerezca la experiencia.

El techo de la generación

Es cierto que la nueva generación de consolas llegará a finales de año y las ilusiones son máximas en este sentido, pero no sería sincero si no pensáramos que ya hemos visto un adelanto en este The Last of Us Parte 2, donde todo ese tiempo extra por retrasos varios, ya fuera para alcanzar la excelencia esperada o por el COVID 19, se aprecia en todo, situándole en la cima o extremadamente cerca de ella.

Todo cobra vida a nuestro alrededor y el nivel de detalle es asombroso como pudimos comprobar en la versión jugada en Playstation 4 Pro, con una fidelidad esperada en los escenarios plagados de unos efectos de iluminación sensacionales en fases nocturnas en el bosque o en los subterráneos. Mención aparte merece el grado de fidelidad que se ha conseguido en la expresión de los rostros, desde una Ellie que sufre en los combates o en la de los enemigos humanos, que se retuercen entre gestos de dolor cuando han sido disparados, apuñalados o golpeados por nuestra protagonista.

Con la franquicia siempre está asociado el nombre de Gustavo Santaolalla, que ofrece la pausa necesaria o el ritmo preciso durante nuestra aventura con una BSO maravillosa a la altura del compositor y con un doblaje de muchos quilates en la versión española que no desmerece a la original.

Conclusiones

Al contrario de lo que pueda ocurrir cuando se generan unas expectativas que superan todos los conceptos de lo razonable, Naughty Dog ha sido capaz de cumplir con lo que se anticipaba, ofreciéndonos una aventura cruda y desgarrada con una Ellie descomunal que logra igualar y exceder todo lo que nos ofreció la primera parte con una serie de cambios que engrandecen este canto del cisne a la actual generación.

Una cuidadísima trama en la que la venganza es el motor en todas sus facetas junto a unos personajes inolvidables que parecen reales en todos los sentidos de la expresión y que nos permiten disfrutar del tipo de títulos que hacen especial este mundo de los videojuegos. Y es que The Last of Us Parte 2 llega a convertirse en una de esas experiencias definitivas que todo ‘gamer’ debe realizar en su vida y un abrumador candidato al mejor título de este 2020.

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