Desde que Gaizka Garitano entrena al Athletic el equipo ha encontrado en la solidez su gran arma. Los leones se caracterizan por penalizar muchísimo los errores del rival y gestionan su fútbol desde el ritmo y el desgaste físico. Tácticamente, y de una forma muy somera, el Athletic presenta dos caras. La defensiva, con un abrumador dominio de su área gracias a una poderosa pareja de centrales, Yeray e Íñigo Martínez (Núñez es otra opción muy interesante). En la ofensiva, casi todo depende de las correrías de Williams, la imaginación de Muniain y el poderío de Raúl García.

Ante ese enemigo y con el calor de estas fechas, Zidane presentó su enésimo once. Esta vez tocaba un 4-3-3 con Rodrygo y Asensio en banda a pie natural.

El caso es que el Madrid salió presionante y mandón, sorprendiendo su ritmo físico. Quince minutos duró el apretón. A partir de ahí, el partido derivó en más toques y menos carreras.

En el Athletic llama mucho la atención lo bien trabajadas que tiene Garitano las transiciones ofensivas. Los cuatro de arriba, ya sean Williams, Raúl García, Muniain, Córdoba o Villalibre, ocupan siempre una altura y un carril diferentes, con uno de cara, otro entrando o cortando y otro por fuera. Da verdadero gusto ver cómo conectan y el timing perfecto que le dan a las contras. Una pena que Williams tenga tantos problemas en las finalizaciones.

Tras quince minutos de presión, al Madrid le faltó lo que lleva echando en falta varias temporadas: desborde. El equipo no tiene capacidad para encarar si no juegan Hazard y Vinicius, lo que lo vuelve predeciblemente plano, sin apenas ocasiones de gol. Asensio dejó un par de centros que recordaron las bananas de Beckham, siempre desde la línea de tres cuartos, buenos centros, pero el peligro llega desde la línea de fondo, ese es un cánon del fútbol.

La segunda parte, como todas tras el parón, nos mostró a dos equipos físicamente castigados, se amagaba pero no se daba. Lentamente el partido y los sistemas se fueron perdiendo, también producto de los cambios. Todo apuntaba a empate si una acción individual no lo evitaba. Y esta vez fue Marcelo ayudado por Dani García. Pisotón, VAR, penalti, Ramos, gol…esa fue la secuencia que cerró el partido.

CALIFICACIONES

Zidane: Esta vez les tocó a Asensio y Rodrygo salir de inicio y en su banda natural. ¿La razón? Pues es posible que Zizou pensase, ¿y por qué no? Eso sí, cuando juegas con dos extremos en su banda natural lo normal es que busquen finalizar las jugadas con centros. Y el Athletic tiene en su once a dos de los centrales más poderosos de la Liga en el juego aéreo. Y el Madrid atacaba con Benzema de nueve más el extremo que no llevase el juego para cargar el área, más Modric. Personalmente no logro entender el plan, pero algún sentido tendría.

Courtois: Otro partido con la portería a cero y otro en el que deja un par de grandes paradas. Sin duda ha silenciado a muchos de los que le consideraban un portero sobrevalorado y le comparaban a la baja con Keylor Navas.

Carvajal. Muy trabajador tanto en ataque como en defensa. Como viene acostumbrando, le faltó tacto en alguna jugada para ser más decisivo. Tuvo algún despiste en los balones aéreos. No se entendió con Rodrygo y en más de una jugada este le taponó la banda.

Militao: Se enfrentaba a un ataque muy físico, tanto con Williams como con Raúl García, y ese es su punto fuerte. Rápido y muy dominante por arriba, se le notó su inactividad en algún error posicional cuando Carvajal se adelantaba demasiado.

Ramos: El día que Marcelo juega en el lateral, él ya sabe lo que le espera. Sufrió en la primera parte ante la velocidad de Williams y le costó corregir el hueco que el brasileño dejaba a su espalda. No hizo un partido brillante.

Marcelo: Con el balón siempre te da cosas, pero su peso en los partidos cada vez es menor. En la primera parte su espalda señaló a Ramos; en la segunda se frenó algo más a la hora de atacar.

Valverde: Le tocó jugar por la izquierda. Creo que Zidane le está mareando con tanto cambio de posición y al uruguayo le está costando un mundo reencontrar su fútbol. Fue el más flojito del equipo, ni la sombra del Valverde de la primera vuelta.

Casemiro: Jugó muy metido entre los centrales, dando la sensación de estar castigado físicamente. Firme en defensa, le costó tener peso con el balón.

Modric: Posiblemente su mejor partido tras el parón. Sorprendentemente, en el día con las peores condiciones de calor y trabajo, fue cuando se le vio mejor físicamente. Muy lúcido con la pelota. El problema de este Madrid es que la delantera le da muy poco y Modric necesita delanteros que le ofrezcan desmarques y no solo apoyos en corto.

Rodrygo: El brasileño está sobrado de calidad, pero a su fútbol le falta descaro y poso. Dejó varias acciones de mérito, pero apenas tuvo peso en el juego.

Benzema: Tengo la sensación de que anda con la reserva encendida. Hizo sus cositas en zonas donde siempre tienen valor, pero en el área apenas tuvo presencia. Jugó uno de esos partidos de ni sí ni no.

Asensio: Tiene un toque de balón prodigioso, lo que le permitió dar dos centros fantásticos. El problema es que ambos llegaron desde donde menos daño hacen. No buscó nunca desbordar y parece que no se fía de lo que un día fue una de sus armas, la potencia en el arrastre. Sigue convaleciente.

Cambios:

Lucas Vázquez: Reapareció tras el parón. Dejó ganas y sudor.

Vinicius: Trabajó más en defensa que en ataque. Se precipitó en las dos jugadas ofensivas que tuvo.

Kroos: El hombre de la slow motion. Parece que todo lo hace a cámara lenta. Cada toque tuvo sentido y para eso lo sacó Zidane. Sin hacer nada lo hizo todo bien.

Jovic: Dos minutos, tuvo una para ser valiente y tocó hacia atrás.

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