Un 19 de Julio de cualquier otro año, el Barcelona estaría jugando, probablemente, su primer partido de la pretemporada. Así que dada la insignificancia del partido, lo sucedido en Mendizorroza era mejor tomárselo como uno de esos partidos contra Milanes y Chelseas de la vida en la nueva International Champions Cup. Sin embargo, un Alavés que terminó la temporada el jueves pasado no hizo acto de presencia y el partido se pareció más a aquellos entrenamientos contra el SV Zutphen y similares de aquellos veranos noventeros en Groningen. No se llegó a los marcadores escandalosos de aquellos tiempos pero cerca se estuvo: solo en la primera parte hubo tres goles, tres postes y dos clarísimas ocasiones con una defensa alavesa que recordaba a las de los partidos All Star en la NBA. 

Por eso, para el aficionado culé solo había un objetivo claro: asegurar el pichichi de un Leo Messi que, a diferencia de lo que a buen seguro habría hecho alguien cuyo nombre no es necesario mencionar, no se pasó el partido pidiendo el balón a sus compañeros o robándoles remates fáciles. Pero es que al mejor jugador de la historia se le caen los goles: viendo sus amagues al portero en su primer gol, es evidente que tendrá 90 años y seguirá con la misma capacidad de hacer lo que le salga de las gónadas. A su asistencia en el primer gol, sumó una segunda diana en la reanudación para llegar a los 25 goles y 22 asistencias en una temporada “discreta” (para él) en la que, hay que recordar, se perdió prácticamente los dos primeros meses. A falta de lo que considere el VAR en Leganés, parece que el argentino se quedará en solitario “su” trofeo por séptima vez y dejará atrás, 67 años después, a Telmo Zarra.

Pocas más conclusiones que sacar de un partido que ambos equipos habrían firmado no jugar: por su nula trascendencia, por la hora, por el calor o hasta por no darle la posibilidad a Arturo Vidal de seguir acumulando más minutos de blaugrana en su historial. No se entiende que el reglamento no contemple la posibilidad de dirimir estos partidos en una partida de Play Station: hasta permitiría comprobar el estado de forma de Dembelé. Como tampoco se entiende la decisión de Setién de privar al filial de Fati, Riqui y Araujo, en el playoff: una explicación plausible es que en la categoría de plata cantaría más la (falta de) calidad de los brasileños random que acumula el club. Mejor no ascender.

Y ya con el Nápoles en la mente, los (continuos) buenos minutos de los chavales, llevan a pensar que cualquier posibilidad del Barça en la mini Champions debe empezar por tres imprescindibles: Messi, Ansu (un nuevo gol hoy), y Riqui ENP (dos asistencias). Tal vez se pueda incluir a Neto, gran partido el suyo hoy, siendo un baluarte bajo los palos. Porque cualquier excusa puede ser buena para que la directiva actual considere que no es tan descabellado vender a Ter Stegen para cuadrar cuentas.

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