Millán Salcedo (Brazatortas, Ciudad Real, 1955) fue la mitad Martes y 13, un dúo cómico (trío, en origen) que hizo reír a España durante más de veinte años. Además de humorista grouchiano, Millán Salcedo es madridista, aunque no “forofo”, y jugó al fútbol con algunas de las grandes leyendas del club. Durante el confinamiento cumplió 65 años, pero su espiritu sigue en la adolescencia.

—¿Cree que el coronavirus nos ha afectado al sentido del humor? Parece que todo el mundo está crispado…

—Sí, estamos en la época del cri: crisis, crispación, critiqueo… Pero también nos ha afectado positivamente, porque la gente convirtió sus balcones en pequeños escenarios. Todos han dado lo mejor de sí mismos con tal de ayudar. Ha influido el carácter español tan solidario. El aplauso a los enfermeros y médicos ha sido una maravilla.

—¿Usted también cantaba el resistiré?

—No, pero lo oía. Hemos resistido bien porque el carácter nuestro es incombustible. Y el sentido del humor, que lo tenemos a flor de piel, lo sacamos en los momentos más complicados. Por eso aplaudo, y siempre aplaudiré, además de al cuerpo de médicos y enfermos, al carácter y sentido del humor español.

“El confinamiento me ha recordado a todos los agostos, cuando se marcha a su pueblo la chica de la limpieza. Me quedo solo y no sé usar nada”

—¿Cómo pasó usted el confinamiento?

—Conmigo mismo. Yo ya venía de un confinamiento anterior, porque el 4 de julio de 2019 me dio un ataque de epilepsia. Por tanto, había estado mucho tiempo en casa. Afortunadamente, ya estoy absolutamente recuperado. A mí el coronavirus no me ha pillado de sorpresa, porque sabía qué tenía que hacer en cada momento. Todos los años vivo esto porque la chica de la limpieza se marcha en agosto a su pueblo, así que me quedo solo y no sé usar nada. He aprovechado el confinamiento para aprender a usar Instagram y Snapchat. He estado tranquilo en mi casa, he subido vídeos y he salido en El Hormiguero. Mi misión en la vida ha sido hacer reír a los demás. A veces ha sido posible y otras, no.

—Hay quien dice que algunas redes se han convertido en un bar de borrachos…

—No sé por qué se dice eso. Yo no lo creo. Este confinamiento me ha servido para darme cuenta de muchas cosas, entre ellas de lo felices que éramos y no lo sabíamos. Después de lo que pasé con la epilepsia, no me puedo quejar. Lo que digan los políticos me da igual. Estoy muy decepcionado con ellos, porque se han dedicado a hacer política con los muertos. Me parece muy feo, porque era el momento de apoyarnos todos. El enemigo, el Covid-19, es invisible porque ni siquiera lo aprecian los microscopios. Aún estamos a tiempo de ir todos a una.

—¿Cómo valora usted la gestión del Gobierno?

—¿Qué hubieran hecho quienes lo han criticado? A mí me daba igual que el Gobierno fuera de derechas o de izquierdas. El coronavirus nos ha pillado totalmente desprevenidos. Imagino que el Ejecutivo habrá hecho lo que habrá podido. Dicen que no había mascarillas, ¿pero quién sabía que iba a pasar esto? Siempre es la misma pelea entre la derecha y la izquierda. Pasa lo mismo que en el fútbol: los del Barça contra los del Madrid.

—El que mejor ha salido del coronavirus ha sido el Madrid. Ni los virus pueden con él…

—Alguno tenía que salir campeón. En la Liga es la cantinela de siempre: que los árbitros ayudan al Madrid, que Florentino lo compra todo… ¿No tendrá que ver eso con la envidia? No me gusta el VAR y yo lo quitaría, pero si existe tenemos que creer lo que dice… La ley ha de ser ciega, pero en algunos casos se hace la ciega.

—¿De dónde le viene el madridismo?

—Me lo inculcaron en el internado, donde estuve desde los ocho a los 17 años. Como el director era del Madrid, todos éramos del Madrid. En las familias pasa lo mismo, los niños son del equipo de los padres. Yo soy del Madrid, pero no forofo. Veo igual las jugadas favorezcan a unos o a otros.

—Usted fue un futbolista notable, un fijo en los partidos de veteranos del Madrid. ¿Hasta dónde llegó como futbolista?

—Jugué federado en Tercera Regional. Un año ascendimos, pero sólo llegamos a Tercera Preferente. Algunas veces no teníamos ni ducha y otras nos duchábamos con agua fría. Por eso no entiendo cómo se pueden quejar los futbolistas. Yo me lesionaba muchísimo, porque empecé mi trayectoria como actor y el mundo de la noche es incompatible con el mundo del deporte. He jugado en la antigua Ciudad Deportiva del Madrid con gente maravillosa. He conocido a Puskas, Fleitas… He jugado en los mejores campos de España en los partidos contra las drogas.

—Usted ha tenido muchos amigos futbolistas…

—Había un pub, el Lancaster, que lo llevaba Goyo Benito. Allí nos reuníamos todos los días y echábamos partidas de mus. Conocí a Di Stéfano, Juanito, que era amigo de todos… Jugar con Juanito y Del Bosque al mus no está al alcance de cualquiera.

“He cenado muchas veces con La Quinta y ellos venían a vernos. Sin embargo, Butragueño no vino nunca porque decía que teníamos mucho peligro”

—¿Hablaban de fútbol?

—Todo el tiempo. Y jugábamos mucho al mus. Nos reíamos constantemente. También venían Paco Pineda, Ito, Butragueño… Yo he cenado muchas veces con La Quinta del Buitre y ellos también han venido a vernos. Sin embargo, Butragueño no quiso venir nunca. Josema (Yuste) lo invitaba, pero él decía que teníamos mucho peligro.

Josema Yuste, Andrés Pajares y Millán Salcedo. CORDON PRESS

—Cuéntenos alguna anécdota con Juanito. ¿Tenía sentido del humor?

-Sí. Era un tipo estupendo, pero tenía un carácter un poco jodido. No le gustaba perder ni al mus. A veces, cogía la baraja y la rompía en mil pedazos. Era igual que en el campo.

—¿A quién se parecía usted como futbolista?

—Físicamente, a Juan Lozano. No porque jugara como él, sino porque ambos teníamos el pelo rizado. Una vez en el Bernabéu, los dos estábamos lesionados. Yo tenía una escayola. Un aficionado que me confundió con Lozano vino a pedirme un autógrafo, me preguntó cómo estaba y le dije que bien. Alguno debe tener por ahí un autógrafo de Lozano firmado por mí. A mí me ha encantado jugar al fútbol y ahora que soy mayor me sigue gustando mucho el fútbol. Añoro aquella época.

—¿Cambiaría su carrera de cómico por haber sido futbolista de Primera?

—No, porque como futbolista no me hubiera comido una paraguaya. El otro día, en Lazos de Sangre, José María García dijo que yo era muy malo. Ese es un programa que no te da derecho a réplica. En caso de haberla tenido le hubiera dicho que no me hubiera dedicado a eso porque conozco mis posibilidades, pero si era tan malo como dice ¿por qué me dejó jugar en el polideportivo Magariños de Madrid con el equipo de fútbol sala de Hora 25? Yo entrené algunas veces con ellos.

—¿Qué opinión le merece García?

—Iba mucho a vernos. Josema lo imitaba estupendamente. A veces, yo le decía que saliera porque parecía que estaba grabada la imitación. José María García estaba encantado y nos hicimos amigos. Él no dejaba títere con cabeza y le gustaba el cotilleo. Eso siempre le ha gustado a la gente.

“Parece ser que en este país te tienes que medio morir para que se suscite cierto interés mediático”

—¿Qué opina usted de los formatos televisivos actuales?

—Creo que casi todo lo que se hace en televisión, incluso los debates políticos y los deportivos como El Chiringuito, se parece muchísimo a la fórmula Telecinco, concretamente al Sálvame. Todos hablan a la vez y uno no se entera de nada. En la interpretación hay actores que hacen un gran trabajo, pero no interesan hasta que se anuncia que están liados con alguien. En mi caso, llevo casi 15 años haciendo mi propio espectáculo con un pianista. Nadie ha dicho nada y el espectáculo ha funcionado muy bien. Basta que me haya dado el ataque de epilepsia para tener aparición mediática. Parece ser que en este país te tienes que medio morir para que se suscite cierto interés mediático. Si encima en televisión lo cuentan mal… De mí llegaron a decir que me dio un doble ictus conduciendo. ¡Si yo no sé conducir! La gente que ha visto esas informaciones se me acerca, me preguntan cómo estoy y parece que les doy pena. Yo no puedo darle pena a nadie porque desde pequeño me he dedicado a lo que me ha gustado, tengo mi piso pagado desde hace 35 años y soy feliz.

—¿Qué le parece el periodismo deportivo?

—Era muy seguidor de El Chiringuito, pero ya no lo veo porque cada uno se ha montado su personaje y creo que lo tienen viciado. Algunos nos hemos retirado a tiempo. Cuando vi que Martes y 13 estábamos saturados, decidí cortar. Josema hubiera seguido. No fue de común acuerdo, yo decidí terminar porque quería que el buen nombre de Martes y 13 quedara en la historia del humor español. Me he reído muchísimo con El Chiringuito, pero ya me he cansado. Yo tenía la ilusión de que algún día me llevaran para hacer alguna promoción o hablar de fútbol.

“Josema y yo somos amigos. Nos hemos querido muchísimo. No se puede hacer humor con una persona con la que te llevas mal”

—¿Has hablado en alguna ocasión con Josema Yuste para que volviera Martes y 13?

—Ninguna. Él hubiera seguido. De hecho, él hizo un dúo de humor con Flo, que se parecía mucho a Martes y 13. Supongo que le dirían que se buscara a un feo y gordo, como yo. Pero creo que yo tenía algo de talento y vis cómica. La polémica que se ha suscitado en Lazos de Sangre… No te dan derecho a réplica ni por alusiones. Cuando Josema dijo que nunca habíamos sido amigos lo hablé con él. A mí eso me hizo daño. Él lo dijo, pero si lo repiten cinco veces en el programa, más la promoción que hacen durante la semana, parece que nos hemos llevado a muerte. Mentira. Nosotros nos hemos querido muchísimo. No se puede hacer humor con una persona con la que te llevas mal. Sobre todo, el nuestro, que era improvisación. Josema me pidió disculpas y yo se las acepté.

—Luego son amigos…

—Claro. Nosotros hemos tenido muy buena relación. Cuando tenemos que vernos por algún asunto estamos las horas que sean necesarias. Es más, hemos quedado para ir al Centro Dos de mayo de Móstoles a una exposición que hay sobre el humor absurdo. Allí tengo colgados 23 collages. Hemos quedado para ir José Mota, Santiago Segura, Josema…

La Resistencia se ha erigido como el programa de humor de la televisión. ¿Qué le parece?

—No puedo opinar porque no lo veo.

—¿No le han invitado a ir?

—Sí, de hecho hubo posibilidad de ir, pero lo tenían cubierto y nos dijeron que para más adelante. Aún no me había dado la epilepsia, porque estoy convencido de que, si me hubiera dado, hubiera ido inmediatamente.

—Volvamos al fútbol. ¿Dónde estaba usted cuando su paisano Iniesta marcó el gol que le dio a España el Mundial?

—Había quedado en casa de Nacho Lewin para ver el partido. Sin embargo, me dijo a última hora que íbamos a verlo en casa de Jesús Gil Marín, el hijo de Jesús Gil y Gil. Le dije que qué pintaba yo allí, que yo era madridista. Pero fui y lo pasé muy bien. Jesús Gil Marín es muy buena persona y su mujer una anfitriona fantástica. El beso de Casillas a Sara Carbonero fue como Notting Hill.

—¿Qué tal su relación con el Atlético de Madrid?

—Muy buena. Cuando estuve ingresado en el hospital Quirón, al final de mi epilepsia, vinieron a verme Enrique Cerezo y Toño Alonso. Estuvieron una hora conmigo. En cambio, del Madrid no recibí ninguna nota.

“El nuevo estadio del Madrid me parece una sandwichera”

—¿Qué opina de Florentino?

—He tenido poco trato con él. A mí no me está gustando su gestión. En cuanto al nuevo estadio, me parece una sandwichera. Lo que me interesa es el rectángulo de juego y lo demás me da igual. El palco no me interesa. En alguna ocasión he ido y me he aburrido soberanamente porque la gente va a hacer sus negocios y parece que no les gusta el fútbol. Antes que seguidor del Madrid, soy aficionado al fútbol. Insisto: ¿dónde hay que firmar para que quiten el VAR?

—¿Qué equipo ha sido mejor, la España que ganó el Mundial y la Eurocopa, el Madrid de La Quinta o el Barça de Guardiola?

—Como aficionado, me quedó con los tres. No soy de los que les desea mal a los adversarios. Soy madridista, pero quiero ver jugar a Messi. Para mí es el mejor del mundo. Lo que me interesa es que haya espectáculo y no se está viendo. El final de temporada está siendo… Si no hay público, no hay interés. El otro día lo hablé con Josema. Él dirige una obra que se llama Sé infiel y no mires con quién, la cual recomiendo. Me dijo que abrir al 30% no es rentable. Además, el humor tiene que disfrutarse juntos porque la risa es como un efecto dominó. El coronavirus va a ser malo para todos, pero nos vamos a recuperar.

—¿Quién cree que fue el mejor de La Quinta?

—Yo era muy fan de Butragueño. Hasta tenía un mechero con su figura. Era mi ídolo. Ha habido otros grandes futbolistas como Manolo Velázquez, con el que no se ha hecho justicia, me encantaba Gárate… También Marcial, que jugó en el Barça y en el Atleti. Me gustan los futbolistas de mediocampo hacia delante como Modric, Laudrup, Schuster… Hace unos años tuve una anécdota con él.

Millán Salcedo y Josema Yuste. CORDON PRESS

—Cuente…

—Hace ocho o nueve años, iba andando por la calle y pasó por mi lado un Range Rover pitándome. Era Schuster. Paró, me dio un abrazo y yo flipé. En otra ocasión, en un partido contra las drogas en Barcelona, me lesioné. En el descanso, me estaban tratando en una camilla y aparecieron Schuster, Cruyff y Stoichkov, que era muy fan nuestro, muy preocupados conmigo. Ha sido una gran suerte conocer a jugadores. Por ejemplo, Goyo Benito: en el campo podía ser duro, pero era un alma cándida.

—¿Qué jugadores de La Quinta cree que tendrían sitio en el once actual del Madrid?

—Todos. Eran todos muy buenos.

—¿Su mayor decepción como madridista fue el 0-0 frente al PSV que dejó a La Quinta sin final de la Copa de Europa?

—Ha habido muchos momentos decepcionantes. Hubo un momento trágico en el Bernabéu cuando nos eliminó el Bayern de Múnich. Fue en invierno y yo iba con una cazadora color mostaza. Cuando salí del estadio, un aficionado me dijo “el de Martes y 13, de amarillo”. “Por eso hemos perdido, por tu culpa”. Le di una bofetada.

—En apariencia, el fútbol es un deporte que admite pocas bromas. ¿Por qué?

—No estoy de acuerdo, creo que el fútbol admite las bromas. Yo veo los entrenamientos y veo que se lo pasan muy bien, bromean… En el campo es otra cosa. Para mi gusto, dotaría al fútbol de más sentido del humor y no de tanta crispación. Los pobres entrenadores, como no ganen los echan… Algunos escupen y les pediría que no lo hicieran porque es una grosería. Al que pillen cenando…

—¿Messi o Maradona?

—Maradona. Estamos hablando del que jugaba, no del que es hoy en día. Pero Messi me encanta.

—¿Quién es el Iniesta de los humoristas y quién es el Messi?

-Iniesta es otro de los dioses del olimpo del fútbol. Iniesta fue Miguel Gila y Tip, el Tip y Coll, fue Maradona.

“Benzema me gusta mucho, pero parece que tiene sangre de horchata”

—¿Benzema es un nueve para el Madrid o necesita un goleador a su lado?

—A veces me cabrea mucho porque parece que tiene sangre de horchata. Es buenísimo, tiene una calidad brutal. Si no, que se lo pregunten a muchos equipos. Pero es inconstante y le falla el número nueve en la espalda. Aun así, es el cuarto máximo realizador de todos los tiempos del Madrid. Por tanto, no debe ser tan mal goleador. Me gusta muchísimo, aunque a veces me saca de quicio.

—¿Qué equipo sacaría contra el City?

—No sé, pero a Vinicius lo alinearía. Lo llamo la tuneladora porque se lo lleva todo por delante. Eso origina que se repliegue el contrario, sobre todo por su lado. Sacaría a Vinicius y a los que quiera Zidane.

—¿Usted fue el precursor del humor manchego? Ahora triunfan Joaquín Reyes o Ernesto Sevilla…

—El precursor del humor manchego fue Miguel de Cervantes en El Quijote. Algunos se quieren apropiar el sentido del humor manchego, pero eso lo hemos mamado todos los manchegos… Yo aprendí a leer con El Quijote. Creo que los perfiles humorísticos están escritos en esa obra.

—¿España da el reconocimiento que merece a sus humoristas?

-A veces estamos considerados como el plato de aperitivo. Eso también pasa en Hollywood, porque las películas de humor casi nunca ganan un Oscar.

—¿En qué proyectos anda embarcado?

—En ninguno. Ahora estoy en Instagram y tengo a 27.000 personas que están pendientes de lo que voy a subir cada día. Ese es mi norte. No me voy a retirar, pero casi que sí. Tras la epilepsia, me cortaron un poco la lengua y no sé qué haré. Igual dentro de unos meses me apetece hacer algo, pero ahora voy a disfrutar de la tecnología. Yo, que tanto discrepaba y tanto hablaba mal de ella…

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