“Esto es fútbol y puede pasar cualquier cosa”. “Son 90 minutos”. “El partido empieza con 0-0”. Estas frases forman parte de las declaraciones tradicionales previas a un partido de fútbol donde hay un equipo superior al otro, como esta tarde en San Mamés, donde se enfrentaban Bélgica y Escocia. Por mucho que nos gusten los cuentos de hadas, lo natural es que ocurra lo mas lógico: Bélgica cuenta con suficientes jugadores de nivel como para que casi cualquiera de sus suplentes pudiese ser titular en una Escocia donde apenas Andy Robertson es un jugador de primera línea, el resto son buenos jugadores en equipos de la zona media o baja de la Premier o del Championship. Los jugadores de Bélgica se reparten por el City, el Real Madrid, el Tottenham o el Borussia Dortmund, disputan títulos con frecuencia y son estrellas en sus clubes.

Con esos precedentes y la sensación del deber cumplido y superado por parte de Escocia, que por primera vez había superado una fase de grupos, el partido tuvo muy poca historia. Bélgica tuvo mas del 75% de posesión, tuvo siete ocasiones de gol claras y hasta 30 llegadas al área de Escocia. Los goles cayeron por aplastamiento y el curso natural de un partido desequilibrado. Ni siquiera hizo falta que sus estrellas jugaran mas de 45 minutos y cerraron el partido con goles de Lukaku en la primera parte y de Januzaj y Batshuayi en la segunda. Italia espera en Múnich

El partido del día enfrentaba en Budapest a Holanda con Portugal, el campeón vigente. Holanda se había paseado en la fase de grupos mientras Portugal economizó esfuerzos y se hizo con uno de los mejores terceros lugares, y así nos encontramos con un partido que ya se disputo hace un año en la final de la Liga de las naciones, donde Portugal fue superior.

Pronto vimos que Van Dijk le ganaba la partida de inicio a Ronaldo, fuera del juego de su equipo. En la línea de ataque le acompañaban Guedes y Bernardo Silva. En el centro del campo jugaron Carvalho, Neves y Fernandes. Holanda, además de incluir posiblemente a la pareja de centrales más cara del mundo, Van Dijk-De Ligt, incluyó en su centro del campo a de Jong, van de Beek y Wijnaldum. Tras los habituales minutos de tanteo, el centro del campo de Portugal se imponía al holandés pero sus ataques, controlados para no ofrecer salida a la contra, acababan repelidos por los centrales holandeses para frustración de Ronaldo. Tanto Fernandes como Neves poseen un buen disparo lejano y lo buscaron en varias ocasiones.

Si el goleador de Portugal estaba controlado por los defensas rivales, el de Holanda, Luuk de Jong, se marcaba solo. Tanto Pomes como Depay le ofrecieron sendos remates francos que el sevillista no supo aprovechar, con disparos tímidos a las manos de Rui Patricio.

Como viene siendo habitual, la segunda mitad se inicia con otro ímpetu, y van apareciendo espacios. El partido se abre con una internada de Guedes, cediendo el balón al borde del área. El golpeo de Fernandes pasa entre la defensa de los tulipanes y Cillessen no puede evitar el gol. Con Portugal cómoda con el marcador a favor, Frenkie de Jong puso a Depay en ventaja en el área y fue derribado por Guerreiro. El propio Depay transformó el 1-1 tras unos minutos de protestas y consultas con el VAR. Holanda estaba en un momento ascendente y Portugal ofreció unos minutos de tregua en los que quitó el ritmo al partido, manteniendo el balón en su centro del campo. Portugal aprovechó esos minutos para recuperar fuerzas y llevar el partido a un terreno en el que se siente más cómodo, más experto. Holanda no había acudido a las ultimas competiciones, eliminada en la fase de clasificación, mientras Portugal defiende el titulo obtenido en Francia.

Así entramos en los últimos 15 minutos, con la sensación de que Portugal daba mayor sensación de peligro pese a la poca aportación de Cristiano, restringida a un lanzamiento de falta a 35 metros y que no puso en aprietos al portero holandés. El gol llego de la mano de Bernardo Silva, tras recibir un pase en corto de Carvalho. Un toque le bastó para deshacerse de Van den Beek, que ya no le siguió, e hizo una pared con Guedes. Otro toque hacia un lado para evitar a De Ligt le ofreció una posición limpia y centrada en el borde del área y solo con Cillessen frente a él. Su disparo, muy ajustado al palo derecho, fue inalcanzable para el portero valencianista.

Holanda y su joven equipo recibieron una valiosa lección de cara a próximos compromisos, donde seguramente llegarán más lejos. Portugal resiste en la defensa de su título y se medirá a Suiza en Bakú.

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