Si ayer nos encontramos ante cuatro selecciones que partían entre las favoritas, hoy nos encontramos con dos candidatas a selección revelación, la perpetua cenicienta y el campeón vigente: Suiza, Polonia, Inglaterra y Portugal.

Para Inglaterra esta Eurocopa disputada en doce sedes tenía el aliciente de llegar a Wembley para las semifinales y la final. Para ello, debería vencer en Roma a la selección de Polonia, que había alcanzado esta altura de la competición sin llamar demasiado la atención más allá de su triunfo ante España. Inglaterra volvería a plantear el partido como ante Francia, con defensa de cinco, temerosa del poderío de Milik y especialmente Lewandowski en el ataque polaco. Su rival también optó por una táctica similar, haciendo de la primera parte un combate nulo.

Regalar 45 minutos de tanteo es un error del equipo que se siente superior. Si eres inferior, cuanto más corto sea el partido, más crecen tus opciones de evitar una derrota. Inglaterra había optado por la cautela y el juego a balón parado, pero la defensa de Polonia vivió cómoda la primera parte y Szczesny detuvo las pocas ocasiones en la que Inglaterra le exigió. Polonia, por su parte, buscaba la velocidad en las contras pero los defensas ingleses cuentan con la velocidad entre sus armas. La segunda parte, Polonia intenta retener el balón. Krychowiak protege a Zielinski, que intenta ser el distribuidor del juego de su equipo y quien conecte con Lewandowski. Frente a él, el centro del campo inglés lo forman Henderson, Rice y Dier, dejando el ataque en manos de Kane, Sancho y Sterling, esperando que las jugadas de gol lleguen por los laterales.

Mediada la segunda parte, Southgate tuvo que cambiar de táctica. Lewandowski había hecho un desmarque en la frontal del área que había arrastrado a Maguire y Mings, siempre pendiente del 9 del Bayern. El espacio lo ocupo rápidamente Piatek, ganando la posición a Stones. Su control orientado le dejó solo frente al portero, obligando a Stones a cometer penalti. El colegiado, además, mostró tarjeta roja. Lewandowski recogió el balón bajo su brazo y esperó a que terminaran las protestas y la habitual revisión del VAR. Con todo confirmado, su penalti ajustado al palo y por arriba fue imposible para Pickford. Ahí le entraron las prisas a Inglaterra, introduciendo a Foden y Mount en busca de creatividad. Con esas prisas llegaron espacios que Polonia a punto estuvo de convertir en un segundo gol. Inglaterra se precipitaba en ataque sin que los intentos de Sterling y Sancho llegasen más allá de las piernas de algún defensor que se interponía. La mejor ocasión la tuvo Kane en lanzamiento de falta. Su golpeo resonó contra el palo con el que tropezó. Cenicienta esta vez no iría al baile y sería Polonia la que continuase con su cuento de hadas: La primera semifinal desde España 82.

Suiza y Portugal optaron por ofrecernos un partido tenso y dramático. Ambos seleccionadores tienen fama de favorecer el esfuerzo a la inspiración y la táctica, conservadora, sobre el talento ofensivo. Los jugadores al servicio de la táctica y no a la inversa. Teóricamente el partido transcurriría sin grandes ocasiones y con cautela, pero no fue así.

Suiza hizo mucho mas que tratar de neutralizar la presencia de Cristiano Ronaldo, bien defendido por Schar. Con Xhaka por delante de sus centrales, Shaqiri tenia libertad de movimientos en ataque. Su arrancada y potencia puso a prueba los reflejos de Rui Patricio, que le ganó la partida en los tres intentos de gol, uno en golpe franco que tenia pinta de acabar en la red. La mejor ocasión le cayó a Seferovic, que, sin embargo, desperdició el pase cruzando el tiro demasiado.

La presencia de Ronaldo en el ataque portugués sigue siendo un arma temida por todos sus rivales, si bien cada vez tiene menos presencia en el juego y se limita –—si se puede considerar una limitación— a ser un rematador de primer nivel. El juego pasa por las botas de Bernardo Silva y Bruno Fernandes, con Neves guardando la espalda, los tres jugadores de la Premier League inglesa. Poco a poco Portugal se hizo con el dominio del juego. Suiza había tenido su momento en las botas de Seferovic y el partido daba la sensación de cambiar de dirección. Fernandes y Joao Félix tuvieron las mejores ocasiones, que se marcharon fuera por poco.

Habitualmente un cero a cero se considera un mal partido pero este no lo fue. Llegados los penaltis, hay quien los considera una lotería y quien ve en ellos estrategia y habilidad. No fue estratégicamente correcto dejar a Ronaldo para el quinto penalti, sea su decisión o la del seleccionador. Se volvió a quedar sin lanzar tras los fallos de Joao Félix y Guedes. Suiza y Polonia se enfrentarán por un lugar en la final del campeonato de Europa. Quién se lo hubiera imaginado.

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