Se cruzaron entre el área y la línea divisoria. Modric acababa de convertir su penalti y Ramos se dirigía a lanzar el suyo. Se sonrieron tímidamente; cualquier cosa sirve para calmar los nervios. Modric debió saber entonces que Ramos intentaría un Panenka e intentó gesticular a su portero, que acabó un poco distraído. Tras el pitido, Livakovic se lanzó a un lado y, como se temía Modric, el penalti entró elevado suavemente y por el centro.

No voy a descubrir nada si les digo ahora que el encuentro entre Croacia y España en Copenhague había acabado en empate y por eso estábamos viviendo una tanda de penaltis, esa manera cruel de desempatar que tiene mucho más de técnica individual y templanza que de lotería, pero aceptemos pulpo como animal de compañía y que el perdedor se abrace a la mala fortuna y nada más para sobrellevar el final de su torneo. El partido había sido parejo y el resultado de empate a uno final fue justo, con dominio a ráfagas de ambos equipos. España optó por Kepa, Carvajal, Martinez, Ramos, Alba, Busquets, Isco, Fabian, Williams, Asensio y Morata. Croacia presentaba su centro del campo habitual, con Modric y Rakitic, mas Brozovic. La intención de Luis Enrique era mantener la posesión de balón inicialmente y cansar a los veteranos centrocampistas croatas.

En los primeros 15 minutos, España logro acumular el 75% de la posesión y un sinfín de pases verticales, con poca profundidad. Defendía a través de la posesión y Morata era fundamentalmente un espectador. Williams no podía entrar desde la banda y el fútbol del equipo se volvía predecible. Esto lo cambiaría un error. Un buen pase, algo especulativo, de Rakitic hacia Perisic pasó entre Carvajal y Martínez sin que ninguno de ellos fuese ni a por el balón ni a por el jugador. Perisic, con calidad, controló el balón con su pierna derecha y se perfiló para batir a Kepa por alto en su salida. Un gol que ha marcado en infinidad de ocasiones.

Por la razón que sea, no es raro que un jugador falle en la tanda de penaltis tras completar un gran partido. Quizá porque se lo dejó todo en los 120 minutos, y Perisic fue un de esos casos. Kepa adivinó su intención. Antes habían marcado Rakitic y Fabián.

España había seguido dominando la posesión sin ser capaz de encontrar resquicios y Croacia se había metido en su campo a defender. En la segunda aparte el partido transcurría por los mismos derroteros. Isco dejó su sitio a Saúl en busca de un juego más vertical y Aspas sustituyó a Asensio. Con Vida y Lovren despejando todo lo que se acercaba al área, parecía claro que el gol no llegaría por Morata. Llegó tras un rechace de Vida. El balón le cayó a Fabián en la frontal del área. Sin ángulo para el disparo, tocó el balón suave en hacia un lado para que Saúl golpease seco y empatase el partido. En la prórroga, el cansancio ofreció algunas medias ocasiones, casi siempre concluidas con disparos desde fuera del área: Croacia quería culminar sus jugadas para no quedar abierta a una contra y España seguía sin poder descifrar la defensa croata.

Tras el fallo de Perisic, fallaría Morata, por querer ajustar demasiado hacia al palo, y de nuevo Kovacic, por encima del larguero. Aspas pondría a España por delante. Los aciertos siguieron con Rakitic y Saúl. Y así llegamos al inicio. Modric y Ramos se cruzaron entre el área y la línea divisoria…

El rival de España en San Petersburgo salió del encuentro entre Alemania y Gales en Bucarest. El plan de los galeses, defensa y contragolpe con Bale y James, quedó en entredicho con la rápida lesión del jugador de golf del Real Madrid. Bale no hizo un mal torneo, pero un encontronazo con Kimmich le hizo retirarse a los pocos minutos de haber comenzado el encuentro. Gales ya solo tenía la opción de sorprender por la banda izquierda y Alemania supo defender la situación sin grandes problemas.

Al mando de Kroos y jugando a un ritmo relativamente bajo, Alemania acumulaba llegadas a las inmediaciones del área de Gales. El 1-0 lo hizo Gnabry en una acción individual: recibió en la zona derecha del ataque alemán, e hizo la clásica jugada de, por ejemplo, Robben: se dirige hacia el pico del área y desde ahí remata ajustado al segundo palo, en un arco que hace que el portero no tenga ni la menor ocasión de llegar al balón.

Alemania cerró el encuentro con un cómodo 2-0 mediada la segunda mitad. Un pase de Harvetz al desmarque de Werner acabó en penalti de Williams, el capitán de la selección galesa en ausencia de Bale, tan claro que no hizo falta revisarlo con el VAR. Reus lo convirtió con facilidad.

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