A las puertas del mes de agosto en un verano típico estaríamos a vueltas con los fichajes, ensimismados en alguno de esos culebrones mediáticos que terminan en agua de borrajas y hasta cierto punto preocupados por esos jugadores que tras decepcionar con su rendimiento se agarran con fuerza al contrato. En algún punto intermedio de ese pasaje se encuentra el FC Barcelona en este año sin verano. La entidad catalana atrapada por su propio presente, navega con la Champions como único bote salvavidas en un mar lleno de tiburones. El horizonte no es mucho más halagüeño con unas elecciones el próximo año y la necesidad imperiosa de entregar a Messi un equipo campeón para que el argentino no abandone el barco el próximo verano, cuando finaliza su contrato. En medio de esa marejada el Barça tiene que renovar el equipo.

En una situación de normalidad, los azulgrana acometerían al menos cinco o seis fichajes para dar un lavado de cara a un equipo más hastiado que viejo. Aunque las estadísticas nos demuestren que la vitalidad de los azulgranas se ha ido apagando desde Berlín. El día que el Barça levantó su última Copa de Europa la media de edad del equipo era de 28,0 años. Cinco temporadas después la media del once ideal azulgrana ha subido hasta los 29,4. Pero en la nueva normalidad es una quimera pensar en desembolsos alegres, menos aún en el Barça donde los desorbitados contratos de media plantilla le limitan las altas y las bajas. Así que esta es una propuesta realista que tiene en cuenta tanto aspectos económicos, como deportivos y afectivos (algo fundamental en el entorno Messi) de la nueva normalidad. En ella no caben más de tres caras nuevas en el Camp Nou, una por cada línea del campo.

Un sensación que se reforzó el pasado fin de semana tras escuchar las palabras de Josep María Bartomeu en una entrevista concedida a Mundo Deportivo. En ella hacía hincapié en la delicada situación económica en la que se encontraba tras el Covid_19, “es casi imposible que el club pueda fichar sin hacer intercambios”. Dentro de esa realidad la prioridad es un delantero, un delantero centro especificó, por lo que todos los caminos llevan, en este caso a Milán. Concretamente a la residencia de Lautaro Martínez. Y en cuanto a la apuesta por los jóvenes talentos ya fichados, Pedri, Trinçao y Matheus Fernandes, aseguró que son incorporaciones estratégicas pero que todavía no tienen sitio en el primer equipo por lo que lo normal es que salgan cedidos la próxima temporada. Más aún retorció el lenguaje el presidente para redoblar la apuesta por la cantera y el rejuvenecimiento de la plantilla: “Ya tenemos siete fichajes ya que hay que incluir que Araujo, Riqui y Ansu suben al primer equipo”.

Operación Central

El Barça debería plantearse una profunda reestructuración de la retaguardia. Esta última temporada solo Piqué ha rayado a su nivel, Lenglet mejora siempre con el catalán al lado, pero los laterales hace tiempo que dejaron de sumar. Pese a todo los nombres que más se repiten en Barcelona son los de centrales. Ahí el que más gusta es un viejo conocido de la casa, Eric García. El que fuera canterano del Barça (compartió equipo en categorías inferiores con Kubo y Ansu Fati) se marchó a Manchester y allí ha crecido a pasos agigantados de la mano de Pep Guardiola. Esta temporada, en la que ha alternado el primer equipo con el segundo ha terminado siendo fundamental para los Citizens tras el confinamiento. De los 13 partidos disputados esta temporada en la Premier, 7 han sido tras la reanudación del fútbol.

El central zurdo de 19 años tiene en contra los apenas 800 minutos que ha jugado en la élite y que abandonó el club con esta junta directiva ya en la presidencia. A su favor cuenta con un perfecto conocimiento del estilo Barça, algo que ha potenciado en Manchester, que el coste de la operación sería baja (6,5 millones según transfermarkt) y que arrebatárselo a Pep Guardiola haría especial ilusión a esta junta directiva. Precisamente con Eric se repetiría la fórmula Gerard Piqué.

David Alaba recibe indicaciones de Pep Guardiola en su etapa en el Bayern Munich.

La apuesta híbrida sería la de David Alaba. El defensor zurdo del Bayern Munich termina contrato en 2021 y aunque ha sido pieza clave en el último título liguero de los bávaros jugando como central la competencia de Lucas Hernández y sobre todo la irrupción de Alphonso Davies en el lateral izquierdo le limitan mucho su entrada en el once titular. A su favor juega que el Barça taparía con él dos agujeros, ya que el austríaco se puede desempeñar por igual como central corrector o proyectarse por la banda como lateral. Con un solo fichaje incrementas la competencia en dos puestos y Alaba, que ya estuvo a las órdenes de Guardiola, encajaría bien en el juego de posición. En contra tiene el precio de su traspaso. Los 65 millones en los que estima Transfermarkt al austríaco son inabordables para el Barça en estos momentos. Solo un posible intercambio de jugadores con Junior Firpo o el ya conocido Coutinho harían viable la llegada del austriaco.

La tercera vía resulta más exótica. Y nos remite a nombres como Chigrinsky. Una apuesta similar podría ser la del central del Leicester Caglar Söyüncü. El jugador turco ha explotado definitivamente este año en la Premier League consagrándose como uno de los centrales de la competición. A sus 24 años ha llegado a los círculos del mainstream para aparecer en las agendas de todos los grandes debido a su gran salida de balón y la contundencia que impone con su 1,87. Experto en el tackle tiene un buen juego aéreo y lectura de las acciones defensivas. En contra tiene corta experiencia en la élite, apenas dos temporadas en Premier, y un precio de salida que resultaría más asumible para el Barça.

Caglar Soyüncü durante los cuartos de final de la FA Cup que enfrentó al Leicester y al Chelsea. CORDONPRESS.

En cualquiera de los tres casos parece imprescindible la venta (o como mínimo cesión) de Samuel Umtiti. Si finalmente el club apuesta por Ronald Araujo antes que por Todibo el francés tendría que ser moneda de cambio en alguno de esos trueques.

El Barça de De Jong y Riqui Puig

El intercambio con la Juventus que dio con los huesos de Arthur en Turín y con Pjanic en el Camp Nou cierra prácticamente cualquier otra incorporación en la sala de máquinas. El fichaje del centrocampista serbio de 30 años es de los de rendimiento inmediato y tras una temporada con Maurizio Sarri el escenario que le plantee Quique Setién no le sonará a chino. Lo normal es que Miralem Pjanic juegue en el Barça de 5, de mediocentro puro, iniciando la jugada y dando alternativas a un castigado Sergio Busquets. También podrían compartir determinados contextos (partidos muy exigentes fuera de casa o con marcadores muy a favor) el de Badía y el serbio para ralentizar el ritmo de juego. Pjanic que ha jugado gran parte de los partidos tras el confinamiento, ha sido pieza fundamental en el noveno scudetto consecutivo de los bianconeri.

Riqui y Ansu son las dos mejores noticias de esta temporada. Los dos jugadores sobre los que construir la renovación necesaria en el equipo. CORDONPRESS.

Pero si algo ha ilusionado a la parroquia culé ha sido la irrupción de Riqui Puig en este tramo final de la temporada. La ilusión y la hiperactividad de su juego ha sido suficiente para insuflar cierta vitalidad a los azulgrana. Apenas ha necesitado tres partidos para echar por tierra todos los prejuicios que se cernían sobre él. Si realmente Quique Setién es tan Cruyffista como dice su apuesta inicial el año que viene debería ser con Riqui y De Jong como interiores titulares. En ese centro del campo además los azulgrana van a recuperar a dos cedidos como Aleñá y Rafinha. Su permanencia o no en el equipo va a depender más de las posibles ventas de Rakitic y Arturo Vidal. Al menos uno de los dos tiene que salir porque el Barça necesita no solo el dinero de los traspasos sino aligerar la masa salarial que tiene. En ese sentido el perfil de Arturo Vidal por diferente al resto de la plantilla puede hacer que se quede.

El relevo de Suárez

En la delantera, el Barça lleva dos años necesitando un 9. El físico de Luis Suárez ha dado innumerables muestras de ello. El año pasado las continuas molestias en la rodilla le obligaron a pasar por el quirófano y perderse la final de Copa. Esta temporada una nueva lesión en la Supercopa le hizo estar cuatro meses parados. Y más allá de las lesiones en 2020 resulta evidente que sus piernas ya no van al mismo ritmo que su cabeza, aunque sus registros goleadores sean aceptables: 25G/49P (2018/2019) y 16G/34P (2019/2020).

Pero en esta ecuación también hay que contar con Messi. El argentino en su evolución como futbolista ha necesitado aglutinar compañeros por delante suya para asociarse. En ese contexto un punta móvil que le dé apoyos, que le tire paredes o que corra al espacio para buscar la profundidad ha sido aprovechado por Messi para marcar más fácilmente la diferencia. Y en este tiempo Suárez y Messi han ido creando una serie de automatismo en los que los dos están muy cómodos. Pero la pérdida de hiperactividad y poder de amenaza del uruguayo han provocado que ese plan se quede cada vez más corto para el Barça. Por eso Griezmann parecía el complemento ideal, incluso en el apartado defensivo porque este no se desconectaba de esas funciones como sí lo hacían Messi y Suárez.

En ese contexto el juego de Lautaro Martínez supondría un lifting para el Barça. El punta argentino remite en muchos aspectos al Luis Suárez de 2014. Agresivo y decidido en la presión, rápido y voraz dentro del área, y cada vez con mayor capacidad asociativa en el juego para dar apoyos o caer a banda. Algo en lo que se nota la mano de Antonio Conte. A sus 22 años y tras dos en el Calcio ha crecido mucho beneficiado también por esa dupla que forma con un 9 como Lukaku. Sus números de hecho han mejorado este año pero tampoco deslumbran: 13 goles en 33 partidos de la Serie A, cinco más en seis partidos de Champions.

Las dudas que despierta la operación es la elevada cifra que supondría su traspaso. Los 111 millones de euros son inalcanzables en el fútbol post-Coronavirus y según transfermarkt su valor de mercado se situaría ahora en 64 millones. Incluso ese precio tendría que ser rebajado con algún jugador del gusto de Antonio Conte, veáse Arturo Vidal, Rakitic e incluso Junior Firpo para jugar como carrilero, para que el Barça lo pudiera afrontar. Si finalmente llega el punta de Bahía Blanca habría que ver cómo es la cohabitación con el resto de vedettes de la delantera.

¿Cuánto se ha beneficiado Lautaro de Lukaku y viceversa?

¿Lautaro vendría para no ser titular indiscutible? ¿Aceptaría jugar el 60 o 70% de los minutos y alternar con Luis Suárez? ¿Esta preparado para mantener ese pulso con el uruguayo? Porque este puede dar el visto bueno al fichaje (algo que no es baladí), pues ya ha manifestado en alguna ocasión que el Barça debe ir buscando un relevo para el puesto de 9, pero lo que está claro es que no le va a regalar nada. La conexión con Messi ya está probada en Argentina y ambos se entienden, quizá por ello Lautaro ha pasado a ser el objetivo número uno de la delantera. Por delante de otras opciones que se esfumaron como Timo Werner.

El Covid_19 se ha llevado por delante el enésimo intento azulgrana de fichar a Neymar. En un verano en recesión y con un mercado de fichajes menguante su incorporación resulta hoy un imposible. En esa lista de nombres imposibles aparece también el de Tanguy Ndombelé, cuyo paso por el Tottenham de Mourinho no ha sido el esperado y ya estaba en las agendas azulgranas desde su época en el Olympique de Lyon. Su incorporación resulta también inviable. Más atento habrá que estar con el puesto de lateral derecho si finalmente se quiere hacer dinero con Semedo. Su sustituto de rendimiento inmediato podría ser Cancelo (Manchester City) o una apuesta de futuro como Serginho Dest (Ajax). En cualquier caso la delicada situación de las arcas azulgrana obliga a la prudencia y no se descarta que si alguna de las vacas sagradas no termina saliendo del club eso obligue a elegir entre el delantero o el defensa que se necesita fichar. Como mucho, en el mejor de los casos, el Barça puede presentar un trío de ases para insuflar nuevos aires al equipo. Una renovación que aplaque los ánimos de revolución pendiente que se respiran en Can Barça. Una manera de abrir las ventanas de ese camerino en plena crisis institucional.

Ventas para hacer caja: Umtiti, Junior Firpo, Rakitic, Coutinho y Braithwaite.

Este sería el Barça 20/21

FC Barcelona temporada 2020/21 con los fichajes de Eric García, Pjanic y Lautaro.

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