The End es una brevísima canción de los Beatles cuya letra traducida dice: “Y al final, el amor que recibes es igual al amor que creas”. Esta es una forma mucho más poética de enunciar un tópico del futbol: al final la tabla nunca miente. Y, al final, los puntos que recibes son los puntos que te mereces.

La última jornada ofrecía un menú interesante: tres clubs de disputaban una plaza en la próxima edición de la Premier, otros tres se disputaban dos plazas en la Champions y otros dos un puesto en la próxima edición de la Europa League. El resto no se jugaba nada, acaso algún premio individual: Tom Pope, el portero del Burnley, no pudo ganar el Golden Glove (guante de oro) al portero que ha mantenido más veces la portería a cero, al caer su equipo 1-2 contra el Brighton. El trofeo, para satisfacción de Pep, cayó en las manos, nunca mejor dicho, de Ederson, portero del City, tras ganar 5-0 al Norwich. Los canarios creyeron haberse adelantado, pero el VAR dijo no, Ederson se hizo con su trofeo personal y el Norwich cuenta todos sus partidos desde el reinicio por derrotas.

El Liverpool cedió el primer gol ante el Newcastle a los 25 segundos, aunque el VAR tardó mucho más en darlo por bueno, pero acabó ganando 1-3. El Southampton también tuvo que remontar al Sheffield United (3-1 final). Estos dos clubes que cierran una gran temporada: los visitantes eran el candidato numero uno al descenso antes de que echara a rodar el balón y han acabado novenos. El Southampton no parecía tener mucho futuro tras perder en casa 0-9 contra el Leicester y sin embargo ha acabado undécimo y 18 puntos por encima del descenso.

La permanencia la disputaban Villa, Watford y Bournemouth. Ventaja para el Villa, mínima, por diferencia de goles. El Watford pareció dimitir pronto: Un penalti absurdo en el minuto 2 les puso contra las cuerdas. El Bournemouth se adelantaba, también de penalti, en campo del Everton en el minuto 13. El 0-0 en su visita al West Ham bastaba al Villa. El Watford daba la impresión de estar rendido y en el minuto 33 ya caía 3-0 en su visita al Arsenal. Sin embargo, un penalti de David Luiz metía al Watford en el partido antes del descanso. El Everton había igualado pero el Bournemouth volvió a adelantarse. Un gol del West Ham salvaba al Bournemouth en esos momentos.

Pronto en la reanudación el Bournemouth sentenciaba su partido (1-3). El Watford marcaba el 3-2 con 25 minutos por delante pero necesitaba del gol del West Ham. Hasta el minuto 84 no hubo goles en Londres, y lo marcó Grealish, el jugador franquicia, estrella, capitán y líder del Villa. No es exagerar decir que es medio equipo y que el Villa tendrá un problema si, tras ese gol, da por finalizada su misión con el club de su vida. Pero el Aston Villa ha decidido hacer las cosas complicadas y un minuto después empataba el West Ham. El Bournemouth fue el primero en finalizar, pero el 1-3 no bastaba. Eddie Howe descendería, tal y como estaban las cosas, en campo del equipo del que se siente aficionado, curiosas jugarretas del fútbol. Terminado el partido en Londres, el Aston Villa se salvaría por un punto si el Watford no marcaba, pero no marcó. El Watford, por inestable, y el Bournemouth, siempre débil en defensa y esta temporada falto de goles, no pueden decir que su descenso sea injusto.

La carrera por la Champions se disputaba en dos estadios. Al Chelsea le bastaba empatar en casa contra el Wolves, que se jugaba volver a la Europa League. Dos goles en el descuento de la primera parte certificaban la clasificación del equipo de Lampard, que ha hecho una buena temporada de aprendizaje. El Wolves, por su parte, veía su plaza amenazada por el Tottenham, que visitaba al Crystal Palace. El empate era suficiente para el equipo de Mourinho, que ha sumado mucho desde el reinicio de la competición, ante un Palace que ha perdido sus últimos siete partidos una vez que la plaza europea quedaba tan distante como el descenso. Un gol de Kane pareció ser suficiente hasta que en la segunda parte el Crystal Palace se hizo con el empate. Ya no cambiarían más las cosas.

El titulo partido de la jornada se reservaba para el Leicester-United por esa última plaza de Champions. Los locales necesitaban ganar y tuvieron algunas ocasiones, la mejor de ellas un cabezazo parabólico de Vardy (finalmente máximo goleador del torneo) que cayó en el larguero. De Gea no esperaba que el balón tomase esa trayectoria y fácilmente pudo haber sido gol. El United ha sido el único equipo de la Premier que se ha mantenido invicto desde el reinicio y el Leicester se ha dejado puntos en errores garrafales. Un penalti y un mal pase de Schmeichel acabaron con los locales, 0-2.

Terminada la jornada, el único cambio en las posiciones claves fue la del Tottenham y Wolves, probablemente la menos importante, y no del todo inesperada. En el resto de los casos, todo resultaba inevitable, el empate del Aston Villa, la capitulación del Watford, el esfuerzo estéril y tardío del Bournemouth, el buen momento del United y la impotencia del Leicester. El Leicester puede lamentar el gol que le metió el Watford en el minuto 94 el primer partido de la reanudación, el Bournemouth su derrota en casa contra el Southampton hace unos días, el Wolves un penalti raro que le regalaron al Burnley en el minuto 96 y que les costó dos puntos. Pero al final, el amor que recibes es igual al amor que creaste.

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