El deporte de Estados Unidos está viendo con estupor lo que sucede en la Liga de Béisbol (MLB). Recién iniciada una temporada reducida de 102 a 60 partidos (aplazada en abril por la pandemia), la MLB ha tenido que suspender tres encuentros por el positivo en coronavirus de once jugadores y dos entrenadores de los Miami Marlins. Y no son los primeros casos que afectan a la Liga. Juan Solo, de los Washington Nationals, dio positivo (asintomático) justo antes de comenzar el torneo.

La idea del comisionado de la MLB, Rob Manfred, es que los Marlins puedan jugar mañana miércoles en Baltimore «si los resultados de las pruebas adicionales a las que está siendo sometido el equipo son aceptables». Según el protocolo de la MLB, dos pruebas negativas en el periodo de 24 horas ya habilitan a un jugador para volver a los terrenos de juego.

El CEO de los Marlins, el exjugador Derek Jeter, ha explicado en un comunicado que el equipo se quedará en Filadelfia, donde ha disputado una serie de tres partidos, en espera de los resultados de una nueva ronda de pruebas: «Posponer el estreno en casa ha sido la decisión correcta para hacer una pausa colectiva y tratar de comprender adecuadamente la totalidad de esta situación». No olvidemos que la pandemia está siendo especialmente cruel en el condado de Miami-Dade, con 100.000 casos confirmados.

El rastreo de los contactos de los jugadores de los Marlins ha arrancado con sus oponentes: el equipo de Miami jugó dos partidos de exhibición contra los Bravos de Atlanta la semana pasada y tres contra Filadelfia de viernes a domingo.

En declaraciones a la CNN, el doctor Anthony Fauci, principal experto en enfermedades infecciosas de Estados Unidos, ha analizado con cautela la situación del béisbol. «Con suerte, podrán continuar y esperamos que esto sea un caso atípico… hay jugadores y personal que no están infectados. Tendremos que ver cómo se desarrolla esto».

Los Marlins se encuentran ahora ante la tesitura de tener que utilizar jugadores de su segunda plantilla —tiene 30 jugadores practicando en Florida— o firmar agentes libres. Otra posibilidad es que la MLB iga adelante con 29 equipos hasta que se resuelva la cuestión, tal y como está sucediendo en la Major League Soccer, donde Dallas y Nashville no están jugando por brotes en sus equipos.

El caso del béisbol, apenas tres días después de la temporada, también es una advertencia para otras ligas. La NFL espera comenzar su temporada en septiembre en los estadios habituales de los equipos, aunque su comisionado, Roger Goodell, anunció el lunes la cancelación de los partidos de pretemporada. Otras ligas deportivas están reabriendo con sus equipos en las llamadas «burbujas» , como la NBA, o la WNBA, que dio inicio a su temporada el sábado en la Academia IMG en Florida.

Desde Sports Illustrated, Michael Rosenberg ha criticado la labor de la Liga de Béisbol, la gestión del Gobierno de Estados Unidos y ha elevado el nivel de alerta para todas las competiciones. «Todo el deporte es una reunión social. Si contamos con miles de estudiantes universitarios (trabajo no remunerado con bajo riesgo de morir por COVID-19) para formar cientos de burbujas herméticas, nos estamos engañando a nosotros mismos».

«Es difícil imaginar un otoño americano sin fútbol universitario. Pero es difícil imaginar este otoño con el fútbol universitario. Hay demasiados equipos, demasiados estudiantes universitarios, muy pocas protecciones, demasiadas cosas que pueden salir mal. Cada medida se siente como una media medida».

«Estados Unidos ha respondido a COVID-19 como un estudiante de ciencias perezoso: estudie el libro de texto por un rato, luego aburrirse y volar. La mezcla de impaciencia y arrogancia ha costado miles de vidas. El país se ha engañado a sí mismo en un falso dilema: salvamos la economía o luchamos contra el virus. Pero la mejor manera de salvar la economía era combatir el virus. Si hubiéramos hecho esto correctamente y nos hubiéramos quedado con él, estaríamos mucho mejor ahora».

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