A estas alturas ya todo el mundo futbolístico conoce la resolución del TAS, el tribunal de arbitraje para el deporte, de levantar la sanción que expulsaba al Manchester City de las competiciones europeas por 2 temporadas. A cambio, el TAS le impone una sanción económica de 10 millones de euros, una propina en los registros financieros en los que el City se mueve.

Los propietarios del club han celebrado la resolución como si fuese un título más. UEFA, por su parte, declina hacer comentarios al respecto y encuentra consuelo en la letra pequeña: Sí, algo hubo pero no se ha probado lo suficiente. Sí, algo ha pasado pero ya ha prescrito. Para el TAS, el periodo de prescripción de 5 años se inicia con la infracción, mientras UEFA considera que una vez iniciada la instrucción, el cronómetro se detiene. Si UEFA ha tomado nota de estos detalles, bien haría el City (que ha sido multado, lo cual indica que el TAS no cree que tenga las manos limpias del todo por mucho gel que se frote) en hacer lo mismo. Creo que han estado mucho más cerca de perderse, al menos, un año de futbol europeo de lo que el club piensa o quiere darse cuenta.

La resolución del TAS podría haber tenido en el Fair Play Financiero (FPF) el mismo efecto que la resolución del caso Bosman en el movimiento de jugadores. Declarar “inocente” al Manchester City podría ser lo mismo que anular el FPF al completo: Cada club hace lo que quiera con sus finanzas para competir sin que nadie le pueda poner límites. Afortunadamente, la resolución del TAS queda lejos de llegar a ese punto. Acepta que el FPF es una norma más que tiene un club, en este caso la UEFA, al que no es obligatorio pertenecer. Si quieres formar parte del club y disfrutar sus beneficios, hay que cumplir las reglas. Si quieres comer en el mejor restaurante de la ciudad, tendrás que aceptar sus manteles y cuberterías, las normas de acceso y de reserva de mesa y elegir los platos del menú que te ofrecen.

El FPF nació con la idea de proteger a los clubes de sus gestores, aquellos que, en una huida hacia adelante o un exceso de apresurada ambición, pondrían la supervivencia económica de la entidad en la ruleta de un casino, prometiendo traspasos y salarios que luego no se pueden pagar. Por supuesto, también era una idea que la elite tradicional veía con buenos ojos como freno a los clubes-estado y multibillonarios rusos o americanos capaces de saltar la banca y crear una inflación innecesaria en el precio de los traspasos y los sueldos de los jugadores. Ahí esta el señor Neymar para demostrar que aquello no funcionó. El hecho de que el PSG también evitase sanciones por saltarse el FPF no hace más que resaltar la imperfección del sistema.

No todo es negativo. Es cierto que el FPF ha minimizado los casos de suspensión de pagos y liquidación en los clubes de elite, aunque el Covid_19 ha vuelto a demostrar que el futbol como industria, vive al día y con poca previsión de futuro. Tampoco es menos cierto que algunos clubes, incluso entre los más grandes, dan sensación de vivir en la improvisación y gestionar de manera reactiva y no proactiva sus cuentas.

Si hemos llegado a una resolución del TAS que nos dice que el Manchester City tiene pinta de ser culpable pero se ha ido de rositas es porque UEFA tardó mucho en iniciar su investigación. Siendo generosos, quizá temiese que una apelación ante el TAS acabase con las normas del FPF. A la UEFA le faltó determinación y el Manchester City, como anteriormente el PSG, ha esquivado una sanción mayor por la tibieza de la institución en la aplicación de sus propias normas. Justo cuando eran estos los clubes que los grandes de Europa querían vigilar de cerca.

Ni la apelación del Manchester City ni la resolución del TAS han acabado con la normativa sobre el FPF, pero la UEFA no ha ayudado nada a la credibilidad de su propia norma, que queda como papel mojado ante la mayoría de los aficionados y hará plantearse a los clubes cuánta manga ancha existe en la regla. Si el peaje es una regañina y unos cuantos cuantos millones, equivalente a un “y no lo vuelvas hacer” dicho en modo paternal, cualquiera sabe que sus efectos son poco duraderos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here