Guardiola respira aliviado. Su Manchester City ha ganado el partido más importante que tenía esta temporada. Más incluso que el que le medirá al Real Madrid el próximo 7 de agosto en la vuelta de los octavos de final de la Champions League. El Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS) ha dado la razón a los Citizens dejando sin efecto la sanción impuesta por la Cámara de Adjudicación del Control Financiero de la UEFA (CFCB). El City podrá disputar competiciones europeas los dos próximos años y acudirá así al partido frente al Real Madrid centrado única y exclusivamente en lo deportivo. Otra cosa es en qué lugar deja todo esto al Fair Play Financiero, después de que los clubes más ricos del mundo hayan encontrado atajos para saltárselo. El City, de hecho, no es el primero.

Fue la propia prensa inglesa quien destapó las artimañas del City para regatear el reglamento financiero de la UEFA, ya en 2018. ‘Longbow’ era el nombre en clave, tal y como desveló el Daily Mail, del proyecto con el que los Citizens pretendían saltarse el Fair Play Financiero. El diario británico se basaba en unos documentos filtrados por Football Leaks ese mismo año en los que se intentaba demostrar como una parte de los derechos de imagen se pagaban a través de otras sociedades. Una de esas empresas sería Fordham Sports Management, y según el Daily Mail, el jeque Mansour bin Zayed, dueño del City, habría inyectado cada temporada once millones de libras de su propio bolsillo. Esto además lo habría hecho a través de la compañía Abu Dhabi United Group para difuminar aún más su rastro.

La bomba, días antes del Madrid

El Manchester City se levantó la mañana del 14 de febrero, doce días antes de enfrentarse al Real Madrid en los cuartos de final de la Champions, con la noticia de que la UEFA le sancionaba para los dos próximos años sin competir en Europa. El rumor venía extendiéndose desde que el pasado 22 de enero, tras una reunión de la CFCB (órgano independiente dentro de la UEFA) se filtrara que el Manchester City había cometido graves infracciones en la regulación de licencias y en el Fair Play Financiero. Entendían desde las altas instancias del fútbol europeo que el club inglés estaba camuflando “fondos de capital” como “ingresos de patrocinadores”, es decir, que exageraban su beneficio de patrocinadores en sus cuentas y en los balances que posteriormente transmitían a los organismos de control europeo. Esta actividad se convirtió en costumbre entre 2012 y 2016 según la CFCB. El lector avispado habrá reparado que en esos cuatro años los entrenadores Citizens fueron Roberto Mancini y Manuel Pellegrini, pero una portada atizando a Pep Guardiola siempre vende. Aquí algunos ejemplos.

Periódicos editados tanto en Madrid como en Barcelona tenían claro cuál era la foto de portada, Pep Guardiola.

Todo parecía, en cualquier caso, jugar en contra del City. Más aun cuando el órgano de control de la UEFA también acusó al City de no cooperar en la investigación del caso, iniciada en marzo de 2019. El City se defendió entonces asegurando que la acusación de irregularidades era totalmente falsa y que se trataba de un “caso iniciado por la UEFA, procesado por la UEFA y juzgado por la UEFA”. De hecho, cuando la propuesta de sanción por parte de la UEFA se hizo oficial, Ferrán Soriano, Consejero delegado del City, se mostró firme: “Los aficionados citizens pueden estar seguros de dos cosas. La primera es que las acusaciones son falsas. La segunda es que haremos todo lo posible por demostrarlo”. El fallo emitido hoy por el TAS refuerza tanto al City como supone un duro golpe para el régimen de control financiero de la UEFA. Este llega después de haberse reunido por videoconferencias con las partes implicadas los días 8, 9 y 10 de junio. El máximo tribunal deportivo ha concluido que la decisión debe ser revocada y la sanción económica propuesta (30 millones) reducida a 10 millones de euros, como consecuencia de haberse saltado el artículo 56 y no haber colaborado con las investigaciones de la UEFA.

“El Manchester City ha contravenido el artículo 56 de las regulaciones sobre licencias de clubes y sobre el fair play financiero. El Manchester City tendrá que pagar una multa de 10 millones de euros a la UEFA en 30 días. Como las acusaciones sobre haber camuflado fondos de capital eran significativamente más graves que obstruir las investigaciones de la CFCB, no era apropiado imponer una exclusión de las competiciones europeas por no haber cooperado correctamente”.

Tal y como explica el organismo todo ha quedado reducido a una multa de 10 millones de euros, ya que el TAS considera que no se ha podido demostrar que el Manchester City no haya respetado el Fair Play Financiero, asegurando que algunas denuncias habían prescrito una vez pasado los cinco años. Fundamental también han resultado los recursos financieros presentados por el club de Mánchester y la arriesgada defensa emprendida por el despacho de abogados suizos, Kellerhals Carrard, contratado por los Citizens. Su defensa siempre se ha basado en negarse a un posible pacto con la UEFA que redujera la sanción, una estrategia que en su día le dio resultados al Chelsea.

Atajos de los nuevos ricos

No es la primera vez que los equipos-estado intentan alterar el status-quo del fútbol europeo. Detrás del Manchester City está Mansour bin Zayed bin Sultan Al Nahyan, viceprimer ministro de los Emiratos Árabes, ministro de asuntos presidenciales y miembro de la Familia Real de Abu Dhabi. Y detrás del Paris Saint Germain se encuentra el jeque Nasser Al-Khelaïfi impulsado por el fondo de inversiones Qatar Investment Authority. Los parisinos también supieron escaquearse de una posible sanción de la UEFA en un asunto de falso patrocinios en septiembre de 2018. Entonces un defecto de forma jugó a favor de Neymar y compañía. El TAS admitió el recurso presentado por los parisinos en noviembre de 2018, contra la decisión de la Instancia del Control Financiero de los Clubes (ICFC) de reabrir el expediente ponía en duda el cumplimiento del Fair Play Financiero. Pero en este caso la defensa del PSG se centró en demostrar que la decisión del ICFC no se había hecho en el plazo previsto por la normativa. Por tanto, lo que se dilucidaba en el TAS no era si el PSG incumplió o no las reglas del Fair Play Financiero, sino si reabrir el caso era conforme a derecho. Al dar la razón al PSG la Cámara de investigación de la UEFA no pudo reabrir el caso y en consecuencia el PSG quedó exonerado de toda responsabilidad. Una victoria que los parisinos utilizaron para presumir de su buena gestión y de su transparencia en asuntos financieros.

Mansour bin Zayed Al Nahyan, propietario del Manchester City. CORDON PRESS

Peor suerte corrió el AC Milan que también fue sancionado por incumplimiento de fair play financiero el pasado verano. El club rossonero fue excluido de participar en competiciones europeas (Europa League, en su caso) y aceptó esta sanción a cambio de que la UEFA pusiera fin a los expedientes iniciados por el desfase económico en sus cuentas. El Milan regateó así una sanción económica al dejar su puesto europeo al Torino, séptimo clasificado, para competir en la Europa League. Este acuerdo se alcanzó por mediación del TAS “como consecuencia del incumplimiento de sus obligaciones” entre 2015-2018. Así se evitó que esos ejercicios fueran analizados por la UEFA en una jugada en la que todos salieron ganando: el Milán se ahorraba la sanción económica (12 millones de euros y una posible sanción fuera de Europa hasta 2022) y el máximo organismo del fútbol europeo lanzaba un mensaje al resto de clubes: seremos inflexibles en los asuntos financieros se llame el club como se llame.

Pero el dinero parece pesar hoy más que los nombres o el número de Copas de Europa en el palmarés. Sea como fuere, los caminos del dopaje financiero resultan inescrutables. Ni siquiera expertos en la materia, como el abogado Toni Roca tenían claro la resolución de la sanción en el caso del Manchester City: “Se puede dar cualquier tipo de situación, tenemos el caso del Milan que fue sancionado sin Europa y el del PSG que se quedó en nada”. Aunque al letrado experto en derecho deportivo sí le sorprendía en una entrevista concedida a El Transistor de Onda Cero el importe de la sanción al Manchester City: “Lo más llamativo de la multa es la dureza de los 30 millones”. Roca también hacía hincapié en que el caso partía de cero al ser llevado al TAS y los precedentes poco o nada importaban hasta entonces, incluso se podían aportar pruebas nuevas que no hubieran sido aportadas hasta ese momento.

Foto publicada esta mañana en el Instagram de Manel Estiarte, trece minutos después de hacerse público el fallo del TAS.

La última resolución del TAS sobre el Manchester City deja en el aire un halo de incredulidad sobre los sistemas de control ejercidos por la propia UEFA. Como si el máximo organismo del fútbol mundial no fuera capaz de controlar la forma en que sus asociados (los clubes de fútbol más potentes del mundo) alimentan su propio negocio. La transparencia y el control de estos nuevos ricos vuelven a quedar en entredicho cuando existen pruebas más o menos concluyentes sobre el modus operandi que tienen para encontrar fuentes de ingresos alternativas. Parece evidente que la vieja aristocracia europea, clubes como el Real Madrid, Barcelona, Bayern Munich o Juventus, no se quedará de brazos cruzados mientras quienes optan a su trono son capaces de sortear las leyes de cualquier manera. Ante ese nuevo escenario solo es cuestión de tiempo que estos repliquen la manera de funcionar de los clubes-estado o que entre todos creen una nueva plataforma de expansión, lejos del control de la UEFA. La decisión del City puede cambiar definitivamente las reglas del juego en el fútbol europeo. ¿Les suena la Superliga Europea? Allí no habría Fair Play Financiero que valga.

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