Cuando Carlos Bustillo (Astudillo, Palencia, 1967) descubrió su vocación por el periodismo, escuchaba por las noches a José María García. Pocos años después, el que fue su ídolo se convirtió en su mayor rival. Bustillo, la mano derecha de José Ramón de la Morena, vivió de cerca la rivalidad entre ambos en las noches de radio. Después de 27 años en la Ser, emisora en la que entró en 1989, el palentino se marchó con Joserra a Onda Cero para encargarse de la producción de El Transistor.

—¿Cuál fue su primera vocación, el deporte o el periodismo?

—El deporte. Lo que más me gustaba era el fútbol y el deporte en general. Escuchaba por la radio los partidos y me di cuenta de que la mejor forma de hacer lo que me gustaba era estudiando periodismo. La vocación fue muy temprana porque desde los 13 o 14 años tuve claro lo que quería estudiar.

—¿Quién fue su primer ídolo en el deporte?

—No sabría decirte. Desde pequeño soy del Madrid, pero no tenía ningún ídolo concreto. Del que mejor recuerdo tengo como futbolista es de Maradona. Al margen del fútbol, en ciclismo tuve a Pedro Delgado e Indurain. Y todos los que han venido después, desde Rafa Nadal a Marc Márquez.

—¿De dónde le viene a usted el madridismo?

—Te diría que de cuna. Desde que tengo recuerdos de niño, siempre he sido del Madrid. Crecí admirando y siguiendo los partidos del Madrid. Es una cosa que llevo dentro y que no puedo cambiar. Eso sí: a la hora del trabajo, hay que saber distinguir y ser honrado y honesto.

—¿Cree que Maradona ha sido mejor que Messi?

—Soy de los que piensan que no se pueden comparar deportistas de distintas épocas. Maradona fue el mejor de su momento y tiene un mérito mayor, hacer campeón al Nápoles. A él no le rodearon los jugadores que han acompañado a Messi en el Barcelona. Messi ha tenido más continuidad y su carrera está plagada de éxitos, mientras que Maradona lo hizo en un periodo más corto. En los años que jugó, Maradona fue el mejor.

—Ha citado antes a Nadal y Marc Márquez. ¿Quién cree que ha sido el mejor deportista de la historia de España?

—Nadal. Él ha mantenido una carrera de éxito de principio a fin. Además, ha aunado muchas cosas: sacrificio, esfuerzo, trabajo… No tiene las mejores condiciones, como las puede tener Federer, pero ha conseguido el éxito a través de otras cualidades. Ha unido todo para convertirse en el mejor deportista de nuestra historia.

—¿Quién fue su primer ídolo en el periodismo?

—José María García. En la época en la que yo estudiaba, lo escuchaba todas las noches en la Ser. Él fue mi primera referencia en programas deportivos. Cuando era estudiante, escuchaba todos los programas de deportes, a gente como J. J. Santos, Parrado…

—¿Le hubiera gustado trabajar con García?

—Sí, porque me gusta trabajar al lado de los mejores. Cuando empecé en la Ser, García estaba en la Cope. Después tuve la suerte de coincidir en la Ser con los mejores. Comencé en la emisora en 1989 y en 1996, De la Morena lo superó como líder en la noche.

—¿Qué significa su tierra para usted? Porque usted presume de ser palentino y de Astudillo…

—Todos tenemos amor mutuo por el sitio donde hemos nacido. Dicen que la patria de uno es su infancia y la pasé allí. En el colegio estuve hasta los 11 años, cuando me marché a un internado. Pero seguí yendo por allí todos los periodos vacaciones. Tengo mucha identificación con mi pueblo.

—De la Morena también estuvo en un internado y contó que escuchaba la radio sin que le vieran gracias a un transistor que tenía. ¿Hizo usted algo parecido?

—Sí. Uno de los primeros regalos que tuve en el internado fue un transistor que me regaló mi madre. Era azul y pequeño. Gracias a los auriculares, lo podía escuchar por las noches. También escuchaba en alto los carruseles en el recreo. Fue uno de los buenos recuerdos que guardo del internado. Fue una etapa fructífera y muy bonita.

—No sólo lo quieren en Astudillo, donde ha sido pregonero. Muy poco antes del confinamiento, lo declararon “mondonguero” de honor en Villada. Explíquenos eso…

—Villada es una localidad de Palencia donde tienen por costumbre celebrar entre febrero y marzo La Matanza, una feria tradicional; todos los años nombran a alguien “mondonguero”, una persona especial en la zona y a la que le gustan este tipo de tradiciones. Esto lo recibí con mucho cariño y con sorpresa, más aún sabiendo que el año anterior lo había sido Vicente del Bosque.

—¿Para cuándo tendrá una calle en Astudillo?

—Nunca lo he pensado. Hay que tener en cuenta que otras personas quizá no estén de acuerdo. Si alguna vez sucede, bienvenido será.

—¿Cómo llevó tener que marcharse a estudiar Periodismo en la Complutense?

—Bien, porque sabía que era el único sitio donde podía estudiarlo. Salí de casa para hacer sexto, séptimo y octavo de EGB en el internado de Peñafiel. Después estuve en Palencia los tres años de BUP y COU, así que pasaba toda la semana fuera, en una pensión. Estaba acostumbrado a vivir fuera del pueblo. Cuando terminé COU, podía estudiar Periodismo en Bilbao, Salamanca o Madrid, y la que más me gustaba era Madrid. Empecé con mucha ilusión el recorrido de la carrera. Al principio, llegué con incertidumbre, a una residencia de estudiantes, a una ciudad en la que no había estado… Era un mundo desconocido para mí.

—¿Recuerda cómo fue el primer día que conoció a José Ramón de la Morena?

—No… Yo entré de prácticas en la Ser en Madrid en 1989 y empecé en junio. Nos conocimos telefónicamente, porque José Ramón estaba cubriendo el Tour y yo hablaba con él para decirle las horas a las que lo llamaríamos para los programas. Fue un trato amable. A partir de septiembre, él empezó El Larguero y yo estaba como uno más. Yo llamaba a la gente y ayudaba en lo que podía.

—¿Tuvieron química desde el primer momento?

—Sí. Cuando empecé en la radio, estaba todo el tiempo que podía en la redacción. Yo trabajaba en los programas de la tarde y de la noche. Además, de trabajar en El Larguero, yo hacía el seguimiento del Atlético de Madrid en Carrusel Deportivo. Hice el inalámbrico hasta 1992, cuando tuve un accidente de tráfico junto a Manolo Lama y Michael Robinson regresando de Pamplona de un partido del Atleti. Desde ese momento, dejé de retransmitir partidos. A la vuelta al trabajo, ya estaba centrado exclusivamente en El Larguero.

—¿Cómo fue ese accidente?

—Sucedió a comienzos de la temporada 92/93. Yo hacía los partidos del Atlético y del Deportivo, que ya era el Súperdepor. Me desplazaba con Manolo Lama o con quien tuviera que retransmitir el partido. El accidente fue en diciembre y estuve siete meses con muletas, así que se acabó mi temporada. No volví a un campo de fútbol, pero sí a la redacción, porque en la radio sí podía hacer vida normal. Hice más labores de producción que no requerían cargar peso, correr y moverme.

—¿Cómo vivió la creación de El Larguero desde dentro? ¿Ya hablaban de arrebatarle el liderazgo a García?

—De la Morena hizo hasta ese momento un programa a mediodía. Alfredo Relaño y Augusto Delkáder, director general de la Ser, decidieron apostar por José Ramón para hacer un programa por la noche. Hasta entonces, se estaba haciendo La Ventana del Deporte con Julio César Iglesias. Viendo que el programa local marchaba bien, y que el estilo era nuevo y desenfadado, decidieron cambiar. El ejemplo de deportes era García, que se llevaba a toda la audiencia. Me di cuenta de que el programa que hacía José Ramón era distinto, pero tampoco veía que fuera una apuesta por destronar a García.

—De la Morena tiene fama de tener un pronto malo y un buen corazón. ¿Es cierto eso?

—Sí. Como todos los que son jefes es muy exigente, y como todos tiene un pronto muy fuerte. Pero también tiene buen corazón y eso lo puede todo. Ahí se ve también su otra cara, que es muy buena.

—¿Qué es lo que más le enfurece?

—Que no le digan la verdad, que sienta que le están engañando. O que no hagas algo que él te ha pedido. En general, que las cosas no salgan como él quiere. Si te esfuerzas, trabajas y eres honesto con él, siempre tendrás una buena recompensa.

—¿Se puede ser amigo de quien también es tu jefe?

—Sí, aunque hay reconocer que las distancias hay que mantenerlas. Una cosa es el trabajo y otra, la vida particular. Después de tantos años, tanto las relaciones laborales como las humanas son buenas.

«Para hacer un programa quizá no tenga la capacidad suficiente. O para hacerlo también como mi labor actual»

—¿No le ha tentado a usted nunca tener mayor protagonista delante de un micrófono, dirigir su propio programa?

—No, porque me he sentido a gusto con lo que he hecho. Además, haciendo una labor de segundo o tercer plano, José Ramón me ha dado mucho protagonismo en el programa. Cada uno debe ser consciente de sus posibilidades y para hacer un programa quizá no tenga la capacidad suficiente. O para hacerlo tan bien como mi labor actual.

—Usted se encarga de contactar con los protagonistas de cada programa. ¿Hay algún personaje que se le haya resistido?

—Sí, hay mucha gente con la que hablas y a la que no le gusta dar entrevistas. Por ejemplo, tengo buena relación con Miguel Ángel Gil, pero no le gusta hablar. Como mucho una vez al año o por un acontecimiento determinado. Parecido sucede con Florentino y con muchos jugadores actuales, que son prácticamente inaccesibles.

—¿Qué hace falta para llevarse bien con Florentino?

—No sabría decirte. Siempre he tenido muy buena relación y él ha correspondido. Creo que la clave es la honestidad por parte de los dos.

—¿Cómo ha cambiado el acceso a los protagonistas?

—Ha cambiado muchísimo. Crecí en la radio en una época en la que prácticamente hablaba todo el mundo. Cuando iba a los entrenamientos del Atlético de Madrid, había días que te quedabas con los jugadores, hablabas con ellos e incluso nos tomábamos una cerveza. Había una relación más cercana y cordial. En aquella época, los protagonistas eran muy accesibles. Estaba Jesús Gil en el Atlético de Madrid, Gaspart en el Barcelona, Mendoza o Lorenzo Sanz en el Madrid… Ahora es todo más cerrado para la prensa, porque mandan los departamentos de comunicación. En parte también es lógico. Cuando yo cubría al Atleti, éramos 10 o 12 periodistas y ahora puede haber 70 u 80.

—Marcharse de la Ser para fichar por Onda Cero debió ser duro después de tanto tiempo…

—Sí, porque nos marchamos 27 años después. Siempre cuesta cambiar después de tanto tiempo. Llegó el momento en el que le hicieron una buena oferta a José Ramón. Él me hizo a mí la propuesta y lo más lógico es que siguiera con él. Y aquí estamos en Onda Cero.

—¿Ha vuelto a escuchar la Ser?

—Sí, escucho bastante radio. De hecho, escucho casi todas las emisoras, porque de todo se aprende y todo sirve para informarse.

—¿Cómo es su relación con los excompañeros que ahora están en la Cope? Aquel fue otro trasvase sonado…

—Muy buena. Mantengo relación prácticamente con todos los que se fueron a la Cope y con los que he dejado en la Ser. Me llevo muy bien con Manolo Lama, Paco González, Heri Frade, Jorge Armenteros, Pepe Domingo Castaño

—¿Cuál es el programa del que guarda mejor recuerdo, por lo bien que salió o por las dificultades que tuvo?

—Guardo muy buenos programas: el que hicimos en el Madrid Arena con Fernando Alonso como campeón del mundo, cuando despedimos a la Selección para irse al Mundial de Alemania, otro programa con Pau Gasol y Antonio Banderas… La verdad es que guardo buenos recuerdos de muchísimos programas.

—¿Cómo ha sido la experiencia de hacer El Transistor durante el confinamiento?

—Muy enriquecedora, porque hemos tenido que hacer una radio distinta. La situación era mala. Yo agradecía la suerte que tuve de ir todos los días a trabajar, porque hacíamos el programa físicamente. Así que eso permitía salir de casa todas las tardes y venir a la radio. Hemos descubierto otras cosas interesantes, porque hemos intentado hacer compañía a la gente.

—¿Usted se cree el EGM?

—Refleja tendencias. Es muy difícil entender que después de tantos años no existan métodos para medir la audiencia de la radio. No es como la televisión, que gracias a los audímetros calcula perfectamente la audiencia. El que sale con más oyentes es el que más escucha la gente, pero no creo que las cifras reflejen la realidad. Tampoco es para quejarse. A mí me ha ido bien con el EGM muchas veces, otras no tanto.

—¿Cree que se hace ahora mejor radio que antes?

—Creo que en España siempre se ha hecho muy buena radio. Yo he sido oyente de radio desde pequeño. La radio logra los tres axiomas que estudié en la facultad: informar, formar y entretener. La que se hace en todas las emisoras es bueno. No sé si antes mejor que ahora.

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