Amancio Amaro (La Coruña, 1939) alternó la playa y calle para jugar al fútbol antes de debutar en Riazor. En 1962, tuvo un contacto con el Barcelona, pero acabó en el Madrid tras la insistencia de Bernabéu. Cuatro años más tarde, ganó la sexta Copa de Europa del club y se convirtió en una leyenda. Tras su retiro, entrenó al Castilla de La Quinta y después al primer equipo. En el 2000, estuvo como vocal en la candidatura de Florentino. Actualmente, está jubilado.

—¿Doy por hecho que Luis Suárez fue su primer ídolo?

—Pues no. La diferencia de edad entre Luis y yo no es tan grande (cuatro años), así que él todavía no había roto cuando yo era un chaval. Su mejor versión la demostró más tarde. Él no era mi ídolo, pero era un jugador que admirábamos porque era coruñés. Los ídolos los tiene uno cuando es un niño. El mío era Zarra.

—¿Ha sido Luis Suárez el mejor futbolista español de la historia?

—Ha sido de los mejores. Ha habido tantos buenos jugadores…

Amancio y Luis Suárez.

—¿Dónde jugaba usted cuando era niño, en la calle o en la playa? ¿Dónde aprendió esa forma de regatear?

—Yo jugaba en los dos sitios, más en la calle que en la playa. En la playa dependíamos de los meses de vacaciones.

—Ahora los chavales juegan por primera vez en campos de césped artificial. No sé si es una ventaja o un inconveniente…

—Más bien una ventaja. Es mucho mejor jugar en campos en buenas condiciones, donde el balón rueda, que hacerlo en los terrenos de mi época. Posiblemente, algo se haya perdido del juego de la calle. Sin embargo, hay jugadores actuales que empezaron en campos de césped artificial y son mundialmente conocidos.

—Pocos saben que usted fue preseleccionado para el Mundial de Chile cuando jugaba con el Deportivo en Segunda (marcó 25 goles en 26 partidos). Finalmente, Helenio Herrera no le llevó. ¿Esa fue su primera gran decepción en el fútbol?

—Fue una decepción. Teniendo en cuenta los jugadores que componían aquella preselección, lo más fácil era descartar al jugador de Segunda.

“Me reuní con un directivo del Barcelona que era fabricante textil. Me habló del fichaje, pero nada más”

—Ese mismo verano fichó por el Madrid, pero también tuvo una oferta del Barcelona. ¿Cómo de cerca estuvo de fichar por el conjunto blaugrana?

—Tuve una entrevista en el Hotel Atlántico, en La Coruña, con un directivo del Barcelona que era fabricante textil. Él viajaba por toda España y en La Coruña quedamos. Me habló del fichaje, pero nada más. Sólo me reuní con él, aunque también aparecieron más clubes.

—El Sevilla también estuvo al acecho…

—Sí, hubo un rumor. Yo no tuve contacto con nadie del Sevilla, sólo lo leí en la prensa.

—El primer encuentro que tuvo con Bernabéu fue impactante. Él venía de pescar cachalotes. ¿Recuerda qué se dijeron?

—No, pero sí recuerdo la impresión que me llevé de él. Era un hombre muy sencillo, con su ropa de pescador y su boina. Tuvimos una charla de contacto. En ese momento, yo ya había fichado por el club.

«Mi sueño era jugar en el Deportivo»

—¿Por qué se decantó por el Madrid?

—Si tenemos en cuenta el historial del Madrid… el sueño de todo chaval era llegar al Madrid. Aunque mi primer sueño fue jugar en el Deportivo.

—¿Cuándo se dio cuenta de que podía aspirar a un sueño mayor?

—Cuando empecé a escuchar las conversaciones que estaba llevando a cabo Antonio González, el secretario del Deportivo. Lo llevé con tranquilidad, no con nerviosismo. No exterioricé que las cosas podían llegar a buen fin.

—¿Recuerda cómo fue su primer día en el vestuario en el que se cambiaban Puskas, Di Stéfano y Gento?

—Estuve callado y no cometí ningún error. Me recibieron muy bien. Esos jugadores eran unos monstruos, unos cracks. Desconozco lo que ahora pueden sentir los jugadores jóvenes al encontrarse en una situación así. Imagino que harán como hice yo, que no exteriorizarán el respeto que sienten, pero que lo demostrarán con su comportamiento.

—¿Cuál de los tres era más espectacular?

—El que tenía más jerarquía era Di Stéfano. No obstante, en el desarrollo del juego, yo tenía más contacto con Puskas.

“Puskas la quería al pie y si no se le daba perfectamente, hablábamos. Él me hablaba en húngaro y yo le contestaba en gallego”

—Cuentan que Puskas se enfadaba con usted cuando no le pasaba el balón al pie…

—Decían que yo tenía un exceso de regate. Eso ocurre cuando regateas y la pierdes, pero cuando sales airoso, no hay exceso ninguno. Puskas tenía 33 o 34 años y yo 22. Él la quería al pie y si no se la daba perfectamente, hablábamos. Él me hablaba en húngaro y yo le respondía en gallego.

—Cuando llegó al Madrid, Di Stéfano tenía 36 años. ¿Todavía le quedaba fútbol?

—Todavía le quedaban mando y fútbol. Ha sido un jugador con un amor propio impresionante. Fue muy importante la enseñanza que dejó en el vestuario: no desfallecer hasta que el árbitro pite el final.

—¿Es verdad que en su debut en el Madrid, en una gira por África, Di Stéfano le dio una camiseta sin escudo?

—No me dio nada, la tenía puesta yo. Cuando salí al campo, lo hice con la misma que usé para el calentamiento. La camiseta no tenía escudo. Justo antes de salir, le dije a Di Stéfano que no tenía escudo y me dijo que primero había que sudarla. Primeramente fue un impacto, pero a la postre esa frase ha tenido mucho significado.

—¿Cómo pudo jugar Puskas los últimos años con esa tripa tan prominente? 

—Por la calidad que tenía. Su pierna izquierda era prodigiosa. Además, tenía una precisión soberbia en el golpeo y en el pase. Era calidad pura.

—Usted fue uno de los grandes regateadores del fútbol europeo, pero también le pegaban mucho. El barcelonista Torrent fue el primero en lesionarle y usted estuvo siete meses de baja…

—Afortunadamente, las patadas de antes no son las de ahora.

“La entrada de Torrent fue más grave, pero no fue malintencionada”

—Pero nada es comparable con la entrada del paraguayo Fernández en un Granada-Real Madrid de 1974 en un partido de Copa. Se dice que usted le había lesionado a él tres años atrás y se la tenía guardada…

—Fue más grave la de Torrent, porque estuve siete meses lesionado. Además, yo tenía 25 años. En cambio, en la de Granada tenía 36.

Entrada de Pedro Fernández a Amancio que acabó con 150 puntos de sutura para el madridista.

—¿Recuerda la entrada de Fernández? Fue como una cornada, le dieron 150 puntos de sutura…

—La de Barcelona fue una lesión grave, pero la entrada no fue para hacer daño. Sin embargo, la de Granada fue una canallada, totalmente malintencionada.

Fernández, Granada.

—¿Volvió a encontrarse con Fernández después de aquello? ¿Le pidió perdón?

-No. No le perdono porque si se la hubiera hecho a un jugador que estuviera empezando, le hubiera destrozado la carrera. A mí me adelantó la retirada.

—Usted estuvo tres temporadas sin jugar en Liga en Los Cármenes, pero sí lo hizo en aquel partido de Copa. ¿Por qué?

—Porque el equipo iba mal en la clasificación de la Liga.

—¿Cree que Messi hubiera sobrevivido en aquel fútbol?

—Seguro que por el quirófano habría pasado más de una vez.

—Usted ha jugado con Di Stéfano, Puskas y Gento. Y se enfrentó a Pelé en Maracaná y a Cruyff en Liga. Y también sufrió a Maradona. ¿Messi es mejor que todos ellos?

—No se pueden hacer comparaciones; debemos valorar al jugador en su momento. Messi es un fuera de serie, como lo fueron Puskas, Pelé, Cruyff… Antes, sólo había una televisión. Y lo único que se mostraba era el balón, nada más. Hoy, las cámaras abarcan todo el campo. Eso es una defensa de los jugadores.

—¿Sobrevivirían los futbolistas actuales en aquel fútbol tan duro?

—No les quedaría más remedio.

—También se comenta que los jugadores de antes no se adaptarían al fútbol actual, más rápido y físico…

—No lo creo. La calidad es inherente al jugador, mientras que la condición física se consigue a base de trabajo. Cualquier jugador de antes se adaptaría a las exigencias físicas actuales.

Real Madrid 1966. Araquistain; Pachín, De Felipe. Sanchis, Pirri, Zoco. Abajo, Serena, Amancio, Grosso, Velázquez y Gento.

—¿De qué se siente más orgulloso, de la Copa de Europa de 1966 o de haber descubierto a La Quinta del Buitre?

—Estoy orgulloso de mi trayectoria deportiva y de los éxitos conseguidos. Por tanto, estoy más orgulloso de la Copa de Europa. Para nosotros fue el reflejo de lo que habían ganado los jugadores sagrados del Madrid. La plantilla era un 50% de la cantera y era un sueño ganar una Copa de Europa.

Final de la Copa de Europa de 1966, Madrid 2-1 Partizan.

—Dos años antes de la Copa de Europa ganó la Eurocopa de 1964. ¿Qué supuso ese título en la España de entonces?

—No cambió nada, pero fue un bombazo que nos enfrentáramos al equipo ruso. No nos metimos en nada de política. El ambiente en el Bernabéu fue impresionante. Cuando iba a la FIFA coincidía con jugadores rusos. Entre ellos, Yashin, y lo comentamos en alguna ocasión.

Selección española 1964. Iríbar; Zoco, Olivella, Fusté, Calleja, Rivilla; Amancio, Pereda, Marcelino, Luis Suárez y Lapetra.

—¿Cuándo supo que la generación de La Quinta iba a ser especial?

—Los jugadores venían demostrando sus cualidades, virtudes y deseos. Para subir al primer equipo, no te tienen que llamar, tienes que tirar la puerta. Eso es lo que hicieron los cinco.

—De Pardeza decían que era el mejor en categorías inferiores. Sin embargo, no triunfó en el primer equipo…

—Era un jugador muy rápido y habilidoso. Hizo una carrera brillante en el Zaragoza.

—En abril de 1985, usted fue destituido por Luis de Carlos tras descubrir a varios jugadores de fiesta después de una derrota contra el Inter. Los futbolistas le acusaron de contar el incidente a la directiva y otros aseguran que jugadores como Valdano le hicieron a usted la cama. ¿Cuánto de verdad hay en todo eso?

—Desconozco lo que pasó.

—¿Cree que Bernabéu hubiera zanjado igual aquella crisis?

—Imagino que sí.

Amancio, junto a Florentino Pérez y Miguel Ángel Rodríguez. CORDON PRESS

—Con usted como entrenador, el Castilla fue campeón en Segunda jugando partidos en el Bernabéu, algo inimaginable ahora…

—Nosotros no teníamos las instalaciones de Valdebebas en las que está jugando ahora el primer equipo… Pero si el Castilla tuviera demanda de espectadores, podría volver a jugar en el Bernabéu. A nuestros partidos iban 60.000 o 70.000 personas.

—¿Zidane es la demostración de que para entrenar al Madrid hace falta mano izquierda?

—Hace falta tener conocimientos y él los tiene. Imagino que tendrá mano izquierda para llevar el vestuario.

—Después de más de 50 años vinculado al Madrid, ¿qué responde cuando escucha que al Madrid le ayudan los árbitros?

—Es una canción muy repetida. También decían que las Copas de Europa las ganó por Franco…

—¿Era Franco del Madrid?

—El equipo que podía ser el de Franco era el más militar, el Atlético de Aviación. O sea, el Atlético de Madrid.

—¿A qué jugadores le gustaría ver de blanco?

—A Mbappé y a mi nieto.

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