Louis Pasteur fue un químico y bacteriólogo francés cuyos estudios y experimentos fueron la puerta de la nueva microbiología y que hizo famoso el método ensayo-error reflejado en una frase: «En el campo de la investigación, el azar ha sido tan importante como los conocimientos”.

Ante el Valencia, Zidane prácticamente repitió alineación. Sustituyó a Rodrygo, la inesperada aparición ante el Eibar, y a Marcelo, uno de los físicos más cuestionados durante la temporada. Valverde y Mendy fueron, respectivamente, sus reemplazos. El resto, los de siempre.

El partido comenzó con el sabor inevitable de la pretemporada, o sea ritmo bajo, balón al pie y un intento por asegurar la posesión. Es decir, ni rifar balones, ni riesgos innecesarios. Un partido que ya se ha visto muchas veces esta temporada. Control del juego con Ramos, Casemiro, Modric y Kroos, siempre por detrás de la pelota, y Benzema bajando mucho a hacer apoyos y dejando el área sin referencia. Así el Madrid dominaba, pero era el Valencia a la contra quien llevaba peligro. Los blancos llegaban con facilidad y autoridad a la linea de tres cuartos, pero allí se les apagaba la luz, víctimas de su eterno problema, la falta de desborde. Hazard y Benzema se movían bien, pero todas sus asociaciones se daban demasiado lejos de las zonas de peligro. El resultado fue una serie de remates lejanos en los que Cilessen demostró su calidad.

Pero si en ataque no había desborde, atrás los blancos vivian en el alambre. Carvajal y Mendy jugaban a mucha altura, demasiada, y su espalda no era bien cubierta ni por los interiores ni por un Casemiro lento y descolocado, demasiado pendiente de los movimientos de Kondogbia y Parejo. Esto provocaba que Ramos y Varane se separasen mucho y permitiesen huecos impropios de una defensa que lucha por el Zamora. Courtois, el palo y el VAR impidieron que los valencianistas se fueran al descanso con un botín más que merecido. El Valencia es un equipo que juega cómodo sin balón y se mostró claramente. El dominio parecía del Madrid, pero quien controlaba el partido era su rival. La impresión era que se jugaba a lo que Celades quiso, destruyendo el juego en su área y buscando la espalda de la defensa madrileña. ¿Tuvo más posesión el Madrid? Sí. ¿Fue útil esa posesión? Para nada.

En la segunda parte el Madrid salió más rápido en la circulación del balón y, sobre todo, más agresivo en la recuperación. Sorprendentemente, el buen Valencia de la primera parte y la amenaza de su contragolpe desaparecieron. Hazard comenzó a hacerse notar entre líneas, Benzema se asociaba con todos y solo la endémica falta de remate evitaba lo inevitable.

Los de Zidane mejoraron notablemente, mejoró el juego y el ataque posicional. Pero lo que más se notó fue la actitud de los jugadores. Los goles fueron producto del talento individual de los futbolistas blancos más que de un sistema que dotase al ataque de superioridades. Benzema por dos veces y Asensio llevaron un 3-0 al marcador, algo insospechado viendo cómo habían al descanso ambos equipos.

Calificaciones

Zidane: Al igual que Pasteur, Zizou vive en el eterno ensayo-error. Casi nada de lo que hace parece tener un plan, una razón. Todos sabemos que él tiene “casi” un once ideal, al que le falta solo una pieza y es la que una y otra vez rota con diferentes resultados. Si ante el Eibar nadie sabe por qué eligió a Rodrygo, tampoco hay una explicación para la titularidad de Valverde y menos en la posición que lo hizo. Nadie entiende que hace tres días y con 3-0 en el marcador no le diese minutos a Asensio y sí ayer ante el Valencia con un 1-0. Y desde luego, nadie comprende que Modric, con 35 años y con un partido en tres días ante la Real, juegue 90 minutos tras disputar 83 ante los armeros. O que Zidane no agote los cinco cambios posibles. Si algo sabemos viendo la Bundesliga, que nos lleva cuatro jornadas de adelanto, es que va a haber un rosario de lesiones musculares: no proteger a los jugadores sin recambio natural como Casemiro y Benzema —180 minutos jugados en 72 horas— es algo con difícil justificación.

Courtois: Con dos grandes paradas dejó el marcador a cero en la primera parte. En la segunda se mostró muy firme en los balones aéreos, lo único con lo que el Valencia amenazó. Volvió a mostrase muy inseguro en las jugadas que tuvo que circular el balón con los pies.

Carvajal: Rápido y muy afilado. Derrochó fuerza y llegada, aunque muchos de sus centros fuesen meros balones a la hoya. No mezcló bien con Valverde. De lo mejorcito en la primera parte. 

Varane: La altura a la que jugó Carvajal y las pocas ayudas defensivas de Valverde le obligaron a jugar demasiado abierto y ese espacio que dejaba entre él y Ramos lo aprovechó Rodrigo en varias ocasiones. Volvió a ejercer de fiel escudero de Ramos.

Ramos: En la primera parte sufrió mucho los desajustes defensivos y los espacios que se creaban a la espalda de Mendy. En la segunda parte volvió a dar un curso de jerarquía sobre el campo. Buen partido del capitán.

Mendy: Sin duda el plan era dar descanso a Marcelo. Fue de menos a más, pero su poca calidad con el balón  restó velocidad a muchas transiciones por su banda. Posicionalmente no se entendió con Hazard, al que tapó en demasía su zona de influencia.

Kroos: La altura a la que jugó Mendy, y lo poco que mezcla con el francés, hizo que la primera parte jugase muy incómodo y desubicado. En la segunda sus cambios de orientación y sus primeros toques aceleraron muchísimo el juego blanco.

Casemiro: Le costó muchísimo encontrar su zona de influencia en el campo. Defensivamente hizo un uso exagerado de las faltas al igual que en el partido ante el Eibar. Con el balón y en la circulación estuvo bastante más acertado que en otros partidos.

Modric: Pese a la presencia en el once de Valverde, Luka jugó como interior derecho, cuando lo lógico, tal vez, habría sido llevar al croata a la mediapunta y dejar al uruguayo el trabajo de más recorrido. Bien con el balón, dejando muestras de su clase, no encontró nunca esa zona donde él se apropia de los partidos. Que jugase los 90 minutos solo lo entiende Zidane.

Valverde: Lo suyo y Zidane es un expediente X. El mejor jugador blanco antes del parón, no es titular indiscutible para el francés, y cuando juega es la pieza móvil. Ante el Valencia disputó la primera parte casi de extremo derecho, anulando su gran virtud, que es el vuelo que tiene su juego, su capacidad como box to box. Mejoró en la segunda parte como interior y dejando a Modric algo más libre y adelantado.

Benzema: Presente continuamente en el juego. Sus dos goles son una mentira disfrazada de verdad. Apenas pisó zonas de remate, lo que dejó sin sentido muchísimos de los centros laterales, sobre todo en la primera parte. Sus dos goles son más una muestra de su calidad como futbolista, que es muchísima, que su rendimiento como ariete.

Hazard: De momento es un verso suelto en el ataque madridista. Ni Zidane, ni el equipo entienden cómo jugar para potenciar el fútbol del belga, por lo que de momento todo son acciones individuales, que pueden o no tener fruto, pero que carecen de acompañamiento táctico. La prueba es Mendy, que continuamente ocupaba el espacio libre que hay que dejar para que Hazard encuentre sus 1×1.

CAMBIOS: 

Asensio: Una alegría su vuelta y una anécdota su gol. Con Isco lesionado, Bale condenado y los dos brasileños madurando, sin duda tendrá minutos. Ayer, un gol a un toque en el primer balón que impactó y muy poquito más, como era de esperar.

Vinicius: Solo jugó ocho minutos y se mostró muy veloz, sin duda será útil como agitador.

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