Pues sí que sí, mis estimados, de nuevo y por fin, regresa servidor de ustedes, que ya les he de contar en otro momento mis andanzas, y regresa también el deporte rey. El próximo 12 de junio, coincidiendo con las festividades de Santa Aleyois Virgen y de San Anfión de Nicomedia, podremos volver a solazarnos en estas nuestras tardes de asueto y de canícula con nuestro deporte favorito, porque vuelve, para gozo infinito de nuestros ávidos y enfervorecidos lectores, la fase final de la Liga de Papúa Nueva Guinea, donde el amor al escudo prevalece por encima de todo, más disputada que nunca, más emocionante que nunca y en la que este año puede dar la campanada el Morobe CF, uno de los históricos del campeonato y uno de los que con mayor antigüedad cuenta.

El Morobe CF fue fundado en el año 2017, precisamente en la ciudad de Morobe, bueno, en las afueras, justo una semana antes de que iniciara el torneo de la nunca bien ponderada Liga Nacional de Fútbol de Papúa Nueva Guinea en su edición de 2018, confirmando su participación el martes de la semana siguiente. Aunque sorpresivamente perdieron su primer partido 1-2 ante el Madang FC, subcampeón de la edición anterior, esto no hizo caer en el desánimo a tan animosos muchachos y el 16 de mayo de 2018 el club aseguró su clasificación a la fase final, ahora llamada pomposamente plellofs, con un honroso tercer lugar en la fase regular que, para ser cuatro que eran, no estaba nada mal en su primer año, aunque en última instancia perdieron la final, lo que no fue óbice para que se llevasen la copa, lo que puso en un grave aprieto a la Federación tras la posterior denuncia por hurto.

Por si desconocían el motivo, mis curiosos lectores, la Fase Regular del Torneo es llamada así porque las cosas no siempre salen todo lo bien que sus patrocinadores quisieran, aunque tampoco mal del todo, y es por eso que es llamada regular. Al coincidir con los monzones no todos los partidos llegan a celebrarse, pero ello no ha restarle la más mínima emoción a este torneo en el que se van a batir denodadamente el Hekari United, el Toty City, el Madang y el Morobe FC en simpar liza que ha de hacer las delicias de los más exquisitos aficionados al deporte del balón y donde se verá cómo el amor al escudo prevalece por encima de todo.

El Madang, que tenía todo a su favor para salir campeón este año, ha cedido su lugar en las apuestas al Hekari United, y ya ya, dirán ustedes, perspicaces lectores, que yo escribo con la camiseta puesta y que ha de vérseme el plumerillo con el Hekari United, club de mis amores, como ustedes bien saben, pero nada más lejos que…que…Laponia. Cual plumilla deportivo, mi deber se halla en la ecuanimidad. Así que he de aclarar que no es culpa mía que la estrella del Madang, Samuel Kini, ​se lesionase en la Haka previa al partido en su último encuentro y que al darse un fuerte manotazo en la pierna, a la altura de la rodilla, se haya fracturado la rótula por tres partes. Si de algo no debemos quejarnos de estos muchachos es de falta de ardor guerrero.

El Toti, por su parte, intentó hacer una excelsa planificación a principios de temporada, pero los desencuentros entre el entrenador y el Director Técnico dieron al traste con todo. El entrenador le pidió al DT jugadores que se compenetraran en el campo, es decir, que hablasen el mismo idioma, uno de los 835 dialectos maoríes del archipiélago, lo cual, como ustedes comprenderán, era bastante improbable. Tras la intercesión del Presidente, Mr. Cameron, —debido a su procedencia del centro del archipiélago, a su color moreno y a sus largos cabellos, es conocido por sus seguidores como Cameron de la Isla—, se llegó al acuerdo de que solo aceptarían jugadores que hablasen o el Hiri Motu o bien el Tok Pisin, que eran los mayoritarios.

Pero a fuer de ser sincero debo decir que esto tampoco solucionó gran cosa, y pensarán que es una tontería, mis estimados, pero la cuestión no es baladí porque si en Hiri Motu “Ika arari utu henkatai” significa “no la eches al bulto y pásame la pelota en corto”, “Ira arati uru henjatakai” en Tok Pisin, el otro dialecto mayoritario quiere decir “por el bulto, parece que la tienes muy corta”. Ya imaginarán ustedes, mis estimados, que en el fragor de la batalla, con la juventud reinante y con las pulsaciones aceleradas, estas confusiones terminan degenerando en guerra civil.

La otra opción fue contar con los hablantes de lenguas austronesias oceánicas, las cuales tienen un origen en antiguas migraciones malayas y habitan sobre todo en las costas, como los cangrejos y los percebes, y de las que tan buenas referencias tenemos de las lecturas de Don Emilio Salgari. Estos dos grupos están bastante mezclados y constituyen la base de la población melanesia, que digo yo, y por el nombre, han de ser familia de la Sra. Trump, ese santo varón a quien Dios ha de iluminar. Sin embargo, finalmente, tuvieron que ser también desechadas por su inveterada costumbre de jugar con un alfanje, alegando que podía aparecer un tigre y que con algo tenían que defenderse.

De todas maneras, este año, la participación de los dos primeros en la Liga de Campeones de Oceanía está hecha, ya que, tras solicitarlo, contaron con el imprevisto voto a favor del representante de la Federación de Timor Oriental, que en la susodicha reunión, al ser interpelado sobre si estaba de acuerdo o no, y desconocedor de los dialectos maoríes que allí se hablaban, solo acertó, puesto orgullosamente en pie, a decir, alto y claro su nombre: Amim El Asuda. Aquello se entendió como un sí en toda regla, invocando el silencio administrativo y provocando el alborozo en la Delegación Papuanoguineana.

Así que estos momentos, a pocos días del inicio, se me vienen a la cabeza tantos excelsos momentos vividos, mis fieles lectores, que no quepo en mi de gozo, como el animoso recibimiento de los aficionados al Hekari United por parte de los seguidores del Toti, haciéndoles un pasillo que estos, humildemente no aceptaron, por sencillez, por modestia, por humildad y por una cierta desconfianza al ver los arcos, las piedras y el lanzallamas del fondo; la huida selva a través de los jugadores del Southern Strickers tras marcar en el descuento o la invasión de caimanes con la crecida del río en 2016, que no impidió que Arari Arakutoi, el delantero centro del Toti, terminara marcando a pesar de que un caimán le había cercenado una pierna, porque si hay algo que define este campeonato es el pundonor y el coraje, a pesar de que, a veces, al salir al campo, han de protegerse de los lanzamientos de objetos inciso-punzantes. Es por ello que el amor a un escudo prevalece por encima de todo, así que vayan poniéndose cómodos y prepárense a disfrutar del mayor espectáculo deportivo del mundo, o casi. Desde aquí, solamente me resta desearles suerte a todos, o como se dice en dialecto Hiri Motu: “Ket elap ike ump oyo”

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