Lo anunció hoy en público en Barcelona. A mí me lo comunicó personalmente hace una semana. Guardamos en Efe la lógica discreción hasta su rueda de prensa de este mediodía. Luis, tengo ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica). Me lo explicó con naturalidad, con determinación, con esa fortaleza de líder que siempre tuvo, en la portería primero y en los banquillos después. Antes de nombrar la enfermedad, me contó con entereza a modo de divulgador la evolución de su proceso interno. Me dio una lección de vida. Una más. Los deportistas son especiales. 

Unzué es un tipo valiente. Comprometido. Acaba de colgar en su perfil de whasaupp una frase hermosa, repleta de contenido. «A veces la vida te pone a prueba para ver si eres lo suficientemente fuerte para seguir adelante». Juan Carlos envía este mensaje a la sociedad, con un desafío enorme. Unzué va a luchar con toda su alma por ponerse a la cabeza de un movimiento social que ayude a la investigación de una enfermedad dura, y que en manos de los científicos pueda lo antes posible tener un antídoto que atempere un golpe que afecta a 900 casos al año en España.

Juan Carlos, desde que tuvo la segunda opinión médica el pasado mes de febrero, se dio cuenta que los 4.000 afectados necesitan mayor visibilidad. Unzué ha visto cómo Carlos Matallanas, compañero periodista, lucha desde su blog con coraje por difundir la existencia de una enfermedad, que merece un gran altavoz. Al lado de Fundela, Matallanas presta una ayuda inestimable.

Unzué hizo hoy un acto de generosidad. El reto es ayudar a los demás. Los médicos buscan una cura. Mucho se ha escrito sobre la relación del fútbol y de la ELA. No está clara la relación entre el deporte profesional y la enfermedad neurodegenerativa. Lo ratificó la doctora Mónica Povedano. 

Unzué es un gran conversador. Escucharle en una sobremesa hablar con pasión de táctica, de puro fútbol, es un privilegio. Compartir el conocimiento es un deber de los grandes. Y Juan Carlos es un grande. Jugó en Osasuna, FC Barcelona, Sevilla FC, Tenerife y Real Oviedo. Tiene amigos por todo el mundo. 

Hoy dio su agradecimiento a la Fundación Luzón. Y sus amigos están a su lado desde el primer día. Eusebio, Txiki Beguristain… compañeros de los cuerpos técnicos con los que ha trabajado. Todo el fútbol está al lado de Unzué. Y el FC Barcelona le acompañó este mediodía.

El fútbol nos permite conocer a gente interesante. Gracias a Arturo Malingre, hombre sabio y de confianza también de Eusebio Sacristán, tengo la suerte de conocer a Unzué. Hace unas semanas colgaba Juan Carlos otra frase inolvidable en su perfil. «Cuando alguien te cuenta sus problemas, no significa que se queje, significa que confía en ti». Tomamos nota todos. 

Unzué puede tener claro que todo el fútbol confía en él. Hoy he vuelto a ver su primera gran foto como futbolista de verdad. Fue en el Mundial juvenil de Rusia en 1985. España hizo su primera gran gesta. Llegó a la final ante Brasil en Moscú (1-0). España fue plata. Chus Pereda era el seleccionador. En la otra portería, con Brasil, estaba Taffarel. Al lado de Unzué, con España jugaron Lizarralde, Arozarena, Tirado, Mendiondo, Marcelino (Nayim), Fernado, Gay, Losada, Goikoetxea (Francis). Losada fue bota de oro. 

Desde entonces, Unzué siendo un crío, no paró de viajar, de jugar, de entrenar, de ser feliz. Hoy, comienza otra vida, fichando por un nuevo equipo, el de gran número de afectados que pelean por superar la enfermedad. ¡Fuerza Juan Carlos!

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