Con el encuentro ante el Eibar en puertas, en Valdebebas se ultimaban esta semana los últimos detalles para cerrar esta atípica pretemporada. El reto es el de siempre, pero desde un inicio diferente: una mini liga de once partidos en la que hay que remontar dos puntos de desventaja con el Barcelona para conquistar La Liga del Covid.

Por lo visto en los entrenamientos y conociendo el método de Zidane para rotar su plantilla, y más tras el partido de entrenamiento del pasado sábado pasado en el Alfredo Di Stefano, parece que el francés se va a decidir por la creación de dos onces equilibrados que se irán alternando jornada a jornada.

Con el parón, Zizou ha recuperado a futbolistas que parecía que no iban a tener protagonismo ya este año, como Hazard o Asensio. De hecho, en la enfermería solo están Nacho y Jovic. El alcalaíno, con una rotura muscular, posiblemente ha dicho adiós a la temporada; el serbio con una fractura en un pie tampoco cuenta.

La confección de esos dos equipos no será fácil. La cesión de Odriozola y la lesión de Nacho dejan cojo el lateral derecho y semicoja la posición de central.

Parece claro que Courtois será el portero, con Areola participando en algún partido. El lateral derecho será un problema. Carvajal, muy proclive este año a lesiones musculares y sin un sustituto natural, dependerá de lo que Militao y Lucas Vázquez puedan sumar en esa banda. La opción de Militao se complica porque que la lesión de Nacho reduce a tres el número de centrales. ¿Mirará Zidane al Castilla? Sería raro, porque en el equipo de Raúl no hay laterales derechos del nivel que exige el primer equipo. Sergio López, el más utilizado, anda muy verde para afrontar cuatro o cinco partidos supliendo a Carvajal. Como centrales, De la Fuente y Javi Hernandez parecen una opción más sólida.

En el lateral izquierdo no hay problemas, Marcelo y Mendy ya se han repartido los minutos. En medio campo, la ausencia de sustituto para Casemiro será un contratiempo. Valverde baja mucho sus prestaciones como mediocentro posicional. Para cerrar el posible 4-3-3, con Isco, Kroos, Modric y James, no parece tan complicado rotar a los volantes.

Arriba sobran jugadores. Hazard y Benzemá parecen fijos, y con Bale, Lucas Vázquez, Vinicius, Asensio, Rodrygo, Brahim y Mariano hay material de sobra para crear dobles parejas, aunque el gol, si no juega Karim, no parece estar asegurado.

Para Zidane, cambiar de once no resulta un problema, algo que ya demostró sobre todo en el tramo final en su liga del doblete, cuando realizaba rotaciones de siete u ocho jugadores en esa cadena de partidos domingo-miércoles-domingo con la que se terminó la temporada. Es más, desde su regreso el 11 de marzo de 2019, en 38 jornadas disputadas, no ha repetido alineación. Lo que si será una novedad será el uso que el francés le dé a los cinco cambios. Zizou es un entrenador muy poco intervencionista, sus onces iniciales, salvo por lesión, suelen llegar intactos al minuto 70 de partido. Eso ocurrió el 51% de los encuentros. Además, no agotó los tres cambios permitidos en seis partidos (15%). En resumen: La nueva normalidad en el mundo fútbol nos deja muchas dudas en este Real Madrid.

 

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