El primer enfrentamiento entre el Betis y el Sevilla en Primera División ocurrió hace 85 años, en la temporada 1934-35, la mejor del fútbol sevillano. En aquel curso, el Betis ganó su primera y única Liga y el Sevilla la primera de sus cinco Copas.

El primer derbi sevillano en Primera se disputó el 3 de febrero de 1935 en el viejo estadio de Nervión y los verdiblancos ganaron por 0-3, con goles de Simón Lecue (doblete) y Adolfo Martín, un canario que ya había marcado el primer gol del Betis en Primera (San Mamés, 27-11-1932). Pitó el partido el árbitro Agustín Villalta Bars. El entrenador de los locales era Ramón Encinas; el de los béticos, el irlandés Patrick Joseph O’Connell.

El goleador del primer derbi, Simón Lecue (Arrigorriaga, 1912; Madrid, 1984), era uno de los siete futbolistas vascos de aquel Betis histórico, junto Urquiaga, Areso, Aedo, Larrinoa, Unamuno y Saro (nacido en Valladolid pero criado en Guetxo). Lecue fue el primer jugador del Betis que jugó con la Selección española.

Se dice que la admiración del Betis por el fútbol vasco viene del torero Ignacio Sánchez Mejías, presidente del club entre 1927 y 1928. Sánchez Mejías estaba convencido de que los mejores futbolistas eran vascos y en aquella época no le faltaba razón.

El Betis campeón de Liga cimentó su éxito desde la portería y la defensa, y esa línea ha quedado en la memoria: Urquiaga, Areso y Aedo eran tres vascos casi infranqueables. Urquiaga logró aquella temporada el trofeo Zamora tras encajar sólo 19 tantos. Areso y Aedo se estrenaron en 1935 como internacionales contra Francia (2-0). Desde entonces, nunca han debutado dos béticos al mismo tiempo en la Selección.

betis campeon de liga 1935
1935. El Betis campeón.

La temporada 1934-35 comenzó el 2 de diciembre de 1934 con doce participantes y finalizó el 28 de abril. El vigente campeón era el Athletic, favorito junto al Real Madrid, subcampeón. El Betis, que había ascendido en 1932, no parecía rival para los grandes, aunque había sido cuarto el curso anterior.

Sin embargo, en la primera jornada, los béticos ya dieron la sorpresa al ganar en Chamartín 0-1. También vencieron por el mismo resultado en el encuentro de vuelta ante los madridistas. El Betis se mantuvo en cabeza desde la jornada tres y nadie le arrebató el liderato.

En la última jornada, el conjunto verdiblanco confirmó el título con una victoria frente al Racing en El Sardinero por 0-5, con goles de Unamuno (hat-trick), Lecue y José Caballero. Ocurrió el 28 de abril de 1935. El triunfo fue incontestable a pesar de los rumores de una supuesta prima de 1.000 pesetas del Madrid a cada jugador del Racing.

“Nosotros estábamos convencidos del triunfo. Tan sólo me he confundido en la cifra. No se podía esperar un 5-0. Los chicos del Racing han tenido una malísima tarde. Al principio, sólo pensábamos en ganar partidos y en hacer lo posible para dejar al Betis en buen lugar. Sin embargo, una vez que estuvimos en la cabeza, decidimos no descender de ella”, declaró Areso tras el partido. “El mejor equipo ha sido el nuestro, así lo hemos demostrado. Después, el Madrid. Y luego, el Oviedo, el Barcelona…”.

El Betis recogió la copa de la Liga en Bilbao, donde la guardaba el Athletic como último campeón, y con ella regresó a Sevilla. Se presentaron en la noche del 30 de abril a bordo la flecha verde, el autobús del equipo. Fueron recibidos en el hotel Andalucía Palace (actual hotel Alfonso XIII) y escoltados por un escuadrón de gala hasta el Ayuntamiento. Allí los recibió el alcalde Isacio Contreras, que pertenecía al Partido Republicano Radical de Lerroux.

El Betis campeón se desmanteló ese verano. El Barcelona fichó a O’Connell para su banquillo y con él se fueron Areso y Urquiaga. Unamuno fue contratado por el Athletic y tanto Timimi como Lecue se marcharon al Madrid. La Guerra Civil terminó de masacrar al equipo y el Betis descendió a Segunda en la temporada 1939/40, la primera tras la contienda. Sólo quedaban cuatro supervivientes de la proeza de 1935: Peral, Gómez, Saro y Caballero. El equipo descendió luego a Tercera y tardó diez años en dejar la categoría. Por cierto, en 1954 se acuñó la mítica frase manque pierda. Cuatro años más tarde, el conjunto verdiblanco regresó a Primera de la mano de Luis del Sol.

Tampoco fue un mal año para el Sevilla: finalizó quinto en Liga y ganó la Copa. En el torneo del KO, los sevillistas eliminaron sucesivamente a Madrid, Atlético de Madrid y Osasuna, antes de enfrentarse al Sabadell en el último partido.

La final se jugó el 30 de junio de 1935 en Chamartín y la recaudación ascendió a 75.000 pesetas (450 euros). Con la misma entrada, se vieron dos finales, la de amateurs y la de profesionales. Ambas las jugó el Sevilla. Primero fueron los aficionados, dirigidos por Pepe Brand, quienes se proclamaron campeones ante el Ciosvin de Vigo (1-0). De aquel equipo, siete jugadores llegaron a Primera: Félix, Duarte, Sánchez, Fermín, Palencia y Berrocal

En la gran final, el Sevilla se impuso al Sabadell por 3-0 con goles de Campanal (doblete) y Adolfo Bracero. El legendario Pedro Escartín arbitró la contienda.

El presidente sevillista Ramón Sánchez-Pizjuán ofreció ambos trofeos al alcalde Isacio Contreras. Después, tanto el equipo amateur como el profesional fueron homenajeados en el hotel Andalucía Palace, centro de las celebraciones de la época.

Aquel Sevilla estaba liderado por Guillermo Campanal, el máximo goleador de la historia del club con 214 tantos. La otra gran referencia estaba en la portería. El guardameta era Guillermo Eizaguirre, el Ángel Volador, que militó en el Sevilla entre 1924 y 1936, y que puso fin a su carrera en 1936, para participar como oficial de la Legión en el bando sublevado cuando comenzó la Guerra Civil.

Poco queda de aquel primer encuentro de hace 85 años. Ni en el Betis ni en el Sevilla hay jugadores vascos. Tampoco hay títulos a la vista. Ni público esta vez. Lo que no cambia es la rivalidad, el deseo de ganar, la satisfacción de la victoria y la guasa que produce en Sevilla.

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