En el fútbol hace tiempo que vivimos tiempos raros y no es por el Covid. A cierto tipo de aficionados, entre los que me encuentro, cada día nos resulta más difícil entender lo que ocurre y se valora sobre un terreno de juego. Ya hemos pasado por la era de la posesión, en la que parecía que tener el balón era más importante que meter goles, y por la era de los pases (¡los 1000 pases del equipo de Setién!). Ahora estamos inmersos en la era de los cambios y las rotaciones.

En el caso de Zidane, da la sensación de que lo importante es el número de cambios que realiza en un once en relación al partido anterior. Lo mediático es que suma 179 alineaciones en 203 partidos. De cómo ha jugado el equipo no hay noticia. ¡Qué más dará! Así que contra el Espanyol lo relevante es que volvió Marcelo al lateral izquierdo, que regresó Isco a la titularidad, que Vinicius chupó banquillo de inicio y que esta vez jugó con un 4-4-2 y no con un 4-2-3-1 como ante el Mallorca. ¡Prueba conseguida!

Si me lo permiten, y saltándome esta nueva moda del análisis por tiempo de posesión, toques o rotaciones, diré que el Real Madrid de Zidane sí repitió algo que es una constante desde que regresó la competición: no jugó bien. Diría, incluso, que hubo momentos del partido en los que jugó bastante mal. Por suerte para los madridistas el rival era el Espanyol, que hace dos días cesó a su entrenador y que, posiblemente, ni ganando los 18 puntos que quedan en juego se salvaría del descenso.

Al partido del Madrid sólo le avala el resultado. El equipo insistió en un fútbol cansino, plano, lento y falto de chispa. No obstante, la realidad es que siempre encuentra en su arsenal algo que le vale para sacar los puntos adelante: una falta, un penalti o un cabezazo de Ramos, una genialidad de Benzema, una sutileza de Kroos o el ímpetu de Casemiro. Esta vez fue una goyería del delantero francés.

El Madrid no estuvo cómodo en la primera mitad. Embarba recibía con facilidad a la espalda de Casemiro y desde esa posición creaba peligro apoyándose en un Wu Lei, que superaba con extraña facilidad a un Ramos lento y descolocado. Además, De Tomás, excanterano madridista, mostraba que es más jugador que muchos de los arietes que Zizou ha elegido antes que confiar en él. Los periquitos presionaban bien y cerraban el carril central, donde morían una y otra vez los ataques blancos, pese a la movilidad de un Isco trabajador y asociativo.

El partido se discurría hacia el descanso con un empate tan justo como aburrido, cuando Benzema, desaparecido hasta ese momento, se sacó de la chistera un taconazo a lo Guti, dejando en bandeja a Casemiro el 0-1. Ahí murió el partido. La segunda parte fue un tostón. El Madrid bajó aun más su ritmo y el Espanyol demostró porqué se va a Segunda. Zidane movió el banquillo dando entrada a los dos delanteros brasileños, Vinicius y Rodrygo, y retirando del campo a un Isco muy cansado y a Hazard, al que apenas habíamos visto. El partido no cambió y el 0-1 se mantuvo hasta el final con el mismo fútbol sopor.

Calificaciones:

Zidane: En su línea. Cuatro cambios sobre el once que jugó ante el Mallorca y, con ellos, modificación del dibujo, de un 4-2-3-1 a un 4-4-2. Aunque nos vuelva a parecer increíble, con Hazard, Bale, Benzema, Lucas Vázquez, Isco, Asensio, Mariano o Jovic en plantilla, el equipo depende para crear ocasiones de gol de un chico que acaba de cumplir 20 años. Este Madrid solo se diferencia del equipo del año pasado en que gana, pero su fútbol apenas si ha mejorado. Ha jugado ante Eibar, Mallorca y Espanyol, los clasificados 15º, 18º y 20º de la liga, y ante Real y Valencia, dos equipos en caída libre (la Real ha perdido los cinco partidos y el Valencia solo ha ganado uno). Como en esta vida el que no se consuela es porque no quiere, el Madrid lleva 15 de 15 y su rival anda más pendiente de buscar excusas que de jugar al fútbol, así que aburrir a las ovejas no parece importante mientras se gane. Lejos queda esa rueda de prensa en marzo del 2019 donde dijo que lo único que podía asegurar es que el equipo iba a jugar bien, claro que eso también lo dijo Setién meses después y por ahí andan contando pases.

Courtois: Dos buenas paradas con 0-0 evitaron un inicio complicado para los blancos. Volvió a ser el portero seguro y firme de las últimas jornadas, Firme candidato al Zamora este año.

Carvajal: Seguro en defensa y acelerado en ataque. El lateral es todo pundonor y esfuerzo, pero le cuesta dotar a su juego ofensivo de la pausa necesaria. Más centros al área de los necesarios.

Varane: Raúl de Tomás se las hizo pasar canutas. Poco a poco pudo acomodarse a los movimientos del ariete perico y fue ganándole duelos, aun así sorprendentemente su vio muchas veces superado en balones aéreos en los que normalmente es intratable.

Ramos: Lento y descolocado, su inicio de partido fue lamentable con errores que pudieron costar goles. De Tomás y Wu Lei mostraron la peor cara del de Camas desde que volvió la Liga. Como siempre, buscó el gol con ansia y estuvo más acertado en ataque que en defensa

Marcelo: Pese a jugar a mucha altura, esta vez no supo/pudo aportar frescura al ataque. Wu Lei encontró en su espalda el lugar idóneo donde dañar la defensa madridista y esta vez Ramos no pudo ayudarle como otras veces.

Casemiro: Le costó al inicio entender la posición de Embarba a su espalda, lo que permitió al Espanyol un comienzo de partido llevando mucho peligro por el carril central. Una vez bien posicionado pasó a ser el mejor jugador sobre el campo, dejando detalles de calidad fuera de su libreto habitual.

Valverde: Lejos del futbolista que impresionó hasta Navidad, el uruguayo ahora se muestra como un trotón sin jerarquía. Fede pasó por Sarriá sin pena ni gloria.

Kroos: El alemán es un jugador que necesita que su equipo haga ciertas cosas sobre el campo para que él le pueda dotar al juego de su cadencia de pases; sin esos movimientos delante de él y en su entorno, le cuesta brillar. Con Marcelo muy arriba, pero intrascendente, y con Hazard perdido, su fútbol se basó en cambiar de sentido el juego para oxigenar los ataques.

Isco: La sorpresa. Sin apenas rotaciones en mediocampo, Zizou sabe que necesita una pieza más e intentó que Isco entrase lo antes posible en la rueda. Movil y trabajador, le faltó peso con el balón para ser importante en el partido.

Benzema: Desaparecido en casi todo el encuentro y apenas con influencia en el juego, dejó un gesto técnico en el gol de Casemiro que habla de la calidad de este futbolista. Como pasa con Carvajal o Ramos, da la sensación que Zidane le está exprimiendo físicamente al no rotarle.

Hazard: Lejísimos de su mejor versión, el belga ahora mismo apenas si aporta en ataque. Peleón y activo, nunca encontró la opción de intentar su 1×1.

LOS CAMBIOS:

Vinicius: Entró por Hazard. Ahora mismo es el único jugador blanco que aporta desborde, pero el equipo no estaba por correr, así que trabajó más en defensa que en ataque.

Rodrygo: Entró por Isco. Jugando como extremo derecho, dejó un par de gestos técnico de jugador de clase. Lo mejor de su presencia en el once fue que Valverde pudo centrar su posición, con lo que el Madrid ganó en consistencia en mediocampo.

1 Comentario

  1. Ha jugado contra los últimos de la tabla, equipos en caída ..y antes del Covid contra el resto e iba segundo en la tabla, si jugar mal o no jugar da para eso..dice poco del Madrid, pero MENOS del campeonato y resto de rivales.Malos tiempos para el aficionado en general, no solo del Madrid

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