A la genialidad táctica le van a faltar jornadas en Liga para pelear por algo más. Pero quién sabe si en la Champions, germen del retoque, y competición más del KO que nunca, el Atleti va a contar con un nuevo fichaje. Un fichajazo. Porque Marcos Llorente desde que Anfield alumbrara su nuevo rol es un jugador distinto. El parón y estas primeras jornadas han reforzado no solo su confianza sino unas dinámicas y asociaciones con sus compañeros que resultan ilusionantes para los colchoneros. Su partido hoy volvió a rayar la excelencia, mientras Simeone sonreía desde la banda: el tercer puesto cada día está más cerca.

Ni siquiera los 28 grados de La Nucía y un calor sofocante le hicieron cambiar de ritual al Cholo. De negro riguroso vio como los suyos salían como un torbellino al ocasional estadio del Levante. Un acoso por tierra, mar y aire que tuvo casi siempre como protagonista a Marcos Llorente. Insertado por detrás del punta fue el punto de conexión que activó al equipo. Las primeras ocasiones cayeron muy pronto del lado rojiblanco. Llorente dio el primer aviso con un disparo que habla tanto de su confianza como lo asimilado del nuevo rol. Criado en la asociación, empieza a cultivar la voracidad que se necesita en las inmediaciones del área.

Diego Costa e incluso Carrasco habían rondado las inmediaciones de Aitor Fernández antes del gol. Fue una falta botada en falso por Thomas que cayó en los pies de Arias. El pase en profundidad del colmbiano buscó el desmarque de Llorente. El 14 se vistió de Dennis Bergkamp para hacer un control orientado que le dejó frente a Aitor. Ahí levantó la cabeza y se la puso a Diego Costa. Frente al precipicio del gol entre el granota Bruno y el delantero brasileño alojaron el balón en la portería. Pero no se engañen, el gol es de Llorente.

Poco después lo probó Thomas Partey con un disparo que cogió bien colocado al cancerbero granota. Lo que siguió fue el típico paso atrás del Atleti. Un par de córners sacado por ese guante que tiene Bardhi en el botín derecho hicieron lamentarse a Paco López en la banda. Aunque no sufrió más el Atleti en la primera mitad. De hecho los de Simeone volvieron a soltar un par de zarpazos que estuvieron a punto de llevar el 0-2 al marcador. Lo evitó con un vuelo sin motor el portero que más paradas hace de la liga (4,43 por partido). Aitor Fernández le volvió a negar la gloria a Carrasco.

En la segunda mitad el Levante salió decidido a tener más balón. Y al Atleti le pesó el esfuerzo de la primera mitad. El partido se terminó de romper con el carrusel de cambios. Seis jugadores nuevos por equipo, tres en cada uno. Un Llorente menos protagonista en esta segunda mitad dejó su lugar a Joao Félix. El portugués salió eléctrico y tras una buena presión de Diego Costa perdonó el 0-2 al precipitarse con un disparo desde fuera de la frontal. Nivel fácil para Aitor. Más exigente resultaba la siguiente acción, el balón le cayó en el punto de penalti al 7 colchonero pero entonces su chut salió desviado por encima de la portería.

Rochina y Campaña intentaban pesar más en el partido, aglutinando el juego de los granotas pero sus acometidas y las de Bardhi resultaban insuficientes para preocupar en exceso a Oblak. Mas preocupante para los colchoneros pudo ser el encontronazo entre Giménez y Roger. El Levante reclamó penalti porque además de la carga hay un leve contacto con la bota en la disputa del balón. El colegiado, Munuera Montero, no quiso saber nada.

El escenario, sin embargo, no varió en el tramo final del encuentro. Koke volvió a perdonar el 0-2 en una contra en la que llegó franco hasta el área granota pero Aitor le volvió a ganar la partida. Más claro incluso fue el remate de cabeza del que dispuso Borja Mayoral para poner el empate a poco más de 10 minutos del final. Su cabezazo en el área pequeña ni siquiera cogió puerta.

De ahí hasta el final el partido se enredó en faltas y se apagó ante la escasez de oxígeno de unos y otros. El 0-1 puede parecer escaso pero esa falta de contundencia arriba la viene arrastrando toda la temporada el Atleti. En cualquier caso, tres puntos valiosísimos y tres victorias consecutivas para ponen tierra de por medio con el quinto clasificado (Getafe), del que ya le separan seis puntos.

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