Joan Gaspart (Barcelona, 75 años) siempre fue aficionado del Barça. Desde los cinco años y hasta que se casó le daba todas las noches un beso a la virgen de Montserrat y a un marco del equipo. En 1978 entró en la directiva como vicepresidente de Josep Luis Núñez. Cuando Núñez se marchó, ocupó la presidencia durante tres años (2000-2003) hasta su dimisión. Participó en algunos de los grandes fichajes del club como Ronaldo, Maradona y Romario. Actualmente, está jubilado y da conferencias.

—¿Cómo ha pasado usted el confinamiento, con miedo o con paciencia?

—Con paciencia.

—¿Cómo valora la gestión del Gobierno?

—Estábamos en una situación totalmente nueva e imprevisible. Supongo que el Gobierno ha hecho lo que los especialistas le han sugerido. Han hecho lo que tenían que hacer.

—¿Ha participado en alguna de las caceroladas, las entiende?

—No. Las entiendo, porque la gente es libre de expresarse.

“Ir en contra del sector turístico es como decir que el sol brilla demasiado y nos hace daño a los ojos”

—Hace un año, se quejaban en Barcelona por el número de turistas que llegaban y ahora no saben cómo atraerlos. ¿Cómo lo haría usted?

—Hace un año, ya habían bajado las opiniones negativas sobre los turistas. Si lo miramos desde los puestos de trabajo, ir contra un sector como el turístico es como decir que el sol brilla demasiado y nos hace daño a los ojos. Hay cosas que son de sentido común. Ir en contra de que España acoja turistas, cuando históricamente ha vivido en gran parte del turismo… Somos un país de turismo gracias a los turistas internacionales. Y también a los nacionales.

—¿España ha dependido en exceso del turismo?

—Todo se puede mejorar. Directa e indirectamente, hay mucha gente que depende del turismo. Directamente, es el 14% del PIB. Indirectamente, lo son el sector alimentario y muchos otros que utilizan los turistas. Teniendo en cuenta eso, igual nos podemos ir a un 20% del PIB. El sector más importante es el turismo. En contra del turismo está la gente que no tiene ningún familiar o conocido que viva de él. Y eso no es fácil, porque en todas las familias hay alguien involucrado. La gente que se queja del turismo excesivo tiene razón. En ciudades como Barcelona se concentra el turismo en barrios determinados y a los ciudadanos que viven allí les gustaría que la convivencia con los turistas fuera diferente. Sin embargo, nunca he oído quejas de vecinos de barrios en los que hay poca afluencia del turismo. Hay que buscar fórmulas para que el turismo se reparta equitativamente por zonas. Aunque esto no es fácil. Es como decirles que cuando viajen a Roma no vayan al Vaticano y que cuando lo hagan a París que no vayan a ver la Torre Eiffel. El Camp Nou es una de las zonas más visitadas por los turistas y no hay quejas; hay mucho espacio para pasearse dentro del recinto sin molestar a nadie. En cambio, en la Sagrada Familia o en el barrio Gótico no hay entornos para moverse.

—¿Cómo se puede entender que el Barcelona haya hecho un ERTE y se esté hablando del posible fichaje de Lautaro Martínez?

—El Barcelona tenía que hacer un ERTE y hablar con los jugadores para rebajarles sus salarios. Además, también tienen que reducir gastos. Esto lo han hecho todos los clubes. Ahora el fútbol sigue y el Barça es un club que tiene que afrontar importantes torneos. Y para eso debe tener jugadores de categoría.

«¿Lautaro? Con todos los respetos, me he enterado de que existía por los diarios»

—Usted es proclive a la vuelta de Neymar. ¿Qué le parecería la incorporación de Lautaro?

—Con todos los respetos, me he enterado de que el jugador existía por los diarios. En cambio a Neymar lo he visto jugar durante su etapa en el Barça. Y le he visto ganar casi todo en lo que ha participado. Digo sí a Neymar, porque, a pesar de haberse marchado, es un gran jugador. Si regresara, sería una gran incorporación. En cambio a Lautaro no lo he visto ni por televisión. Sólo puedo opinar por lo que leo. Si me tengo que fiar de lo que leo, que me fío, es un jugador excepcional. Además, si Messi, que es una bellísima persona y honrada, dice que es un gran jugador me fío. No tengo base personal para hablar sobre Lautaro, pero sí sobre Neymar.

—¿Le parece seguro que vuelva el fútbol?

—No estoy de acuerdo en que vuelva sin público. FIFA, UEFA, LaLiga y la RFEF no se han roto el coco. Si lo que hay que hacer es dejar espacios, ¿por qué no pueden ir la mitad? Podría haber un asiento vacío y otro ocupado. Al cine y al teatro se puede ir respetando la mitad del aforo en la fase tres y con las precauciones habituales. En el fútbol, también podría ser así. Por ejemplo, la capacidad del Camp Nou es de 100.000 espectadores. A un partido podrían ir una mitad de los socios y la otra, la jornada siguiente. A mí no me gusta el fútbol sin espectáculo. Es como ver una ópera por televisión. Por encima de todo, está la seguridad de las personas. La vuelta del fútbol es un tema económico. Si los partidos no fueran televisados y los clubes no tuvieran los ingresos por los derechos televisivos, el fútbol no volvería. Además, a los socios les están haciendo pagar dos veces. Tienen que pagar el importe del abono y la suscripción para ver el partido por la tele.

—¿De verdad piensa que si el Madrid fuera el líder se hubiera dado por finalizada la competición?

—Eso fue una ironía. Si en el primer partido de Liga, que espero que no pase, el Madrid gana y el Barça pierde, ellos serán líderes. Imagínese que hubiera entonces varios casos de contagiados y se suspendiera la Liga. Entonces pensaría que la ironía es más que eso.

—El árbitro de la última final de Champions entre Atlético de Madrid y Real Madrid dijo que el gol de Ramos fue en posición ilegal. ¿Qué reflexión le merece?

—La misma que si hiciésemos las quinielas los lunes. Todos nos equivocamos: jugadores, árbitros, presidentes, entrenadores… Decir que el gol de Ramos fue ilegal no me vale. En aquel momento, equivocadamente pero de buena fe, el árbitro opinó lo contrario. El día que yo pensase que el colegiado no actúa de buena fe y lo hace arbitrariamente, perdería la afición por el fútbol. Estoy convencido de que el fútbol es limpio.

—Hay quienes afirman que el Madrid era el equipo del régimen, pero tampoco faltan las condecoraciones del Barça a Franco. ¿Con qué nos quedamos?

—No viví la época de Franco desde el club. Igual que ahora se le ofrecen los títulos al rey, antes se le ofrecían a Franco, que era el jefe del Estado. Yo he ido con mucho gusto a ver al rey Juan Carlos cada vez que nos ha recibido. A las visitas a Franco no le doy mayor importancia. En aquel momento, las cosas eran así y había que asumirlo. Al caudillo no le gustaba el fútbol. Y no creo que el Madrid fuese el equipo del régimen. Siempre pienso cómo hubiera cambiado la historia del fútbol español si Di Stéfano hubiera jugado en el Barcelona en lugar de en el Madrid. Hubo decisiones de personas que favorecieron al Madrid en perjuicio del Barça. Fueron personas que opinaron que el Madrid tenía más derechos. Sin embargo, también tenía todos los derechos para jugar en el Barça. Esa decisión sí que cambió el fútbol de aquella época. Un equipo con Kubala y Di Stéfano igual hubiera ganado las primeras Copas de Europa, las de blanco y negro. Los que tomaron aquella decisión sabían poco de fútbol.

—¿Es el mejor jugador que ha visto?

—El mejor que he visto es Messi, pero Di Stéfano era excepcional. Sin Leo, no sé si el Barça hubiera ganado todos los títulos que ha logrado. El Barcelona ha necesitado a Messi y un gran equipo, no viceversa. Con Di Stéfano fue exactamente igual: La Saeta Rubia y un gran equipo. Si Messi hubiera estado la última década en el Madrid, la historia hubiera cambiado. El Madrid barrió en Europa gracias a Di Stéfano.

“¿Más qué un club? Prefiero otro lema: ‘El Barça no es mejor ni peor, es diferente”

—¿Sabía que la frase “más que un club” la acuñó Narcís de Carreras, presidente del club y franquista?

—Ese eslogan me gusta, pero prefiero otro. “El Barça no es mejor ni peor, es diferente”.  Aunque ahora no vamos a cambiar el eslogan. Me gusta la palabra diferente en positivo.

—¿Cómo se le puede explicar a un culé de Andalucía que el club simpatiza con el independentismo?

—El Barça tiene 140.000 socios y nunca se ha hecho un referéndum para que los socios sean los dueños del club. El Barcelona es un club muy catalán y tiene unos sentimientos muy arraigados con Cataluña. Seguro que hay muchos socios no independentistas y viceversa. Cuando el equipo marcaba un gol, siempre me abracé con el señor de al lado con independencia de la ideología. En el fútbol, las ideologías quedan en el sentimiento de la persona. Por ejemplo, el Athletic de Bilbao es un club muy vasco y sus socios quieren mucho a su tierra. Por encima de todo, son vascos. Los aficionados del Betis y del Sevilla también quieren mucho a Andalucía. Hay cosas, como el Barça, que tienen una fuerte presencia en la vida de las personas catalanas. También en las no catalanas. Cuando un andaluz venía a Cataluña hace 40 años, preguntaba para hacerse catalán y la contestación era que se hiciera del Barça. Y se hacía.

—Usted estuvo presente en las negociaciones para el fichaje de Maradona. ¿No se marchó demasiado pronto?

—Yo negocié tanto su fichaje como su salida. Cuando llegó, Maradona era el mejor futbolista del mundo y el Barça lo quería. Como representante del club, hice lo imposible para que viniese. Cuando se fue, él se quiso ir. Además, se marchó de una manera virulenta. El coste de Diego en el Barça era altísimo, por la ficha, la amortización de su traspaso… Tener un jugador en tu club que no quiere estar no es inteligente. Deportivamente, no me gustó que se fuese. Sin embargo, lo entendí y negocié a pesar de estar en contra de mi voluntad deportiva. Él me pidió por favor que lo traspase y que aceptase las condiciones del Nápoles.

“Cuando fichamos a Maradona, tuvimos que ir escoltados por la policía hasta la escalerilla del avión”

Guardiola saluda a Gaspart, en presencia de Cruyff. CORDON PRESS

—¿Alguna anécdota del fichaje de Diego? Ustedes lo ficharon a la segunda…

—En la primera ocasión fracasé. En la segunda, recuerdo que cuando salimos del hotel tuvimos que ir escoltados por la policía hasta la misma escalerilla del avión. Los forofos de Boca no querían que Maradona se fuese y los culpables para ellos éramos nosotros. Tampoco me quisieron demasiado en La Coruña. Durante mucho tiempo, en algunas paredes de edificios de la ciudad me trataban de sinvergüenza y se metían con mi madre. El motivo fue que fiché a Rivaldo de forma nocturna y con alevosía tras pagar la cláusula. Rivaldo era un jugador excepcional y el equipo lo necesitaba.

—Maradona culpó a Núñez de su salida. ¿Es eso cierto?

—No. Él se quiso ir. A posteriori, yo he visto a Diego en algunas ocasiones y no hay rencor en absoluto. No hubo un enfrentamiento personal con Maradona. En estos casos, el jugador identifica como culpable al que está arriba.

—¿Era la directiva consciente de sus salidas nocturnas y sus problemas de drogadicción?

—Todos los problemas que tuvo con la droga no me consta que los iniciase en Barcelona. Yo no estaba detrás suya todo el día. Me alegro muchísimo de que los haya superado. En el Barça hizo buenos partidos, pero tuvo mala suerte. Tuvo una hepatitis y sufrió una grave lesión. Su comportamiento deportivo en Barcelona fue sensacional.

«Ronaldo se fue llorando porque no se quería ir. Pero Moratti se metió por medio y pagó la cláusula»

—Otra salida que no se entiende es la de Ronaldo, que sólo duro un año en el club…

—Se marchó del Barça llorando, porque no se quería ir. A las dos de la tarde estaba preparado el contrato, pero no lo firmó porque nos fuimos a comer. Lo celebramos con sus abogados y con él. Cuando regresamos para firmar, Moratti se metió en medio. Él pagó la cláusula. Seguramente sus intermediarios se llevarían una importante comisión por el traspaso y le convencieron para que se marchara al Inter. Nosotros hicimos lo mismo con Rivaldo. Maradona se quiso ir, pero Ronaldo no. Él me lo confesó en algunas ocasiones. De hecho, yo estuve a punto de reincorporarlo al Barça cuando era presidente, en 2002. Sin embargo, fichó por el Madrid. Cuando estaba en el Inter, su corazón estaba más cerca del equipo blaugrana que del Madrid. No obstante, el Barcelona no dio el paso definitivo para arrebatárselo.

—Ahora se cumplen 20 años del fichaje de Figo por el Madrid. ¿Todavía le duele?

-No. Él se marchó directamente desde Lisboa a Madrid, ni siquiera pasó por Barcelona. Figo es historia negativa del barcelonismo. Hubiera regresado si yo hubiera aceptado lo que me pedía. Sin embargo, se fue al Madrid porque había firmado un compromiso ilegal. Considero que Figo no se debió marchar al Madrid. Con todos mis respetos, Florentino no debió hacer lo que hizo.

—¿Qué opinión le merece Florentino?

-Fuimos elegidos con una semana de diferencia. Como persona, lo aprecio y lo respeto. Tanto a él como a su mujer. Como presidente del Madrid, era mi rival deportivo. Él hizo una jugada brillante para fichar a Figo que no me gustó nada como culé. Gracias a esa incorporación, fue presidente del Madrid. En lo deportivo, estamos a millones de kilómetros de distancia de nuestras pasiones.

Joan Gaspart junto a Florentino Pérez. CORDON PRESS

«¿Mi peor decisión? Ser presidente. La mejor, marcharme»

—¿Cuál fue su peor decisión en el Barcelona?

—Ser presidente.

—¿Y la mejor?

—Marcharme, por el bien del Barça.

—Durante su presidencia, ficharon a Messi. ¿Cree que la historia se lo reconocerá?

—No me importa. Sería muy cínico decir que cuando fichamos a Messi sabíamos que sería el gran jugador que ha sido. Tanto Rexach como Minguella, sobre todo Rexach, vieron en Messi cosas especiales. Ellos me dijeron que no lo dejase escapar. Pero ninguno podemos decir que sabíamos que llegaría a lo que ha sido. Con los años, ha ido mejorando.

“Si Buffon hubiera venido, no digo que sería aún presidente, pero casi…”

—¿Se le escapó alguna estrella?

—Sólo me arrepiento de una cosa que pude hacer y no hice, fichar a Buffon. Hubiera jugado en el Barça veinte años. Minguella me dijo que lo podíamos contratar. Sin embargo, nunca se habían pagado grandes cantidades por los porteros. Además, el Barcelona tenía buena cantera de guardametas. Si Buffon hubiera venido, no digo que sería aún presidente, pero casi… El italiano ha sido uno de los mejores porteros y líderes en un campo de fútbol. El gran culpable de que no viniese fui yo.

—¿Algún lamento más?

—Durante mis años como vicepresidente, hubiera incorporado a Ryan Giggs, pero se lesionó. Era un extremo sensacional. También a Keegan. Me entrevisté en Londres con él, pero se marchó finalmente a Alemania. El 90% de los jugadores que los técnicos y el presidente del Barça me dijeron que había fichar no se me escaparon. Yo incorporé a Laudrup, Romario, Ronaldo, Rivaldo, Maradona, Zubizarreta, Koeman… La lista es larga y compleja.

—Sandro Rosell ha publicado un libro sobre sus dos años en prisión y sobre la conspiración en su contra. ¿Fueron contra él por haber sido presidente del Barcelona?

—No lo sé. Es mi amigo y lo aprecio muchísimo. Fue un gran presidente. No conozco ni puedo opinar de su caso. Creo que no se puede estar dos años en prisión preventiva. Ser presidente del Barcelona da una notoriedad importante. No se merecía lo que le pasó y lo dice un juez.

—Dos de los últimos cinco presidentes han pasado por la cárcel. ¿Cómo se explica eso?

—Creo que en la honestidad de todos. Por encima de mis pensamientos, están los de los jueces que saben mucho más que yo. Aunque yo no esté de acuerdo con sus decisiones, son las que valen. Por eso son jueces. Sufrí cuando pasaron esa etapa en la cárcel. Me alegré muchísimo de que Núñez y Sandro saliesen.

—También trabajó con Ángel María Villar. ¿Se imaginó ese final?

—Yo fui vicepresidente de la RFEF durante 15 años y amigo de verdad de Ángel María Villar. Lo quiero muchísimo. Es muy bruto, como todos los vascos, pero es muy buena persona. Todavía no está dicha la última palabra porque puede terminar absuelto. Por la razón que fuese, él estorbaba y lo sacaron de en medio. La gente del fútbol no lo sacó, porque lo votaban y lo querían. No todas las elecciones han sido fáciles, porque ha habido adversarios muy potentes. E instituciones como LaLiga. Espero que algún día se haga justicia. No nos olvidemos que España fue campeona del mundo y bicampeona de Europa bajo su presidencia.

—¿Cree que Quique Setién es el técnico ideal para el Barcelona?

—Me gusta por su forma de hablar y actuar. Nunca he tenido un cambio de impresiones él. Espero que pueda terminar la temporada de forma brillante. También me gustaba Valverde, pero el fútbol es como es. A veces, hay que tomar decisiones que no gustan a todos.

—¿Era partidario de su destitución?

—No. Me hubiera gustado que hubiera continuado. Había mucha gente que conocía aspectos que yo desconozco y coincidía en que lo mejor era destituirlo. Durante mi mandato, regresó Van Gaal. Muchos me dijeron que segundas partes nunca fueron buenas. Y no se equivocó quien me dio ese consejo. El tiempo que lo tuve como entrenador, cuando fui vicepresidente, vi que era excepcional. Era un hombre con un carácter muy fuerte. Cuando tuve problemas de continuidad con los entrenadores, le pedí que volviera.

“No he entendido nunca como Riquelme y Saviola no triunfaron en el Barcelona”

—En la segunda etapa de Van Gaal, usted incorporó a Riquelme. ¿Qué falló para que no triunfara en el Barça?

—No lo he entendido nunca. Ni Riquelme ni Saviola. Ambos tendrían que haber triunfado en Barcelona. Además, Riquelme demostró en el Villarreal que podía triunfar. El Villarreal era Riquelme y diez más. Los dos son buenísimas personas. Con Saviola tuve una relación muy personal y cariñosa. También con su familia.

—¿Cree que Bartomeu es buen presidente para el Barcelona?

—Es un gran presidente y una gran persona. Ahora no puede presentarse de nuevo a la reelección. Usted ha destacado que durante mi mandato fichamos a Messi, pero también cambiamos los Estatutos para que el presidente no pudiera estar más de dos mandatos. Estuve más de 20 años de vicepresidente con Núñez y entendí que era bueno que hubiera un cambio después de dos mandatos. Bartomeu es una persona discreta, quizá demasiado. No todo el mundo se tira al río cuando se gana una Copa de Europa.

“El agua del Támesis era muy verdosa, pero el champán me hacía verla muy azul”

—Usted se bañó en el Támesis tras la primera Copa de Europa, pero pocos saben que también lo hizo en la Barceloneta tras el 6-1 al PSG…

—El 6-1 no fue una promesa, fue una locura mía y de otros barcelonistas que me acompañaron. Cuando el PSG marcó el gol, me metí en la cama cabreado. El cuarto y el quinto lo vi desde la cama. Mi mujer no quiso acostarse y quiso seguir viendo el partido. Cuando marcaron el sexto, me volví loco. Como todos los barcelonistas. Fue una noche histórica, aunque después no sirvió para nada. Con la Copa de Europa de 1992 pasó lo mismo. Después de celebrarlo y beber más champán que agua, me bañé en el Támesis. Yo lo había prometido, pero pensé que ya se habrían olvidado. Sin embargo, cuando salimos del estadio me lo recordaron muchos culés. Tampoco nos tiramos al río, sólo nos mojamos un poco. En aquella época, el Támesis estaba muy contaminado. Nos lo advirtió el médico del Barça. El agua estaba muy verdosa, pero el champán me hacía verla muy azul.

Un eufórico Gaspart celebra en el Bernabéu la consecución de la Copa del Rey de 1997 frente al Betis (3-2). CORDON PRESS

—¿Cómo le tratan cuando viaja a Madrid? Usted fue un látigo del madridismo…

—Muy bien. Tengo muchas anécdotas con el Madrid. En un partido en el Bernabéu llegué escoltado por la policía. Después, cuando los jugadores terminaban de cambiarse, me fui a un bar cerca del Bernabéu. Aquel bar era el lugar donde se reunían los ultras del Madrid. Cuando entré, se hizo el silencio. Se acercó uno de los líderes y me preguntó si sabía dónde estaba. Yo no tenía ni idea. Él me dijo que era un cabrón y que tanto los odiaba yo a ellos como ellos a mí. Ser muy forofo no es malo. El antimadridismo y el antibarcelonismo son sentimientos lógicos, porque son grandes rivales deportivos. Me encuentro muchos taxistas en Madrid que me recuerdan mi etapa en el Barcelona.

—El año pasado durante la huelga de taxis le fotografiaron en el metro. Usted dijo que fue la primera vez que se montó…

—No. Fue la primera vez que cogí el metro que va desde el aeropuerto de Madrid a Ifema. Eso se tergiversó. Yo he cogido el metro en muchas ciudades, como Barcelona y Londres. No he sido un gran apasionado del metro, pero sí lo he usado.

“Cuando Mendoza se operó en Barcelona, le llevaba todos los días la comida a la clínica”

—Dígame, si es capaz, una cosa buena del Madrid.

—Cuando yo fui a Sudáfrica, que fui el último en llegar, estuve hablando con todos los jugadores de la Selección. Sé distinguir la rivalidad deportiva de la personal. Yo fui un gran amigo de Ramón Mendoza. Íbamos de vacaciones juntos. Yo le llevaba la comida cuando vino a operarse a Barcelona porque sabía que no le gustaba la de la clínica. Me paso cuando digo que me gustaría que el Madrid descendiera a Segunda. Sin el Madrid en Primera, el fútbol perdería muchísimo.

“Desde los cinco años hasta que me casé le daba todas las noches un beso a la virgen de Montserrat y otro a un marco con una foto del Barça”

—Ahora dígame una cosa mala del Barça.

—No puedo. Todo es bueno. Y eso que me llevo unos disgustos considerables. Cuando era pequeño, en mi mesita de noche tenía una virgen de Montserrat y una foto enmarcada con los jugadores del Barça. Cada noche antes de irme a dormir, desde los cinco años hasta que me casé, le daba un beso a la virgen y otro al equipo. La virgen siempre fue la misma, pero el equipo lo cambiaba cada año. Les he dicho a jugadores del Barça que yo les había dado más besos que su mujer. Me despedía todas las noches de las cosas de más quiero.

—Usted ahora da conferencias. ¿Es capaz de no hablar de fútbol?

—Me gusta explicar experiencias vividas en el campo turístico. Si tengo la experiencia, no me importa transmitírsela a los alumnos.

—¿Los estudiantes saben quién fue usted?

—Eso es algo que no acabo de entender. Hace 20 años que no soy nada en el Barça. Sin embargo, fui hace poco a una terraza y siete u ocho personas, que son muchas, se pararon y me pidieron una foto.

—¿Qué es más importante, aprender a triunfar o a fracasar?

-Es más difícil triunfar. Cuando alguien triunfa, no es por casualidad. El triunfo se asume fácilmente, pero el fracaso cuesta más. Aún más cuando uno ha triunfado y fracasa. La clase que más me gusta de la vida es decirle a los que están estudiando lo que hay que hacer para no fracasar. La mejor experiencia es la de alguien que triunfó y fracasó. Uno no puede dedicar más del 20% de su tiempo a temas que le den satisfacción, ego y vanidad. El 80% restante hay que dedicarlo al trabajo. Durante 20 años, yo lo he dedicado a la inversa. Y eso se paga caro.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here