El pasado 26 de mayo nos dejó Figueroa y todavía no me lo creo. Se nos mueren los mitos y cada uno se lleva un pedazo de nuestra infancia. El máximo goleador del Real Murcia en Primera División y uno de los mejores artilleros de la selección hondureña falleció a los 61 años en Estados Unidos a causa de un paro cardiaco. Su corazón dejó de latir en su pecho, pero sigue haciéndolo en el de los que tuvimos la suerte de verlo jugar en directo.

Figueroa fue uno de los ídolos de mi infancia. Recuerdo el partido que enfrentó a Honduras con España en el Mundial 82 y el disparo a puerta de Figueroa desde el centro del campo tras el saque inicial tratando de sorprender a Arconada. No lo consiguió el gol en aquel intento, pero sí al golpear una falta en La Condomina meses más tarde, cuando la Real Sociedad visitó al Murcia. Las barreras y los porteros temían su potentísimo chut, letal en libres directos y penaltis, como aquel que estrelló en el larguero enviando el balón rebotado hasta el centro del campo. Los más viejos del lugar todavía recuerdan el temblor de aquel travesaño. 

La Condomina idolatraba al Macho y gritaba gol, gol, gol mientras el catracho tomaba carrera para lanzar una falta. Si transformaba el lanzamiento el grito de gol se alargaba en un rugido feliz mientras él salía corriendo con los puños en alto para celebrarlo con la grada. Conformar una barrera delante de Figueroa debía ser parecido a colocarse frente a un pelotón de fusilamiento.

Campeón de Segunda en dos ocasiones con el club grana y autor de más de cincuenta goles, Figueroa regresó a Murcia en 2006 para recibir un merecido homenaje en vida en el último partido del club como local en La Condomina. El brasileño Guina hizo el saque de honor y se la cedió a Figueroa que disparó a puerta desde el centro del campo como aquel día contra España en el Luis Casanova. El balón se fue fuera por poco y el Murcia perdió aquel partido, como no podía ser de otra manera, confirmando el mal fario que persigue al club y que acabó también alcanzando a uno de sus jugadores más emblemáticos. Ojalá la puerta nueve de La Nueva Condomina lleve el nombre de Roberto Figueroa, el Macho, el jugador que reventaba los tangos con su derecha y en cuyo honor sigue temblando el larguero de La Condomina cada vez que el Real Murcia la visita.

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