Debutaba el Madrid tras el parón y lo que vimos en Valdebebas fue el típico partido de pretemporada, ese que hace veinte años, en agosto, veíamos en el Carranza, Teresa Herrera o el Colombino, y que desde que empezaron las giras comerciales, hemos visto en Pekin, Hong Kong, Las Vegas o Mineápolis.

Zidane salió con su clásico 4-3-3 y sólo dos novedades: Modric y Rodrygo. El croata volvía como titular al once, desplazando al banquillo al jugador más valioso antes del parón, Valverde. El brasileño, desterrado al Castilla justo antes del parón, se colaba de titular como extremo derecho, adelantando a Lucas Vázquez, Bale, Vinicius e Isco.

Antes de que muchos jugadores llegasen a tocar el balón, el Madrid ya ganaba 1-0 con precioso gol de Kroos. La primera parte fue un canto a la pretemporada. Los blancos jugaban a ritmo lento, con una pésima circulación del balón, incapaces de saltar la linea del mediocampo de los de Mendilíbar. El Éibar, mejor colocado y con una mejor disciplina posicional, no creaba ocasiones de gol pese a dominar el escenario.

Los primeros 45 minutos se jugaron en campo del Madrid. El Éibar era un “quiero y no puedo” y los blancos un “puedo pero no sé cómo”. Los vascos presionaban la salida de los madridistas y estos se las veían y se las deseaban para llegar al área eibarresa.

Un arranque de calidad de Ramos y una buena triangulación con error defensivo de por medio pusieron un 2-0 absolutamente sorprendente en el marcador, que luego amplió Marcelo. Decía Di Stéfano que los goles no se merecen, se marcan, y eso hizo el Madrid en el estadio que lleva su nombre.

Con ese resultado al descanso, la segunda parte poco ofreció. Zidane retiró a Carvajal por precaución, ya que es el único lateral derecho de la plantilla, y colocó a Mendy en su lugar. Los blancos, con tanta ventaja en el marcador, se dedicaron a sestear. Los más de dos meses sin jugar empezaron a pesar en las piernas a muchos de los que estaban en el césped. El Éibar amenazó en un par de ocasiones hasta que logró su gol de la honra. Los anfitriones, distraídos en el carrusel de cambios, se dedicaron a no perder lo que habían ganado en la primera parte. No obstante, tuvo que ser Courtois con un par de buenas paradas quien evitó más agobios de los previstos al final de la primera parte.

Calificaciones

Zidane: El francés tiró de su guardia pretoriana. Atrás, los de siempre y en mediocampo tres cuartos de lo mismo. Sólo en ataque se salió de su libreto. Sin mucho fútbol, pero con mucha pegada, la primera parte fue de aprobado. La segunda dejó muchísimo que desear y por momentos pareció recordar al 3-2 ante el Levante en septiembre. El equipo demostró que está en pretemporada, aunque también es cierto que, pese al resultado, pareció algo peor de forma y ritmo que otros a los que hemos visto esta misma jornada.

Courtois: Dos paradones suyos hicieron que su equipo no pasase apuros tras ir ganando 3-0. El gol del Éibar, tras un rebote cercano y un error en un balón que jugó con los pies, le afean algo el partido.

Carvajal: Acelerado en algunas acciones, le costó conectar con Modric y Rodrygo, interior y extremo de su banda. Zizou le sustituyó en el descanso para reservarle, ya que es el único lateral derecho de la plantilla.

Ramos: De lo mejor del equipo y sin duda el mejor de la defensa. Jugó con jerarquía, que es lo que hay que pedirle a los grandes, estén o no en forma; eso que algunos llaman personalidad. Hizo un gran gol en una acción de raza, temple y calidad, y añadió buenas acciones defensivas. Firmó más que buen partido.

Varane: Justo lo contrario que Ramos. Tímido y escondido con el balón. Cuando Ramos fue sustituido fue incapaz de liderar la defensa. Bien en un par de acciones defensivas en las que demostró velocidad y juego aéreo. Su falta de carácter y jerarquía es un problema.

Marcelo: El ritmo del partido le favoreció. Hizo un gol, aunque esta vez no destacó en ataque. Le costó conectar con el mediocampo, pero sí buscó asociarse con Hazard, aunque el estado de forma de ambos impidió que alguna acción de esas  llevase más peligro.

Casemiro: Bastante desconectado del juego y de la circulación del balón, esta vez se limitó a su faceta defensiva. Tras ser amonestado, jugó con fuego en la reiteración de faltas y perfectamente podría haber visto una segunda amarilla.

Modric: Inició el partido con un par de pinceladas de calidad, pero con el paso de los minutos desapareció para no volver a tener ningún peso en el mediocampo blanco. No sé cómo estarán Valverde, James e Isco para que este Modric sea titular y juegue casi 90 minutos.

Kroos: Marcó un golazo y, pese a no hacer un gran partido, demostró carisma y jerarquía con el balón. Junto a Ramos y Benzema, el mejor del Madrid.

Rodrygo: Inicialmente fue la gran sorpresa del once. Sorprendió su apariencia: da la impresión de que se ha pasado los tres meses de confinamiento haciendo pesas. Desaparecido en el juego, apenas sí dejó dos detallitos con el balón.

Benzema: Todo lo que hizo fue útil y tuvo calidad. Sus mejores acciones las realizó muy lejos del área vasca, pero sirvieron para encadenar pases, algo de lo que cojeaba el juego blanco.

Hazard: Lo mejor que se puede decir de él es que jugó y lo hizo sin resentirse. Dejó algún buen regate y la impresión de jugador diferente y de otro nivel. Ojo, solo la impresión.

Cambios

Mendy: Disputó 45 minutos de lateral derecho y se le notó muchísimo que jugaba incómodo. Desperfilado y sin recursos. Si lo suyo era una prueba, ¡Houston, tenemos un problema!

Militao: La pretemporada a veces no es el mejor momento para analizar a un jugador. Sustituyó a Ramos, que estaba siendo el mejor y se notó mucho y no para bien. La sensación es que es un jugador muy físico pero justito de calidad.

Vinicius: Nada de nada de nada. Las tres jugadas en las que pudo dejar su sello las estropeó de forma lamentable.

Bale: Jugó 30 minutos y no tocó el balón. Un futbolista de su caché, de su supuesta calidad no puede dejar una  imagen tan lamentable. No puede pasar por un partido sin hacer ni una sola acción en el juego. Lo de este futbolista es un misterio, pero no se entiende su presencia restando minutos a otros jugadores que sí aportan, aunque solo sea trabajo.

Valverde: Muy mal debe estar para que Modric juegue 80 minutos y él solo 10.

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