El fútbol inglés sigue conmocionado por la pancarta que se exhibió ayer desde un avión durante el partido entre el Manchester City y el Burnley con el mensaje «White Lives Matter Burnley». Ocurrió poco después de que los jugadores se arrodillaran en solidaridad con las protestas de la comunidad negra que se iniciaron tras la muerte de George Floyd a manos de un policía y que tienen como lema «Black Lives Matter».

Desde que la frase «Black Lives Matter» se comenzó a utilizar en 2014 para denunciar la violencia policial contra las minorías raciales, surgió la respuesta de diferentes movimientos racistas en torno al «White Lives Matter», promovida, entre otros, por la Arvan Renaissance Society, una organización de supremacistas blancos con sede en Texas.

Jake Hepple, el hombre que ha reconocido en su cuenta de Facebook que pagó para que se exhibiera la pancarta, se ha desmarcado de las implicaciones racistas del «White Lives Matter Burnley». Hepple ha explicado: «Me gustaría aprovechar este momento para disculparme. No quería joder a nadie en absoluto. Aparentemente, no es racista decir que las vidas de los blancos importan el día después de que tres personas blancas hayan sido asesinadas en un parque en Reading, pero todo lo que hemos visto es que las vidas de los negros importan después de que George Floyd fue asesinado. En qué mundo loco vivimos».

No obstante, las primeras investigaciones de la prensa inglesa ponen en duda la inocencia de Hepple, empleado de la compañía Paradigm Precision, dedicada a la fabricación de turbinas de gas. En su página de Instagram, ahora eliminada, tenía fotos con el activista británico anti-Islam Tommy Robinson. Entre sus publicaciones más recientes había una foto del fallecido Lee Rigby, el militar asesinado por Michael Adebolajo y Michael Adebowale en 2013.

En diciembre de 2018, la novia de Hepple tuiteó que la ciudad Burnley era «bastante sombría» ya que el centro de la ciudad «es como un país extranjero». En una respuesta a un comentario a ese tuit, la novia de Hepple dijo que sentía que los inmigrantes deberían ser enviados de regreso a su país de origen en sus «barcos bananeros».

No viene mal un marco histórico. La ciudad de Burnley, de 73.500 habitantes, es una ciudad dormitorio para Manchester y Leeds, que en 2002 fue un caladero de votos para el Partido Nacional Británico, de extrema derecha. Allí ganó este partido sus primeras elecciones y en 2003 contaba con diez concejales.

En el fútbol inglés, las reacciones no se hicieron esperar. Desde el Burnley declararon desde el primer momento que se sentían «avergonzados» por el hecho y que los responsables serán expulsados de por vida: «Nos disculpamos sin reservas ante la Premier League, el Manchester City y ante todos aquellos que ayudan a promover Black Lives Matter».

Sin embargo, el club está en el punto de mira. En los últimos años sus aficionados se han visto envueltos en diferentes incidentes racistas. En 2016, André Gray, delantero del club, acusó a sus aficionados de «vivir en la edad de piedra» por sus inclinaciones racistas. El año pasado, un aficionado del Burnley de trece años fue expulsado por el Tottenham de su estadio por insultos racistas contra el coreano Son. También en la pasada temporada, un padre y su hijo fueron denunciados por insultar al defensa camerunés del Brighton Gaetan Bong.

Al terminar el partido, el capitán del Burnley, Ben Mee, hizo una sentida declaración ante los micrófonos de Sky: «Me avergüenza que un pequeño número de nuestros aficionados haya decidido hacer eso. Se ha perdido todo el sentido de lo que estamos tratando de lograr y estas personas necesitan ingresar al siglo XXI y educarse a sí mismos» .

“Este incidente no representa por lo que luchamos, ni al club, ni a los jugadores ni a una mayoría de los aficionados. Es una minoría de personas y estoy realmente molesto de que haya sucedido. Cuando salíamos al campo, escuchamos algunos rumores de que iba a suceder. El club trató de detenerlo».

El gerente de Burnley, Sean Dyche, también quiso condenar los hechos: «No creo que se pueda juzgar a todo el club o la ciudad por eso, pero es inaceptable».

Pep Guardiola comentó: “Por supuesto, las vidas blancas importan, pero las vidas negras también. Los seres humanos importan. Todos somos iguales. Todos los días tenemos que luchar no solo por esta situación sino por todas las injusticias en todo el mundo. Esta pelea comienza en las escuelas, para que las nuevas generaciones entiendan que somos iguales y que la educación nos salvará».

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