No es necesario esperar muchas líneas para destacar la diferencia del Atlético con y sin Koke en el terreno de juego. Se pudo ver antes del confinamiento durante los partidos que se perdió por lesión el vallecano y se pudo ver frente al Real Valladolid en un Metropolitano sin público que se nota tanto o más que la ausencia del capitán rojiblanco. Entró en la segunda parte y no mejoró en exceso la clarividencia en el centro del campo, pero entre Herrera y sobre todo Lemar no consiguieron generar peligro entre líneas con un Joao Félix que a pesar de los intentos no encontró socios que marcas en diferencias frente al buen planteamiento del Pucela de Sergio.


Antes de eso Oblak ya había dejado «la parada» que como de costumbre salva a su equipo de malas noticias. Un vuelo sin motor a un zapatazo de Matheus, uno de los destacados del Valladolid. Hizo muchos cambios Simeone y no sólo fue la ausencia de Koke la que se notó. Entró de inicio el canterano Manu Sánchez en el lateral izquierdo para dar descanso a Lodi, muy activo y productivo frente a Athletic y Osasuna y pese a la actitud del chaval, la buena defensa del Pucela para cerrar a los laterales rivales y las dudas de Hermoso y cía a la hora de salir jugando por su banda evitaron que destacase. Caso peculiar el del central, cuya mejor característica y uno de los motivos de su fichaje, la salida desde atrás, ha pasado desapercibida en lo que va de temporada. Puede que sean órdenes de arriba, pero ante el gran nivel de Felipe y las lesiones de Giménez y Savic, se espera más del ex del Espanyol en este renovado Atlético.


La profundidad de plantilla del equipo de Simeone para un torneo embotellado en un mes de competición permitió ver a los aficionados como salían al campo desde el banquillo Koke, Diego Costa, Correa, Carrasco y Vitolo. Un arsenal ofensivo que supuso al Atlético acercarse más, pero no mejor, a la portería rival. El gol llegó tras un córner sacado por Koke, precedido de un gran disparo de Thomas, en la que fue la ocasión más clara del segundo tiempo junto con un par de intentonas de Diego Costa que no llegaron a buen puerto. Poco más. Suerte que estaba atento Vitolo en el segundo palo para anotar un gol que cruzó lo justo la línea para recibir el ok del VAR tras revisión del tanto. Otra buena noticia, la vuelta del canario a la rotación del Cholo. Otro eterno aspirante a dar un golpe encima de la mesa y hacerse con un sitio en el once o al menos en los planes de Simeone. Ya lo hizo Llorente, incluso antes de Anfield. No lo ha hecho todavía Lemar. Tampoco se le espera. Veremos si la competencia con Carrasco saca lo mejor del extremo español durante estas últimas jornadas.

Una vez situados en la nueva normalidad, el tercer puesto ya es una realidad en el Metropolitano. Probablemente no se decida hasta la última jornada, lo que unido a esa profundidad de plantilla de la que hablábamos y a la importancia de hombres como Oblak, Koke o Llorente, garantiza al Atlético lo que mejor sabe hacer en este tipo de situaciones: competir. Y con futbolistas de esa clase, hacerlo de la mejor manera. Y así se evita depender del VAR para confirmar que el balón ha superado la línea.

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