Hoy propongo un viaje por el maravilloso mundo de la ciencia y por la que, al menos para todos los exalumnos del Ramiro de Maeztu —entre los que me encuentro— es su madre:

La demencia.

Conjugando estos dos mundos, algunos centros de investigación han llegado a asombrosos descubrimientos y fascinantes conclusiones.

Siempre nos han explicado que la ciencia sirve para clasificar, explicar, predecir y controlar. Cuando hayamos repasado estos ejemplos nos replantearemos seriamente esta definición.

La Universidad de Oxford (la que fabrica los cuadernos) aseguraba en un estudio que levantarse temprano para ir a trabajar es perjudicial para la salud y produce daños considerables al cerebro. El Departamento de Sueño y Neurocirugía sostiene que una empresa que hace que sus trabajadores ingresen a trabajar antes de las 10 de la mañana los somete a una tortura, biológicamente hablando. Los profesores trabajaron duramente para sacar adelante el informe de 12 a 12:30 am y de 18:00 a 18:30 pm durante dos días seguidos. Parando cinco minutos en cada tramo para tomar el té.

El caso de Paquirrín es la excepción que confirma la regla, adenda el informe. Los daños considerables se han producido también en él, levantándose a las 14:00 h y sin trabajar.

Otro descubrimiento capital para la humanidad: según las Universidades de Harvard y de Murcia… (No sé si dejar el párrafo aquí, en todo lo alto. Lo que venga después no puede ser mejor) saltarse el desayuno viene determinado por los genes. Incontestable… Cayetano Martínez de Irujo nunca desayuna; siempre se levanta para comer. Y lo mismo hacían sus padres, sus abuelos, etc.  La genética también debe ser la causante de que siempre tengan servicio para ocuparse de la preparación de las viandas.

El Centro Médico de Detroit, en el interior de EEUU como su propio nombre indica, dictamina que la manera más eficaz para detener una hemorragia en las fosas nasales de un bebé es la de colocar finas tiras de carne de cerdo en las mismas. Esto ya lo habían probado en Asturias hace mucho tiempo y la consecuencia de unos padres despistados ha llegado hasta nuestros días con el nombre de “cachopo”.

De la Universidad sueca de Lund nos llegan más estudios preocupantes. La ingesta excesiva de café puede resultar perjudicial para el tamaño del pecho femenino. Interpreto yo que el perjuicio conlleva disminución, pero no especifica. Las cápsulas cambiarán de nombre, si se corrobora esta información, a Dolce Disgusto. Los anuncios tendrán que adaptarse y ya me parece estar escuchando a George Clooney desconsolado: What happened?

El siguiente estudio les juro por el Vicente Calderón que no es inventado.

Investigadores de la prestigiosa Universidad de Newcastle dedicaron varios días a ver cómo reaccionaba la célula del cerebro de una langosta mientras veía Star Wars. Imaginen a ese buen hombre al llegar a casa y ser preguntado por su mujer:

—¿Qué tal hoy en el trabajo?

—Nada, lo de siempre, hemos estado observando las reacciones de crustáceos viendo a Chewbacca y compañía. A las langostas se les va la pinza cuando sale Darth Vader. Ahora estamos preparando a los percebes para la saga de Marvel.

¿Tendrán los huevos morenos de ponerse bata?

¿Y qué me dicen del retrorunning? Por lo visto, está probado que correr de espaldas elimina más calorías que hacerlo hacia adelante. Nos verán más delgados de ser así, pero también más gilipollas, no sé si compensa.

Y eso sin hablar de dónde podemos acabar. Si viendo lo que nos vamos encontrando ya hay un porcentaje significativo de choques con farolas y esguinces; sin ver, colapsamos las Urgencias. Imaginen un retrorunner con la gorra para atrás, para molar más; el caos que puede provocar ese muchacho. Cuando te crees que va, viene, como Chenoa.

En Bergen, Noruega, vio la luz un informe titulado El efecto de la cerveza, el ajo y la crema de leche en el apetito de las sanguijuelasY estos son los europeos adelantados, los que no duermen siesta, los que tienen los sueldos más altos, los más rubios…

Las ratas no siempre distinguen el japonés y el holandés hablados al revés. Los autores de este estudio son un grupo de científicos españoles. Esto ya me cuadra más, un Erasmus que se ha ido de madre, una apuesta en plena borrachera de pacharán, un sujétame el cubata, hay explicaciones. ¿Pero lo de los noruegos…?

Existe una investigación para la cura del hipo, que solo de leerla ya te lo quita de inmediato, no haría falta seguir. Si persistiera, por lo visto lo más apropiado para eliminarlo es un masaje rectal. No se van a creer dónde se ha publicado este informe: en la Revista médica Annal Emergency…  Si esto fuese inventado sería para mear y no echar gota, pero es que encima es verdadero. La realidad supera a la micción.

 ¿Es o no es entretenida la ciencia?

Existen muchos más estudios disparatados, aunque ninguno como el Estudio Estadio de ahora. En puridad hay que reconocer que también hay trabajos serios que sirven para corroborar certezas y opiniones generalizadas. Escuchar música country aumenta las posibilidades de suicidarse, el 90% de los aficionados al reggaetton no hay leído nunca un libro —el otro 10% no sabe no contesta (en general)—, la afición más silenciosa en un campo de fútbol es la del Real Madrid… Estas son cosas que se saben, pero no está de más probarlas científicamente.

Haciendo una valoración de este recorrido sobre estudios e investigaciones, no puedo estar más de acuerdo con Ricky Gervais cuando le preguntan por los referéndums electorales a toda la población. Primero quitamos, dice, la advertencia de “No beber” de los botes de lejía. Y dos años después, ya hacemos el referéndum.  Y estamos hablando de los teóricamente “listos”. Listos son, no hay duda, de qué tipo, ya me genera más debate.

Mi conclusión es que según un estudio que he realizado yo mismo, el 49,5% de estos “trabajos” son absurdeces sin sentido y el 50,5% sin sentidos absurdos. Verdad absoluta, como el vodka, sin margen de error.

Tengo un amigo científico en la Universidad de Wisconsin que se compró un coche de última generación, de esos que no necesitan conductor. Le pregunté qué si me lo podía enseñar y me contestó que le encantaría, si supiera dónde estaba…

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