No todos los amigos de Ousmane Dembélé se han especializado en jugar a la Play Station y en destrozar pisos. También hay alguno que juega al fútbol. Y muy bien por cierto. Es el caso de Dayot Upamecano (Evreux, 1998) con el que Ousmane compartió tardes de fechorías y goles en su Evreaux natal, en la región de Normandía, al norte de Francia. Allí nació este hijo de inmigrantes bisauguineanos y cuyo nombre completo, Dayotchanculle Oswald Upamecano, es también un homenaje a sus raíces: “Era el nombre de mi bisabuelo, mi padre me lo dio como tributo”. A sus 21 años y tras curtirse en la factoría de Red Bull ya es uno de los defensas más firmes de la Bundesliga. Su templanza y poderío físico ha llamado la atención de media Europa. Upamecano está listo para echar a volar.

En el barrio de la Magdelaine de Evraux todos le llamaban Dayot. También Ousmane (un año mayor), con el que se reunía después del colegio para jugar al fútbol. Eso cuando iban, porque las pellas también se estilan más allá de los Pirineos: “Cuando no íbamos a la escuela, nos escapábamos al campo de fútbol”, recordaba Upamecano para Bundesliga.com. Y es que tanto Ousmane como Dayot vivían cerca del campo de fútbol de la localidad francesa, y allí se pasaban dos o tres horas al día, ya fuera en horario de mañana o tarde. Sus primeros torneos también fueron allí. El fútbol solo era entonces un motivo más para retarse: delantero uno; defensa el otro.

Upamecano fue captado rápidamente por varios equipos del departamento de Eure donde se ubica Évreux. Fue precisamente en el FC Évreux (2009-2013) donde también coincidió con Dembélé. Con apenas 11 años ya destacaba por las mismas cualidades que le han llevado a la élite: “Era un jugador muy poderoso, muy rápido, fuerte en los duelos y bueno técnicamente”, recordaba su entrenador Romaric Bultel en declaraciones a el9ymedio.com. A los 14 años se marchó buscando el siguiente paso camino de Valenciannes, allí solo aguantó dos años. Su progresión ya había activado el radar de los ojeadores de media Europa. Una fuerza de la naturaleza crecía en el norte de Francia, internacional en las categorías inferiores galas, su nombre empezó a copar las agendas de Arsenal, Juventus, Manchester United o Barcelona. Upamecano, con la calma que le caracteriza, eligió la opción menos pomposa, y optó por la que le aseguraba un crecimiento paulatino: el Red Bull Salzburgo.

Con 16 años aterrizó en la ciudad de Mozart por 2,2 millones de euros. Venía de proclamarse campeón de Europa sub 17 con Francia, en el torneo celebrado en Bulgaria en mayo de 2015. En la final ganaron cómodamente a Alemania por 4-1 con Upamecano de titular en el eje de la defensa y con Luca Zidane en la portería. La estrella de aquel equipo era Odsonne Edouard, el delantero del Celtic de Glasgow, que marcó ocho goles en aquel torneo y fue designado mejor jugador. Dayot fue clave en el muro defensivo galo (dos goles en contra en todo el torneo): “Le encanta defender, quitarle el balón a los oponentes”, dijo Jean Claude Giuntini, entrenador juvenil de Francia. El defensa fue incluido en el once ideal del torneo. Un año antes, en la Aegean Cup, ya había sido designado como el mejor defensor del torneo. Francia entonces fue tercera.

Sus primeros pasos en Austria los dio en el filial del RB Salzburgo, el FC Leifering. Era la manera de aclimatarse a su nuevo país y a un nuevo fútbol, una fórmula habitual practicada con los jóvenes talentos por parte del club de la bebida energética. Fue la temporada siguiente, la 2016/2017 cuando dio el salto definitivo al primer equipo, aunque no sería el último. En Salzburgo a las órdenes de Oscar García Yunyent se convirtió en un fijo pero solo duró seis meses. En el mercado de invierno un llamada desde Leipzig lo cambió todo. “Te necesitamos aquí”. Upamecano les había convencido en apenas 15 partidos de liga austriaca y cuatro de Europa League. También ayudaron las lesiones que habían diezmado la defensa de la sensación en la Bundesliga, el RB Leipzig era entonces un recién llegado a la máxima categoría del fútbol alemán, pero el flujo económico de Red Bull lo había colocado ya a la estela del Bayern de Munich. El trasvase entre una fábrica y otra de Red Bull se completó por 10 millones de euros. Upamecano acababa de cumplir 18 años.

¿Cómo juega Upamecano?

Lo primero que llama la atención es su corpulencia. Su 1,86m. y sus 90 kilos de peso no le hacen un central lento y sufre menos de lo que podría parecer en espacios abiertos. Como si de un tren de mercancía se tratara va ganando velocidad a medida que avanza y en la Bundesliga se le ha llegado a contabilizar una velocidad punta de 34.3Km/h. «No he visto un central más rápido, y Dayot tiene un físico increíble. Puede ser tan bueno como Jerome Boateng si puede seguir mejorando», afirma su compañero Timo Werner.

Su colocación y posicionamiento también le ayudan en la anticipación, en ese primer contacto con el balón, para ganar la pugna con el delantero ya sea imponiendo su cuerpo o su altura. Dayot sabe medir bien pese a su juventud cuándo ir al suelo y hacer un tackle, sus opciones de éxitos alcanzan el 62,7% con 351 duelos ganados a ras de suelo.

Si tiene que retroceder y defender su área tampoco se arruga. Todo lo contrario. Upamecano se hace grande en esas circunstancias. Su impacto en el juego aéreo es determinante, el francés gana casi el 70% de esos duelos (67,1). Por el contrario, demasiadas veces se excede al saltar a una presión cuando su equipo está replegado, por el deseo de recuperar cuanto antes el esférico. Regatearle, eso sí, cuesta un mundo (0,8 veces regateado por partido). Otro aspecto a mejorar es la contundencia de sus despejes, sobre todo en balones divididos lo que permite al rival tener una segunda oportunidad.

No es que Lucas Alario salte poco, es que Upamecano es infranqueable por arriba. CordonPress.

Ese exceso de confianza se transmite también al intentar controlar balones o salir conduciendo la pelota. Quizá el dominio con el balón y sobre todo poderlo sacar jugado desde atrás (algo no tan necesario en su equipo actual) debe ser el siguiente paso en su evolución. Eso sin duda le abriría de par en par las puertas de un grande de Europa. Aunque también debería mejorar su contribución ofensiva en el juego aéreo. Con su físico resulta sorprendente que esta temporada no haya marcado ningún gol. Con la camiseta de Die Roten Bullen (los toros rojos) lleva tres, escaso botín para los 107 partidos que ha disputado desde su estreno en 2017.

En cualquier caso, desde su llegada a la ciudad del estado de Sajonia, Upamecano ha sido un fijo para todos los entrenadores. Su ex entrenador Ralf Rangnick se deshizo en elogios siempre hacia él. El técnico veía incomprensible su ausencia con Francia sub’21: «Si hay cuatro centrales mejores que Dayot, quiero verlos». Ocurrió la temporada pasada antes de que una desafortunada lesión de rodilla le mantuviera apartado durante seis meses. Pero esta temporada ha vuelto con fuerza y Julian Nagelsmann le ha mostrado su confianza desde el inicio para liderar su defensa y llevar a cabo esa presión alta y esas transiciones rápidas que son marca de la casa. Sin duda, haber recalado en un club como el alemán, donde la presión es escasa a la hora de pelear por los títulos y con una afición menos exigente que otras, ha redundado en un aumento de su confianza. En Leipzig se puede atrever y se puede confundir, sin que eso le penalice.

Estamos, por tanto, ante uno de los centrales que debe marcar el rumbo de esa posición en los próximos años. Sus características le sitúan en la pole position con un físico imponente, una buena lectura de los partidos y una gran experiencia para su edad. Además comparte vestuario con uno de los técnicos más prometedores del panorama actual. Nagelsmann te obliga a un update continuo, camino imprescindible para seguir creciendo. Más pronto que tarde debería saltar de la sub’21 a la absoluta por más que en su puesto la competencia sea feroz (Varane, Lenglet, Umtiti, Laporte, Kimpembe… ), quizá entonces algún grande apueste por él. Mientras tanto Nagelsmann pule a un jugador que recuerda al gran Marcel Desailly y que cuenta con la calma propia de Laurent Blanc. Un híbrido para el fútbol que viene.

En Alemania ya sitúan a Upamecano a la altura de Boateng:

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