«Hay que trabajar en un proyecto para Barcelona que recupere esa ilusión y ese avance que supusieron los Juegos Olímpicos. Después de un evento así, lo único que se puede comparar con ellos es una Expo Universal», argumenta el empresario Luis Bassat, responsable de las ceremonias de apertura y clausura en los Juegos de Barcelona 92. «Un grupo de personas está preparando la candidatura de Barcelona 2030 para la Expo Universal. Ojalá así se recupere el impulso que supusieron para la ciudad los Juegos Olímpicos», añade Bassat en una entrevista a ALACONTRA.ES.

Las declaraciones de Bassat retoman, más de un año después, el deseo del socialista Jaume Collboni, que en las elecciones a la alcaldía de Barcelona en 2019, incluía esa propuesta en su candidatura. “Es una oportunidad histórica para volver a unir la ciudad, trabajar juntos entre instituciones y sociedad civil y relanzar Barcelona en el mundo”, declaraba entonces Collboni.

Antes o después, el proyecto necesita del apoyo de Ada Colau, alcaldesa de la ciudad, que hasta ahora no se ha mostrado partidaria ni de esta candidatura, ni de la de los Juegos de Invierno 2030 en cooperación con las estaciones de esquí pirenaicas.

El año 2030 aparece marcado en rojo no solo para Barcelona, también por la ONU para cumplir los objetivos de desarrollo sostenibles, como la lucha contra el cambio climático y el crecimiento inclusivo. En ese punto, este grupo de empresarios catalanes, encabezados por Luis Bassat, apuesta porque sea Barcelona el lugar donde se haga balance de los logros conseguidos con esa exposición internacional.

La experiencia de Barcelona

No sería la primera vez que Barcelona acoge una Expo Universal. Si finalmente se consigue, este evento llegaría un año después del centenario de la Feria internacional que Barcelona acogió en 1929. Aquello supuso la segunda transformación de la ciudad después de la primera Expo de 1888.

En su día, el candidato socialista Collboni aseguró que el objetivo no era «hacer grades procesos urbanos, poco sostenibles» sino «recuperar y rehabilitar» el recinto de la Fira de Montjuïc, que se construyó en 1929 con motivo precisamente de la exposición mundial dedicada entonces a la electricidad.

Para la exposición universal de 2030 todavía no hay ninguna candidatura cerrada, pero parece que Barcelona quiere salir al tartán y volverse a sentir importante.

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