En la fase final de la actual generación de consolas hemos asistido a numerosos esfuerzos por parte de las compañías de apelar a nuestra nostalgia por los tiempos pasados. Y, aunque se dice todos esos siempre fueron mejores, el hecho de revisitar cualquier ejemplo de nuestra infancia y/o adolescencia se convierte en un arma de doble filo y, si se me apura, en un acto de fe en no pocas ocasiones.

Sin embargo, pese a las sensaciones agridulces que pueden llegar en numerosos escenarios siempre hay que quedarse con lo positivo y es que nos hemos encontrado con trabajos extraordinarios en forma de remakes, pero también a la hora de recuperar la magia de antaño como pretende este Streets of Rage 4 que analizamos a continuación.

El mal nunca duerme

La premisa que sigue este juego es la más clásica del género. Una serie de héroes (o antihéroes en ocasiones) tendrán que vérselas contra el malo de turno que ha corrompido la sociedad hasta el tuétano después de los sucesos de Streets of Rage 3 y deberemos regresar a los tiempos de paz y justicia a base de puñetazos y patadas como procede en todos los beat’em ups de aquellos añorados 16 bits que lucieron de forma espléndida para marcar a generaciones en los años 90.

Tal como ocurriera en las versiones de la Sega Mega Drive, cuya primera entrega fue la respuesta de la desarrolladora frente al Final Tactics de Nintendo en 1991 y el cierre de la trilogía concluyó en 1994, el esfuerzo colaborativo entre Dotemu, Lizardcube y Guard Crush hace que nuestros protagonistas deban verse las caras no contra el Mr. X de los títulos originales sino con sus descendientes, un par de gemelos que siguen los pasos de su progenitor tanto en el delito como en corromper al cuerpo de policía, además de en el alfabeto. Son los gemelos Mr. Y Mrs. Y diez años más tarde.

Siguiendo los cánones del género, los cuatro personajes que manejaremos inicialmente y que se ampliarán según avancemos en la historia o canjeamos los puntos acumulados durante la misma, podrán recurrir a distintas combinaciones de puños, patadas junto a los ataques especiales que serán exclusivos de cada uno y que añaden un componente estratégico muy interesante al juego.

En ese sentido, el uso de este as en la manga será prioritario en momentos determinados puesto que consume temporalmente nuestra barra de salud a la hora de desatar un ataque devastador que puede cambiar las tornas de un combate determinado con una inteligente propuesta de riesgo-recompensa puesto que se podrá recuperar esa pérdida si somos capaces de encadenar una serie de golpes sin ser interrumpidos.

A lo largo de los 12 capítulos de que se compone el título y que nos llevará en torno a un par de horas para completarlo en su modo historia que cuentan con una serie de cuidadas transiciones cinemáticas, habrá una sensible variedad de maleantes de todos los tipos y todos los pelajes, con versiones vitaminadas de los originales y que supondrán un mayor desafío mientras recurrimos a nuestras artes marciales amén de cuchillos, tuberías, bates de béisbol más otros elementos que se comportan de forma excelente.

Viejos conocidos

Para realizar dicha labor de limpieza de macarras en Oak Wood City, Streets of Rage 4 echa mano de un par de rostros populares como son los de Axel y de Blaze, que deben abandonar su idílico retiro para ocuparse de los malos. Sin embargo, no contaremos exclusivamente con ellos al principio sino que también estarán disponibles Cherry Hunter, la hija de Adam, y Floyd Iraia, un tanque en todos los sentidos de la palabra.

El abanico de opciones no se limita a estos cuatro como os comentábamos previamente sino que en un claro toque de nostalgia, el propio Adam Hunter del primer Streets of Rage será desbloqueado al igual que un total de 17 personajes distintos con claras reminiscencias a la saga.

Como por otro lado se puede entender, cada uno de los personajes poseen sus particulares características, como la capacidad de evasión de Axel, la agilidad de Blaze, la velocidad de Cherry o la mayor contundencia de Floyd. Cada uno posee sus pros y sus contras al igual que sus ataques especiales marca de la casa y dependerá de sus habilidades únicas a lo largo de las incontables horas que vamos a emplear a la hora de mejorar nuestras puntuaciones o tiempos en las fases.

Igualmente, los desarrolladores eran conscientes de que el componente nostálgico no valía por si mismo así que han decidido poner toda la carne en el asador a la hora de recuperar a algunos de los compositores del Streets of Rage original como son Yuzo Koshiro y Motohiro Kawashima que le dan ese toque tan propio al juego aunque también podremos desbloquear algunas partituras francamente conocidas.

Puesta al día

No podemos hacer otra cosa sino alabar el gran trabajo que los desarrolladores han realizado a la hora de actualizar esta saga clásica y es que el aspecto gráfico de dibujo hecho a mano le sienta fenomenal a este título que ha salido para Playstation 4, Xbox One y Nintendo Switch.

Nuestro análisis se basa en la versión para la consola de Sony en su vertiente PS4 Pro y el colorido y variedad que se muestra es extraordinaria durante los combates repletos de espectaculares combos con nuestros enemigos, con especial mención al aspecto de las físicas que se puede ver en pantalla con lo que el resultado es muy agradecido para este beat’em up junto a la banda sonora que os comentábamos previamente.

Hay que comentar que todo lo anterior está englobado en un robusto compendio de modos de juego puesto que la campaña en solitario, que será más asequible ya que se guarda nuestro progreso una vez que es superada una fase para poder volver a jugarla una y otra vez, se ve reforzada por el modo Batalla entre los propios personajes, Combate con Jefes o el más llamativo de todos como es el Arcade, que ese sí se confirma como un desafío conocido como ‘1cc’ ya que nos plantea el pasarnos el juego de una sola sentada y con una sola moneda.

En líneas generales, la dificultad está bien equilibrada y es llamativo el buen hacer que se ha logrado a la hora de recoger el espíritu competitivo de la saga en un rango de dificultades que se verá ampliado hasta el nivel ‘Manía’ que será desbloqueado una vez que se complete la historia y sólo para los fuertes de corazón.

Por último, señalar que el título posee la versión online que no nos ha terminado funcionar del todo bien aunque seguro que será un aspecto corregido en próximos parches y la posibilidad de disfrutar junto a amigos en red local una vez que las circunstancias del confinamiento nos lo permitan.

Conclusiones

La enorme dificultad que entrañaba recuperar la esencia de un clásico como Streets of Rage por parte del triunvirato compuesto por Dotemu, Lizardcube y Guard Crush residía en el larguísimo período de tiempo transcurrido desde la última entrega de este venerable beat’em up que era un ejemplo a seguir en la era de los 16 bits.

No obstante, el trabajo realizado por los desarrolladores ha sido sensacional a la hora de recapturar la magia de antaño en una puesta a punto de un clásico a los tiempos modernos que ha dado en el centro de la diana a la hora de ofrecernos un juego divertido, adictivo y capaz de atraernos durante incontables horas a la hora de conseguir las mejores puntuaciones posibles.

Con productos como este, el futuro no puede ser más halagüeño a la hora de imaginar que no sólo Streets of Rage pueda tener su innegable nicho de mercado sino que otras populares franquicias puedan encontrar su camino para entusiasmo de sus seguidores.

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