Empecemos por los contextos del partido. El mío consiste en ver un parido por YouTube en un idioma que no domino —aunque esto es secundario— y con una calidad de imagen que deja mucho que desear. Los del encuentro en sí: final del campeonato del Mundo en Múnich. Alemania era la anfitriona y la vigente campeona de Europa. Holanda era la candidata y la que mejor jugaba al fútbol (cuentan). Yo, de este Mundial, solo he visto resúmenes y este partido al completo. Por terminar con los contextos en torno al partido: recordemos que el Ajax había ganado las Copas de Europa de 1971 a 1973, sucediendo al Feyenoord, campeón en 1970, y que tras el Ajax el Bayern ganó las tres ediciones siguientes, con el Borussia subcampeón el año posterior.

La final enfrentaba a dos mitos del futbol mundial: Beckenbauer, capitán de Alemania, y Cruyff, de Holanda. Sin que los alemanes hubiesen tocado el balón, El flaco fue derribado sobre la línea del área por Hoeness, por eso de que los atacantes no saben defender. Neeskens convirtió el 1-0 por el centro. A partir de aquí, mi referencia, y otro de los mitos que acompañan al partido es que Holanda y su fútbol total habían jugado con los alemanes a su antojo, aunque olvidaron marcar goles. Visto el partido sí es cierto que, también como dicta la tradición de ambas selecciones, Holanda jugó más horizontal y Alemania mucho más vertical, sin que esto significa que lo hiciera a pelotazos. Simplemente el juego de Alemania no buscaba la elaboración de la jugada tanto como el de Holanda, donde Cruyff se movía muy cerca del inicio de cada movimiento.

Sepp Maier elige mal y Neeskens marca de penalti.

Tras recibir el gol, Alemania pisó área holandesa inmediatamente pero sin ningún tipo de claridad, quizá más por enviar un mensaje al rival: no nos hemos ido. Holanda no presionaba la salida del balón de los alemanes hasta que llegaban al centro del campo y los minutos transcurrían sin que los oranjes pasaran apuros, aunque tampoco creaban peligro.

Alemania seguía en el partido por ímpetu y sacó un penalti a los 25 minutos. Si la acción sobre Cruyff fue sobre la línea del área, este penalti ocurrió sobre la línea del reglamento: en directo parece penalti, en la repetición parece que Holzenbein hace lo posible por tropezar con las piernas del jugador holandés que había ido al suelo a despejar el balón. Digamos que con el VAR seguramente no se habría concedido falta. Breitner esperó al menor movimiento de Jongbloed para batirle con seguridad.

A partir de entonces y hasta el descanso Alemania tuvo más ocasiones. Una le cayó a Vogts, lateral derecho, que no pudo definir. Hubo una falta que sacó Beckenbauer con un toque de muchísima clase, picada como si fuera una vaselina; también una llegada por velocidad de Hoeness (si ven su aspecto hoy en día nadie creería lo veloz que fue). Los holandeses desplegaron una buena contra que fue rechazada por Maier.

Y llegamos a Müller, un 9 de manual aunque vistiese el número 13 —dorsal que por cierto ha sido utilizado desde entonces por infinidad de nueves alemanes—, un jugador con un registro goleador demoledor. Parece que el balón le queda un poco lejos en el control y quizá por eso sorprenda con su remate a portero y defensas. Prácticamente ahí acaba la primera mitad. Cruyff vio tarjeta amarilla tras el pitido del árbitro por protestar, seguramente por el penalti del 1-1.

Durante el segundo tiempo me da la impresión de que los holandeses jugaron enfadados. Se sintieron campeones cuando se vieron por delante y verse por detrás tuvo el efecto contrario: se les notaron nervios. Cruyff demostró personalidad y pidió el balón constantemente, aunque no pudo crear peligro en el área alemana, salvo cuando dejó un recado en forma de plantillazo sobre Sepp Maier, el portero local. El guardameta después recibió otro recado de Neeskens: Cruyff sacó una falta desde la misma línea del centro del campo al área alemana, Maier cogió el balón y Neeskens saltó contra él. El portero protestó y alzó el puño. Afortunadamente no llegó a más.

Esos balones en largo de Holanda favorecían a Alemania. Las prisas les habían hecho abandonar un estilo de juego que mantuvieron todo el campeonato y empezaron a jugar como Alemania, y a ese juego los alemanes estaban más cómodos. Ambos equipos tuvieron ocasiones, una muy clara por bando. Alemania tuvo una jugada de penalti más clara que el señalado en la primera parte y vio cómo anulaban un gol a Müller por fuera de juego que no lo era por un metro.

El mito suele decir que Holanda juega y Alemania gana, pero en esta ocasión no me pareció que Holanda fuese superior, desde luego no de la manera que ha quedado para la historia. Alemania estuvo a la altura y supo ganar el partido.

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