Era el deseo de su abuelo Richard, y ese fuego prendió muy pronto en aquel pequeñajo. El anhelo no era otro que su nieto se convirtiera en futbolista profesional. Y de ahí, quizá, la rapidez de Kai Havertz (Aquisgrán, 1999) por alcanzar la Bundesliga. Por el camino tumbó un rosario de récords y abandonó pronto la etiqueta de promesa para convertirse en toda una realidad. A sus 20 años ya es el líder del equipo y la estrella del Bayer Leverkusen. También sabe lo que es debutar con la Mannschaft y estar en el punto de mira del Bayern de Munich. Pero él por ahora solo tiene ojos para el club de la aspirina. Y así lo demostró en el regreso de la Bundesliga con un doblete que allanó el camino hacia la victoria frente al Werder Bremen.

El ambiente no podía ser más futbolero en casa de los Havertz. Kai creció en una pequeña localidad situada a 70 kilómetros de Leverkusen, Mariadorf. Allí todos conocían a su abuelo. No obstante Richard fue durante muchos años el presidente del Alemannia Mariadorf, club en el que también había jugado. Kai pisó por primera vez un estadio de su mano, aunque tanto su hermano mayor como su padre alimentaron esa pasión. Por eso resultó ineludible que el primer club en el que jugó fuera el presidido por su abuelo. Allí entró en 2004, con apenas 5 años y todos se dieron cuenta de su talento: “Juega mejor que su abuelo”, decían los más mayores del lugar.

El siguiente paso se produjo a escasos 15 kilómetros de casa. En la ciudad que fue la residencia favorita de Carlomagno, Aachen (Aquisgrán en castellano), se habían fijado en el talento precoz de Kai. Allí jugó solo un año para el Alemannia Aachen pero su amor por el fútbol se multiplicó. Para ello resultó clave acudir cada quince días al estadio con su padre para ver los partidos del primer equipo, entonces en la 2.Bundesliga. Aunque como decíamos aquello duró poco, lo que tardó Kai en cruzarse con su futuro. Ocurrió en un partido de su liga en el que el rival era el Bayer Leverkusen. Kai y los suyos perdieron 8-3, pero el autor de los tres goles fue Havertz. Ese hat-trick no pasó desapercibido para el entrenador rival, Slawomir Czarniecki. Fascinado por el rendimiento del pequeño dio la voz de alarma: “Hay un chico en Aachen que no se nos puede escapar”, dijo de vuelta a Leverkusen.

Así que con 11 años recién cumplidos Havertz da el siguiente paso y entra a formar parte de la cantera del Bayer Leverkusen. Una vez allí llegan los problemas de adaptación que se entrelazan con los del crecimiento. Su cuerpo se convierte en su principal enemigo debido a un estirón que lo transforma. Adiós a su centro de gravedad bajo: “Yo siempre había estado entre los más pequeños del equipo hasta los 14 años”. Hola a sus nuevas piernas, largas como juncos: “tuve que adaptarme a mi nuevo cuerpo”, confesaba Havertz a la web de la Bundesliga. Y eso llevó un tiempo. Un tiempo en el que el banquillo empezó a ser habitual para él. Un frenazo inesperado a su meteórica progresión.

No fue hasta que se proclamó campeón de Alemania con el equipo juvenil del Bayer Leverkusen cuando recuperó la confianza en su juego y en su nuevo cuerpo. Havertz ya aprovechaba su poderosa zancada (ya medía prácticamente el 1,89 que mide hoy) para batir líneas y su velocidad a la hora de ejecutar acciones. Su juego ya se había acompasado con su nuevo cuerpo. Algo que también pudo demostrar en el Europeo sub-17 celebrado en Azerbaiyán en 2016. Allí su Alemania cayó derrotada en semifinales precisamente frente a España (2-1), pero Kai dejó nuevas muestras de su talento. Solo unos meses después estaba debutando en la Bundesliga. Tenía 17 años, 4 meses y 4 días.

Fue Roger Schmidt quien le dio la alternativa en una temporada con demasiados altibajos para el club de la aspirina. Y los récords empezaron a caer. En abril de 2017 se convirtió en el jugador más joven en marcar con la camiseta del Bayer, en el empate frente al Wolfsburgo (3-3); es el jugador más joven que ha marcado 30 goles en el campeonato alemán; y el más precoz en disputar 100 partidos con cualquier equipo de la Bundesliga. Su talento también ha cautivado a Joachim Löw, el seleccionador alemán. Havertz debutó con la Mannschaft en septiembre de 2018 en un amistoso frente a Perú. Tenía 19 años, 2 meses y 29 días y se convirtió en el jugador más joven en vestir la camiseta de los tetracampeones del mundo. Desde entonces suma 7 internacionalidades y ya se ha estrenado como goleador también con la absoluta.

¿Dónde juega Havertz?

La versatilidad ha sido siempre una de las mayores virtudes de este jugador. Un comodín capaz de adaptarse a diferentes posiciones del centro del campo, siempre con una clara vocación ofensiva. Ya en su año de debut fue utilizado por Schmidt como mediocentro en un doble pivote, como volante derecho e izquierdo y como mediapunta. En sus tres años y medio en la élite ha sido pieza indispensable para los cuatro técnicos que han pasado por Leverkusen, mientras Kai seguía mejorando sus registros. La explosión definitiva llegó la temporada pasada en la que firmó unos números espectaculares. Lo jugó todo en Bundesliga (34 partidos), marcó 17 goles y repartió 4 asistencias. Fue el guía junto a Julian Brandt del regreso del club de la aspirina a la Champions League.

Comparativa de la temporada 2019/20 entre Kai Havertz (izquierda) y su excompañero Julian Brandt (derecha). El del Bayer ocupa mucho más la banda derecha, mientras que Brandt se mueve por todo el frente de ataque.

Precisamente la marcha de Julian Brandt al Borussia Dortmund le otorgó aún más galones en el equipo. Peter Bosz, su técnico desde mediados de la pasada temporada, entendió que el joven de Mariadorf estaba preparado para asumir un nuevo rol, el de liderar al equipo con tan solo 20 años.Y desde ese perfil diestro al que le gusta caer para asociarse y entrar en juego, el técnico supo darle mayor libertad de movimientos y acercarle al área. Con Bosz, Kai se asentó en la mediapunta, alternando la creación de juego con posiciones más propias de un ‘9’. Tal y como se pudo comprobar recientemente en la victoria del Leverkusen frente al Werder Bremen, en la que actuó como punta.

Convertido ya en el referente ofensivo del equipo junto a su compañero Kevin Volland (9 goles), tras el parón invernal de la Bundesliga se mostró exhuberante. Su 2020 estaba siendo excelente superando a otras grandes irrupciones como la Earling Haaland o goleadores inquebrantables como Lewandowski. Ni ellos ni tampoco Jadon Sancho han generado o marcado más goles que Kai en este 2020. La joya del Leverkusen suma 16 en todas las competiciones (9 goles y 7 asistencias), por los 15 de Haaland o los 13 de Lewandowski.

Y es que a su buena lectura de partido, Kai aporta la pausa necesaria en esos metros decisivos en los que se decide todo. Ahí en el balcón del área se mueve con el ímpetu de un veinteañero, pero con el criterio propio de un veterano, esperando el momento justo para dar el pase o desmarcarse en busca del gol. Precisamente el gol parecía su asignatura pendiente hasta la temporada pasada. Mejorar la definición ha sido una de sus obsesiones y parece que lo está consiguiendo. Su estado de gracia quedó refrendado también en la Europa League con tres goles y dos asistencias en tres partidos, incluida su exhibición en Ibrox Park frente al Rangers. Algo que ayuda a paliar su discreto paso esta misma temporada por la Champions (sin gol y sin asistencias). Pero su zurda ya ha enamorado a media Europa y los cantos de sirena esta vez no solo llegan desde Munich.

Esta por ver si en la nueva realidad y con un mercado a la baja el Bayer consigue retenerlo un año más. Pero parece indiscutible que al mayor talento alemán junto con Joshua Kimmich de la última década el Bay Arena ya se le ha quedado pequeño.

Análisis táctico del juego de Havertz (inglés)

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here