Siete mil doscientos ochenta y siete kilómetros separan Buduburam de Múnich, pero el viaje puede resultar eterno, descorazonador, casi una quimera. Situado a 45 kilómetros al oeste de Accra, la capital de Ghana, en el campo de refugiados de Buduburam al menos hay un campo de fútbol. El amarillento y pedregoso Children Better Way Park es el lugar de esparcimiento de jóvenes y pequeños. Un lugar donde las tribunas han sido sustituidas por chabolas de madera torcida y mampostería rudimentaria. En ese escenario dio sus primeras patadas a un balón hace dos décadas, Alphonso Davies, la última perla del Bayern de Munich.

Los recuerdos de Alphonso se diluyen en aquellos días de polvo y barro, pero su primo, Aloysius, unos meses mayor, nos sirve de guía: “Éramos muy pequeños, pero él ya era rápido con el balón”, dijo en una entrevista para la web del Bayern. La familia de Davies había llegado a Ghana procedente de Liberia, huyendo (como alrededor de un millón de personas) de una guerra civil que entre 1986 y 2003 se cobró más de 250.000 víctimas. Alphonso nació en plena huida y los primeros cinco años de su vida los pasó en Buduburam. “Cuando se marcharon de aquí hablamos un par de veces, pero la comunicación telefónica se cortaba” confesaba Aloysius. No deben de ser fáciles la comunicaciones entre Ghana y Canadá.

De ese peregrinar hasta Canadá, siguiente estación de este viaje, hay pocos detalles, pero uno se puede imaginar las vicisitudes de la familia Davies hasta arribar a Edmonton. La capital de la provincia canadiense de Alberta fue la puerta de embarque hacia un nuevo mundo. Allí el fútbol estuvo muy presente como elemento integrador, desde el principio. “Era tímido, no me atrevía a hacer contacto con otros, pero en el campo todo fue más fácil”, recordaba Davies. Así fue como tras hacer las primeras amistades con un balón como cómplice le invitaron a su primer entrenamiento. Pero entonces hubo que sortear otros obstáculos: “No tenía botas ni una camiseta adecuada para ir”.

Davies se presentó igualmente en la Academia de Fútbol Nicholas Junior High, donde rápidamente se convirtió en pieza destacada de los Strikers de Edmonton. Phonzie, como es conocido familiarmente, con apenas 10 años ya tenía una hoja de ruta marcada: convertirse en futbolista profesional. Sus entrenadores rápidamente se dieron cuenta de que tenían un diamante en bruto entre sus manos. Un talento curtido en la adversidad, de maduración temprana. Y es que mientras sus padres trabajaban por turnos él se encargaba de los cuidados del resto de sus hermanos. Asumir esas responsabilidades serán claves para el siguiente paso.

Un salto de ‘apenas’ 1.000 kilómetros que despierta los recelos de sus progenitores. Los Whitecaps de Vancouver han puesto sus ojos en Alphonso, quien con tan solo 14 años tiene una oferta encima de la mesa para unirse al equipo de la Major League Soccer (MLS). Debeah y Victoria, sus padres, dudan sobre la idoneidad de dejarlo marchar: “Mantén los pies en el suelo y sobre todo sigue siendo un buen chico”, le dirá su padre. Una vez incorporado a la residencia de los Whitecaps, dentro de una estructura profesional y con mayores recursos, el talento de Alphonso explota definitivamente.

Con tan solo 15 años, ocho meses y 15 días Davies se convierte en el primer jugador nacido en la década del 2000 en jugar en la MLS. Lo hace como extremo izquierdo y en 62 partidos marca 8 goles y reparte 12 asistencias, todo ello antes de cumplir los 18 años. Siendo menor de edad ya había captado la atención de otros grandes del continente americano y algunos clubes europeos. Su carrera deportiva marchaba a toda máquina pero su nacionalización como canadiense se había retrasado hasta junio de 2017. El 14 de ese mismo mes se estrena con la selección del arce. Se enfrenta contra Curaçao y rompe otro récord al convertirse en el jugador más joven de su país en anotar. También será el más joven en marcar un tanto en la Copa de Oro. Aunque su gol más especial lo marcará en la Liga de Naciones de la Concacaf, el 16 de octubre de 2019, frente a EEUU. La victoria ante los estadounidenses rompe una sequía que duraba ya 12 años.

Del nuevo Robben al nuevo Alaba

A la última estación de este viaje se llega en noviembre de 2018. Tras concluir la temporada con los Whitecaps, un jovencito de apenas 18 años aterriza en Säbener Strasse, la ciudad deportiva del Bayern. Los bávaros han pagado 11,5 millones de euros por un desconocido para el gran público que viene como recambio de una de sus grandes estrellas de la última década, Arjen Robben. “Mis primeros meses fueron de aprendizaje. Quería absorberlo todo. Siendo un jugador tan joven no iba a llegar directo a jugar. Iba a tener que aprender de los demás experimentados, aprender de jugadores de clase mundial”, confesó Davies tiempo después.

De hecho Alphonso no debutó en Bundesliga hasta el 27 de enero de 2019, en un partido frente al VfB Stuttgart. Entró sustituyendo a Coman en el minuto 86 y jugó esos últimos minutos como delantero. Aunque su primer gol llegó como lateral izquierdo, en marzo de 2019, cuando anotó en la goleada frente al Mainz 05 (6-0) tras sustituir a David Alaba en la segunda parte. Davies consiguió así ser el primer canadiense que goleaba para los bávaros. Aunque no fue hasta la destitución de Niko Kovac (noviembre), cuando Alphonso se asentó en el equipo.

Y es que desde la llegada de Hansi Flick al banquillo bávaro no ha habido jugador de campo más utilizado que Davies (1.943 min), titular en todos los encuentros. El canadiense se ha visto beneficiado por las lesiones en defensa (Sule, Lucas Hernández o Javi Martínez), el buen desempeño de Alaba como central e incluso por ese doble pivote que ha llevado a Kimmich al centro del campo junto a Thiago. “Davies aporta sus puntos fuertes sobre el terreno de juego y gana muchos balones defensivos gracias a su ritmo. Originalmente fue fichado como extremo, pero está haciendo un trabajo increíble en el lateral izquierdo. Su desarrollo ha sido fenomenal”, asegura Flick.

Davies ha entrado como un trueno en la banda izquierda del Allianz, recordando con ciertos matices a la irrupción de David Alaba, allá por 2011.  Su despliegue físico y su punta de velocidad ha ayudado al Bayern de Flick a regresar a sus orígenes, a ese fútbol vertiginoso convertido en un bombardeo de centros laterales y contrataques que tanto gusta en Alemania. La confianza depositada en él por parte del técnico ha resultado trascendental para volcar el ataque bávaro hacia la izquierda, para atreverse incluso con algún que otro regate, y alcanzar con regularidad la línea de fondo gracias a sus portentosas condiciones físicas. 

Comparativa entre Achraf Hakimi y Alphonso Davies en la temporada 19/20.
Fuente: StatsBomb.

Pese a su gran irrupción Davies (valorado ya en 45 millones de euros según Transfermarkt) se encuentra en proceso de aprendizaje, en una posición relativamente nueva para él. Ese ímpetu que demuestra en ataque le puede comprometer en algunos envites defensivos, donde ataca demasiado rápido a su rival o se confía pensando que su velocidad solventará los posibles errores de posicionamiento. Como demuestra el vídeo inferior para superarlo te tienes que asegurar dos veces de ello, porque Davies siempre vuelve. Con esa exuberancia física está por ver cómo se desarrollará en espacios más reducidos, ante equipos encerrados o de mayor calidad técnica y táctica de la que se pueden encontrar en la Bundesliga.

Y ese escenario remite irremediablemente a la Champions League, donde Davies pasó con nota el primer examen serio que tuvo. Fue un encuentro especial para él: “Mi padre era aficionado a Didier Drogba y siempre veíamos los partidos del Chelsea cuando era niño, pero no tenía un equipo, supongo que me gustaba el Chelsea por mi padre”. En la ida de los octavos de final de la Champions, Davies pisó Stamford Brigde por primera vez y colaboró en el 0-3 final con una asistencia a Lewandowski.

Nadie en Buduburam se perdió el partido. El antiguo campo de refugiados es hoy una ciudad de casi 50.000 habitantes, en la que “trabajamos duro” dice Obdieh Arnold, jefe de la Administración, que reconoce que todo era más peligroso en la época de Davies y que cada uno iba a su aire en aquel entonces en el campamento. Ahora “el fútbol es un parte importante de la vida social aquí. Reúne familias, clanes y varias aldeas”, dice Arnold. Ahora “Alphonso Davies es un gran ídolo para la gente de aquí”. Ahora en Buduburam hay viajes que ya no resultan imposibles.

Aquí algunas cualidades en vídeo de Alphonso Davies

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