La única seguridad que tienen los clubes de fútbol en este momento es que la seguridad no existe. Sin público en las gradas, con la posibilidad de un rebrote del virus y con la espada de Damocles de un posible parón que les deje sin ingresos de marketing y televisión, no se puede hacer otra cosa que pasar los presupuestos por la contabilidad preventiva. Prohibido meterse en charcos.

El Real Madrid no va a echar la casa por la ventana en estas circunstancias. Tiene sobre el papel a 38 jugadores para el curso que viene y está más preocupado por la salida de más de una docena que por nuevas incorporaciones. La lógica manda reorganizarse con lo que hay y montar la plantilla futura sin recurrir al mercado exterior. Minimizar los riesgos y optimizar los recursos.

Florentino sabe que primero hay que solucionar los destinos de Odriozola, Reguilón, James, Bale, Brahim, Kubo, Mariano, Reinier, Borja Mayoral, Oscar, De Frutos, Soro, Ceballos, Luca Zidane y Javi García antes de meter ficha nueva en las taquillas del vestuario. Son 15 jugadores con los que, en principio, no cuenta Zidane.

Dando por hecho, además, que todo apunta a los regresos de Lunin, Odegaard y Achraf. Así las cosas, los jugadores que parecen con más posibilidades de quedarse serían:

Porteros: Courtois y Lunin. Defensas: Carvajal, Achraf, Ramos, Varane, Militao, Nacho, Marcelo y Mendy. Centrocampistas: Valverde, Modric, Kroos, Isco, Casemiro y Lucas Vázquez. Delanteros: Asensio, Vinicius, Rodrygo, Jovic, Karim y Hazard.

Si a este grupo le sumáramos un tercer portero del filial (o la continuidad de Areola), ya habría 23 jugadores con todas las probabilidades de quedarse. En el caso de la salidas de Marcelo y Modric (que serían voluntarias), la oportunidad, por lógica, debería pasar a Reguilón y Ceballos. No harían falta fichajes. Tampoco creo que en la planta noble se sientan seguros al 100% con la marcha de Bale. Su negativa a salir provocaría que sólo quedase libre una ficha para poder llegar al tope de 25 que marca la normativa. Cupo cerrado.

Total, que para hacer uno o, a lo sumo dos fichajes, el Madrid tiene que desprenderse previamente de más de 15 jugadores. Y esto siempre que Zidane no decidiese dar antes una oportunidad a Kubo o Brahim.

De manera que hay pocas posibilidades de que lleguen Haaland, Pogba o Camavinga, salvo que se ponga en el mercado a Jovic, Kroos o Isco. Nacho o Lucas Vázquez no significarían ingresos suficientes para acometer sus fichajes.

No nos olvidemos de que el Madrid debe tapar primero el agujero que producirá la crisis del Covid, después acoplar el presupuesto a menos ingresos y, por último, no parar las obras de reforma del Santiago Bernabéu. Florentino ha de pagar horas extras para encontrar soluciones.

Así que todo apunta a que va a ser difícil que el Madrid acuda al mercado. La prudencia ha de ser la guía en estos tiempos de incertidumbre y, además, el Madrid tiene llena la despensa de grandes peloteros. De momento, que compren otros, si pueden. Antes de entrar hay que dejar salir. Y no va a ser fácil rentabilizar a todos los jugadores que sobran. Hay que esperar y no jugar a la ruleta. Florentino se va a estar quieto, aunque tenga la escopeta cargada.

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