Al escuchar la palabra fútbol, a una amplia mayoría de personas se le cambia la cara, se les vislumbra una leve sonrisa, seguida de un gesto de ansiedad y nostalgia. Una adicción que puede ser compensada con una serie: Juego de Caballeros, uno de los éxitos de Netflix que arrasa en estos días y revela cómo nació el fútbol.

Esta miniserie en formato culebrón nos cuenta cómo en el siglo XIX se formó el fútbol profesional. Una historia poco conocida que va de más a menos a lo largo de seis capítulos utilizando el fútbol como eje central de la historia perdiéndose a veces en tramas algo intrascendentes. Pero estos días sin fútbol se perdona todo. Solamente la historia, y algún que otro momento deportivo, hace de esta serie un regalo para todos los aficionados al fútbol.

Bien es conocido que este deporte se originó en Inglaterra. Ya existen noticias 50 años antes de Cristo cuando los celtas jugaban con los pies con la cabeza de los soldados del imperio romano que habían matado para celebrar sus victorias. Algo tétrico y sombrío, pero quizá su origen. La realidad es que con el paso del tiempo y, ya con un balón, se convirtió en un juego muy popular en tierras británicas, aunque no fue hasta principios del siglo XIX cuando se popularizó. El juego se lo apropiaron las clases altas ya que se practicaba las escuelas. En aquella época las clases bajas no podían permitirse tales lujos para sus hijos. Los profesores utilizaban el juego para educar y controlar la testosterona de sus jóvenes alumnos. La pasión, el compromiso, el esfuerzo y el trabajo en equipo siempre fueron buenos valores a trasladar. Poco a poco se fue regulando el juego hasta llegar a las Reglas de Cambridge, muy cercanas a como entendemos el fútbol en la actualidad

Pero volvamos a la serie. Cuenta la historia algo novelada de dos futbolistas de la época totalmente contrapuestos alrededor del crecimiento del fútbol en la clase obrera y la autoapropiación de este deporte por la clase noble.  Una guerra de clases llevada a una rivalidad extrema. Fergus Suter, albañil de Glasgow, primer futbolista profesional y Arthur Kinnaird, Lord inglés, considerado uno de los futbolistas más afamados de la época.

Véanla, les merecerá la pena y se les quitará el síndrome de abstinencia por la falta de fútbol durante este confinamiento. Una historia alrededor de la FA Cup y de cómo el fútbol pasó a ser un deporte de las clases trabajadoras, y de ahí, a un gran negocio.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here