El chico maravilla nació al sur de Londres, en el distrito de Camberwell, cerca de Kennington Park. Nadie le llamaba Wonderboy cuando aparecía por allí pero todos querían jugar en su equipo. “Los niños le seguían, él era el cabecilla del grupo. No le importaba que fueran chicos mayores que él, creo que eso es lo que le hizo más fuerte. Si le hacían un tackle, simplemente se levantaba y seguía jugando. Era tan bueno que todos querían estar a su lado”, recordaba Norman Dawkins, un trabajador del Frederick’s Adventure Playground, uno de los parques que quedaba cerca de su casa. “Tenía esa habilidad, se podía ver que tenía esa facilidad para hacer regates y trucos con el balón, capaz de enloquecerme a mí y a otros jugadores”, rememora Peter LeAndre que lo sufrió en sus propias carnes. Así hablaban quienes vieron jugar a Jadon Sancho, la gran perla británica, con tan solo 6 años.

A esa edad, este hijo de inmigrantes originarios de Trinidad y Tobago, ya sabía lo que era centrar las miradas de propios y extraños. Y no solo por su pelo ensortijado. En aquellas tardes eternas el balón y la calle se convirtieron en sus principales aliados para hacer realidad su sueño: “Siempre quise ser un futbolista profesional, hacer que la gente me mirara y dijera ‘guau’, como yo solía hacer cuando veía a Ronaldinho. Yo también quería ser como él algún día”. El balón también cimentó un buen puñado de amistades, algunas tan fructíferas como la que le une todavía hoy a Reiss Nelson, actual jugador del Arsenal. “Eran como hermanos. De pequeños eran inseparables. Ambos siempre se han inculcado el uno al otro el deseo de mejorar y ganar”, recordaba el pasado mes de febrero en una entrevista en France Football, Sayce Holmes-Lewis, uno de sus entrenadores en la niñez.

Con tan solo 7 años ya eran varios los clubes que estaban a su acecho: Arsenal, Chelsea… pero fue el Watford quien terminó convenciéndole con su propuesta. Fundamental resultó la actuación de Dave Godley, uno de los entrenadores juveniles del club que habló personalmente con su padres. No conforme con el sí de sus progenitores acudió a recogerles a la estación de tren y los llevó al campo de entrenamiento en el primer día de Sancho como hornet. “Mi primera impresión fue que era técnicamente mejor que los otros niños, pero no tenía experiencia en jugar al fútbol en equipo, ya que solía jugar al fútbol en la calle, sin organización de ningún tipo”, confesó Godley a Goal.com.

Un jovencísimo Jadon Sancho jugando en la cantera del Watford.

Sancho estuvo dos años entrenando y compaginando sus clases en la Academia Harefield asociada al Watford FC, hasta que pudo firmar un contrato escolar que lo unió definitivamente al club. Harefield dista 48 kilómetros del barrio donde creció y aquello también le ayudó para centrarse en el fútbol y alejarse de las malas compañías que pululaban por Kennington Park, tal y como Sancho ha reconocido. Aunque el cordón umbilical con las raíces nunca se cortó. Jadon volvía allí cada fin de semana y hasta los 12 años estuvo jugando torneos de barrio con su amigo Reiss Nelson y con Norman Dawkins de entrenador. Las victorias más recordadas fueron las de los Juegos Juveniles de Suffolk donde se impusieron a los 32 distritos participantes o las de Crystal Palace en las que terminaron invictos.

Guardiola lo dejó escapar

Los cantos de sirena se repetían cada verano mientras su popularidad se disparaba por el extrarradio londinense. Las propuestas deportivas y educativas de los principales clubes ingleses siempre eran rechazadas por Jadon y su familia. Pero en 2015 el Manchester City, liderado por Ferrán Soriano y Txiki Beguiristain, consiguió convencerlo con su proyecto y lo convirtió en uno de los estandartes de su nueva política de cantera, que paradójicamente apostaba por el talento joven a cualquier precio. Hacía poco menos de un año que acaban de inaugurar su flamante ciudad deportiva (octubre 2014) y los Citizens desembolsaron 66.000 libras (alrededor de 75.000 euros) por un adolescente de 14 años. El club londinense perdió a una de sus joyas pero estuvo rápido para asegurarse un 10% de una futura venta. Algo que consiguió con el posterior traspaso de Sancho al Dortmund.

Jadon Sancho, Phil Phoden y Brahim Díaz eran en esos momentos las tres promesas más rutilantes de la cantera skyblue. Y a sus 15 años el chico de Camberwell empezó a demostrar todas las cualidades que le habían llevado a Manchester. Sancho ya era un extremo derecho que destacaba jugando en banda izquierda. Tenía un regate portentoso y recursos suficientes para dejar en ridículo a cualquier defensor una y otra vez, hasta el punto de esperarlo para volverlo a regatear. Gracias a su arranque explosivo, a sus primeros cinco o seis metros, también era capaz de encontrar soluciones en espacios reducidos. Quizás su mayor debe a esa edad era un exceso de barroquismo en sus acciones. La Champions juvenil o el Europeo sub-17 de Croacia (5 goles y 5 asistencias en 6 partidos), en el que fue proclamado mejor jugador del torneo pese a perder en la final frente a España, fueron los primeros escenarios donde dejó su impronta. Y tal y como ocurría en su barrio, las categorías propias de su edad se le empezaron a quedar pequeñas.

Guardiola no pudo convencer al joven Jadon Sancho con sus promesas. CordonPress.

Sancho había recorrido fugazmente las diferentes categorías inferiores del City. En el verano de 2017 llamaba con fuerza a las puertas del primer equipo. Pep Guardiola era el entrenador de los Citizen y parecía el orfebre indicado para terminar de pulir a un jugador de época : “Él quería jugar inmediatamente en el primer equipo. Le dije ‘de acuerdo, vas a entrenar con nosotros’. Si te lo ganas vas a jugar, porque en la élite depende de la calidad que demuestres en el campo, no la que se supone que tienes (…) Yo no puedo asegurar a nadie que vaya a jugar. No lo he hecho nunca en mi vida”, explicó Pep tras la marcha de Sancho al Borussia Dortmund.

Dortmund, plataforma en la élite

Los alemanes de la cuenca del Ruhr se adelantaron al Tottenham, Arsenal o Chelsea, o al propio RB Leipzig, un club trampolín que podía ser ideal para un jugador joven y en edad de crecer como futbolista. Michael Zorc, director deportivo del BVB, lo había vuelto a hacer: “Estamos encantados de que Sancho venga al Borussia Dortmund porque es uno de los mayores talentos del fútbol europeo. Creemos que podemos ayudarlo a progresar para que se convierta en una gran adquisición a medio plazo”. El traspaso se cerró en 8 millones de euros con el City, a Sancho se le prometió que entraría en dinámica del primer equipo desde el minuto uno y para refrendarlo se le entregó la camiseta con el número 7. En un abrir y cerrar de ojos el Dortmund ya tenía sustituto para Dembélé.

“Elegí este club por su filosofía de integrar jóvenes en el primer equipo”, explicó Sancho nada más llegar, aunque a la joya de la Generación 2000 le costó más entrar en el equipo de lo esperado. El primer obstáculo fue el retraso en la licencia para jugar con el primer equipo, lo que le obligó a alternar con el segundo, disputar la Youth League con el juvenil del Dortmund y apenas contar para Peter Bosz, primer entrenador. Tras el parón invernal de la Bundesliga se integró con los mayores y empezó como un tiro: titular tres partidos consecutivos y primera asistencia. Pero entonces una lesión de ligamentos le frenó. Dos meses de parón forzoso que hicieron que su primera temporada en la Bundesliga, en un Dortmund lleno de altibajos y con cambio de entrenador incluido, fuera muy discreta: 12 partidos, 7 como titular, 1 gol y 4 asistencias.

Su valor de mercado cuando fichó por el BVB era de 5M€. Tras la crisis del Covid_19 ‘ha bajado’ a 117M€. Fuente: Transfermarkt.

Su explosión se produjo en la pasada temporada. La llegada del técnico Lucien Favré al banquillo del WestfalenStadion supuso un plus de confianza para el joven extremo, y eso que le costó ganarse el puesto. Una vez engrasó su juego a las exigencias de Favré, encajó como anillo al dedo en ese 4-3-3 que plantea el técnico suizo. Sancho juega con el descaro propio de los 19 años, sin miedo a equivocarse y comprendiendo cada vez mejor el contexto en el que se mueve. Su velocidad y su desequilibrio le permiten adaptarse a los encuentros con defensas más cerradas y disfruta aún más con espacios y en el intercambio de golpes, el hábitat natural de la Bundesliga. “Sabe marcar gol, dar asistencias, es muy bueno en el uno contra uno pero también es muy colectivo, y eso es lo más importante”. Así lo radiografía Favré. Los números del inglés la pasada temporada ya imponen: 34 partidos de Bundesliga (26 como titular), 12 goles y 17 asistencias.

Lejos de asustarse por las expectativas creadas, esta temporada ha elevado aún más el listón. A estas alturas ya ha marcado más goles que el pasado ejercicio (14) y está a una sola asistencia de su récord con 16. Todo ello en 25 partidos disputados y habiendo sido suplente en los dos últimos, después de haber llegado con algún kilo de más tras el confinamiento. Antes de que el coronavirus dejara la Bundesliga en stand-by, el extremo se había adaptado a ese dibujo en 3-4-2-1 con los carrileros ocupando las bandas y los extremos (Sancho y Hazard, habitualmente) ocupando zonas interiores. Eso hace que Sancho tenga cada vez más libertad de movimientos en ataque y aparezca mejor perfilado hacia portería. Si el año pasado formó un tridente temible con Reus y Alcácer (47 goles entre los tres), este año forma una sociedad demoledora con Earling Braut Haaland de la que ambos se benefician. La irrupción del noruego ha sido otra bocanada de aire fresco para el campeonato alemán.

Una Bundesliga que tiene esta tarde una cita trascendental con ese Borussia Dortmund–Bayern de Múnich (18:30 h) que puede decidir el título. ¿Se atreverá Favré a dejar de nuevo sentado en el banquillo a Sancho? Quizá la réplica al triunfo funcionarial del Bayern se encuentre en el descaro atrevido del extremo inglés. En ese fútbol callejero que se curtió al sur del Támesis. En esa calle que funcionó como escuela de formación y vía de escape hacia un futuro mejor. La del mayor talento inglés desde Paul Gascoigne. Esa calle que tanto se añora en el fútbol y que Jadon Sancho ha traído de vuelta.

Análisis táctico del juego Jadon Sancho (en inglés)

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