El 31 de mayo de 1970 el colegiado alemán Kurt Tschenscher mostró la primera tarjeta de la historia del fútbol al jugador soviético Kakhi Asatiani. Corría el minuto 31 del partido inaugural del Mundial de México que enfrentaba a la selección anfitriona y a la URSS (0-0). Fue una de las cinco amarillas que enseñó el árbitro (a cuatro soviéticos y un mexicano) en una tarde que cambió la fisonomía del fútbol.

Antes de México 70 las amonestaciones eran verbales. Sin embargo, tras la dureza empleada por algunas selecciones en el Mundial de Inglaterra de 1966 —donde Pelé fue masacrado por búlgaros y portugueses—, el exárbitro inglés Kenet George Aston ideó el sistema de tarjetas, inspirado en los colores de los semáforos: amarillo para la advertencia y rojo para la expulsión. Aquella no fue su única aportación al balompié: Aston también inventó los banderines amarillos para los asistentes.

Las cartulinas también tenían como objetivo evitar los malentendidos lingüísticos entre el árbitro y los futbolistas en los partidos internacionales.

Asatiani, el primer amonestado del fútbol, tuvo un vida de novela, concretamente de novela negra. De origen georgiano, disputó 16 partidos con su selección, a la que representó en la Eurocopa de 1968 y el Mundial de 1970. Por cierto, en México, los soviéticos fueron apeados en cuartos por Uruguay, el equipo más amonestado del torneo (seis tarjetas).

La carrera de Asatiani transcurrió en exclusiva en el Dinamo de Tiflis, donde debutó en 1965 y se retiró una década más tarde. En ese equipo ocupó el cargo de director deportivo entre 1978 y 1982 y fue el entrenador en 1987.

También formó parte del Gobierno georgiano como ministro de deportes entre 1990 y 2000, además de ser copropietario de la aerolínea Airzena. Para entonces ya era uno de los hombres más ricos de Georgia. En 2002, cuando tenía 56 años, fue ametrallado cerca de su domicilio por un desconocido que lo esperó a la salida de una tienda donde había entrado a comprar un regalo a su hija. Nunca se detuvo al responsable ni se conocieron las razones del crimen.

Se da la casualidad de que Tschenscher, el primer colegiado en enseñar una tarjeta, fue el árbitro del Brasil-Bulgaria del Mundial de 1966, en el que Pelé fue golpeado repetidamente por el defensa Zhechev sin recibir amonestación alguna. Aquello no le pasó factura y Tschenscher es el único árbitro que ha pitado en tres Mundiales (1966, 1970 y 1974). En Alemania tampoco quiso perder protagonismo y expulsó a Luiz Pereira en el Brasil-Holanda (0-2). Curiosamente, y a pesar de ser un árbitro de mal recuerdo para los brasileños, pitó el último partido de Pelé con la canarinha, un Brasil-Yugoslavia (2-2) en el que O Rei le regaló la camiseta.

Si Tschenscher fue el primero en mostrar una amarilla, el turco Babacan fue el primero en enseñar una roja. Sucedió en el Mundial 74 (en México 70 no hubo expulsados), en el partido inaugural entre Alemania y Chile (1-0). El chileno Carlos Caszely fue expulsado en el minuto 67 tras una dura entrada sobre el alemán Vogts.

Caszely no sólo fue un gran delantero que anotó 312 goles en su carrera; también fue un rebelde con causa. Antes de viajar al Mundial de Alemania se negó a saludar a Pinochet en la recepción que ofreció el dictador al equipo. Poco antes, la madre de Caszley había sido torturada como muchos otros chilenos.

Con su selección, Caszely disputó el Mundial de 1974, la Copa América de 1979 (fue elegido mejor jugador del torneo) y el Mundial de 1982. En España jugó en el Levante y el Espanyol, aunque la mayor parte de su carrera la pasó en el Colo-Colo. Tras su retiro en 1986 trabajó como periodista deportivo hasta 2008 y fue agregado de prensa y deportes en la Embajada de Chile en Madrid.

Babacan no necesita presentación para la hinchada del Atlético de Madrid. Tampoco para la del Celtic de Glasgow. Antes de mostrar la primera roja en los Mundiales, sacó también la primera roja en unos Juegos Olímpicos, los de Múnich 72 (al marroquí Mouhoub Ghazouani). En 1974, arbitró la llamada Batalla de Glasgow, el partido de ida de las semifinales de la Copa de Europa entre Atlético de Madrid y Celtic (0-0 y 51 faltas). Los rojiblancos se defendieron con uñas y dientes en sentido literal y sometieron al escocés Jimmy Johnstone a un marcaje que bastantes veces dejó de ser duro para ser violento. El choque acabó con tres colchoneros expulsados (Panadero Díaz, Quique y Ayala), pocos en opinión de muchos cronistas.

Las tarjetas en España

A pesar de que las tarjetas existían desde 1970, en España no entraron en vigor hasta que el Comité Directivo de la RFEF lo aprobó el 15 de enero de 1971. Sin embargo, nuestro país se convirtió en el único del mundo en usar tarjetas blancas en lugar de amarillas. Y la razón es peculiar… La Selección no se clasificó para el Mundial de 1970 y el secretario general de la Federación, Andrés Ramírez, no viajó a México para seguir el campeonato por problemas profesionales. Lo vio a través de una televisión en blanco y negro… y pensó que el amarillo de las tarjetas era blanco.

Las tarjetas entraron en vigor hasta el 24 de enero de 1971. El primer jugador que vio tarjeta blanca fue Julián Riera por juego peligroso en el Sant Andreu-Burgos (1-0), correspondiente a la 21º jornada de Segunda División. El encuentro comenzó a las 11:45 y fue arbitrado por Juango Ruiz.

Ese mismo día, se enseñó la primera amonestación de Primera División. Fue a Enrique Castro, Quini, en minuto 66 del Espanyol- Sporting (2-0), por protestas al colegiado Balaguer García. Durante sus 19 años como profesional, El Brujo sólo vio 14 tarjetas.

Tres semanas más tarde, el 14 de febrero, tuvo lugar en el Calderón la primera expulsión de Primera. Fue en el Atlético de Madrid-Espanyol (3-0) de la jornada 22. A pesar de ser el día de San Valentín, no reinó el amor sobre el campo. El colegiado Serrano Sancristóbal enseñó doble tarjeta roja en el 40’ a Adelardo Rodríguez y José María García tras una agresión mutua. Adelardo, por cierto, sólo vio cinco amarillas y la citada roja en sus 17 temporadas en el Atlético de Madrid (401 partidos).

Cinco años después, en 1976, la Federación cambió las tarjetas blancas por las amarillas. Fue en verano, antes de comenzar la temporada 76-77. El primero en ver una amarilla fue el realista Diego, en el partido inaugural de la temporada, Zaragoza-Real Sociedad (1-1). Ausocúa Sanz le amonestó en el minuto 12 por zancadillear a un contrario.

El gallego Diego Álvarez formó parte de la plantilla campeona de la Real Sociedad de los años 80. En sus 263 partidos en Primera, fue amonestado en siete ocasiones y sólo le enseñaron una roja.

Después de 49 años de tarjetas en Primera, Undiano Mallenco es quien más amarillas ha enseñado (1.717 en 348 partidos). Le siguen de cerca Iturralde González (1.565 en 291 encuentros) y Pérez Lasa (1.580 en 275). En cartulinas rojas empatan a 130 Daudén Ibáñez y Megía Dávila, seguidos ambos por Iturralde (127).  

El partido con más tarjetas de la historia de LaLiga fue el Espanyol-Barcelona (1-3), correspondiente a la 16º jornada de la temporada 2003-2004. Pino Zamorano enseñó 18 tarjetas (12 amarillas y seis rojas) y expulsó a tres jugadores de cada equipo: Lopo, De la Peña y Solvedilla del conjunto perico; Márquez, Cocu y Quaresma, del Barça. Además, amonestó a Gerard López, Moreno Torricelli, Tamudo y Michael Reiziger. Además, el encargado de material del Espanyol, Thomas N’Kono, fue expulsado por decirle al colegiado “tienes que echarle más cojones”, lo que sin duda le motivó…

En 1987 hubo cinco expulsiones en el Espanyol-Mallorca (5-0), aunque en esta ocasión todas las recibieron los jugadores del equipo balear. El conjunto bermellón estaba dirigido por Serra Ferrer y los cinco futbolistas que vieron la roja fueron Hassan Fadil, Antoni Orejuela, Pepe Bonet, Paquete Higuera y Sebastián Chano López. Los mallorquines finalizaron el partido con seis jugadores, el mínimo necesario.

Juego limpio y juego sucio

Por la Liga española pasó Gary Lineker, cuyo caso es único como ejemplo de juego limpio. El delantero británico no recibió ninguna tarjeta en toda su carrera. En el fútbol español, Gárate sólo vio tres amarillas y una roja en 241 partidos. Butragueño nunca fue expulsado y sólo le enseñaron cinco amarillas en 341 partidos.  

Si repasamos la trayectoria de otros jugadores españoles a los que tenemos por estandartes del juego limpio, nos llevamos sorpresas. Iniesta vio 35 amarillas en 442 partidos en la Liga, pero no fue nunca expulsado. Xavi, en cambio, fue expulsado dos veces y vio un total de 39 tarjetas en 504 partidos. Del Bosque fue amonestado en 17 ocasiones en 288 encuentros, incluidas tres expulsiones. Casillas, por tener también la referencia de un portero, recibió 18 amonestaciones y dos expulsiones en 510 encuentros.

Si nos fijamos en los más grandes de la historia del fútbol, observamos que en sus tres temporadas en España Maradona disputó 62 encuentros y le enseñaron nueve amarillas y dos rojas. Las mismas veces que El Pelusa fue expulsado Cruyff, que fue amonestado 23 veces en 139 partidos.

Anecdóticos resultan los casos de Giggs y Messi. El galés disputó 951 partidos con el Manchester United y no fue expulsado nunca. Sin embargo, sí que le enseñaron la cartulina roja por doble amarilla con su selección. Fue en el Noruega-Gales (3-2), encuentro clasificatorio para el Mundial de 2002.

Al igual que Giggs, Messi nunca ha tenido que abandonar el campo expulsado, al menos con la camiseta del Barcelona. Sin embargo, sí que lo ha hecho en dos ocasiones con la albiceleste. La primera, en su debut con la absoluta frente a Hungría en 2005, cuando sólo llevaba un minuto en el campo. La segunda, en el Argentina-Chile (2-1) correspondiente al tercer y cuarto puesto de la Copa América 2019.

Y ahora analicemos la otra cara de la moneda. En el fútbol español de los 70, hubo dos defensas del Granada que destacaron por su dureza: Pedro Fernández y Aguirre Suárez. Fernández es recordado por lesionar de gravedad a Amancio (le partió el cuádriceps) en un encuentro de Copa celebrado en Los Cármenes. No vio tarjeta, pero fue suspendido por 15 partidos. En sus 180 partidos, le enseñaron sólo ocho amarillas y tres rojas; Aguirre Suárez fue amonestado en once ocasiones y sólo fue expulsado una vez en 83 encuentros.  

Lesión de Fernández a Amancio en un Granada-Real Madrid.

El madridista Goyo Benito también fue otro defensa expeditivo en los 70. En 317 partidos, vio 25 amarillas y dos rojas. Ya en los 80, Andoni Goikoetxea, conocido por lesionar a Schuster y Maradona, recibió 68 amarillas y ocho rojas en 312 encuentros.

Sergio Ramos es el jugador más expulsado de la historia de la Liga: 20 veces (una roja cada 24 partidos). Un total de 164 amonestaciones en 483 encuentros. Pablo Alfaro le sigue con 18 rojas en 418 choques, nunca mejor dicho.

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