Después de conocer el protocolo elaborado para deportes profesionales por el CSD, y aprobado por el Ministerio de Sanidad, queda claro que el fútbol lo tiene difícil para volver en un corto periodo de tiempo. A pesar de que en el documento se trate de privilegiar a los artistas del balón, esgrimiendo su esencialidad —la reanudación del fútbol despejaría la mente de millones de aficionados— tal y como se presentan las normas para el retorno la Liga está abocada a un enfrentamiento directo con el sindicato de jugadores. La AFE lo va a poner difícil. Y con razón, me temo.

Sin test en la primera fase, la vuelta a los entrenos suena a ruleta rusa. Por mucha profilaxis que se exija, por muy pequeños que sean los grupos, y aunque se marque distancia entre ellos, el riesgo es patente. No se debería comenzar con la posibilidad de que haya asintomáticos infectados y que no sea posible su detección por no pasar por PCR. Sabemos que hay que priorizar los test a los sectores de riesgo y que todos deberíamos tener derecho a que nos los realicen antes de la vuelta al trabajo, pero no van a cerrar nuestra empresa por un contagiado; a un club de fútbol sí se le terminaría la competición. Y, probablemente, la del resto.

A esto hay que agregarle que empezar los entrenamientos en grupos reducidos, manteniendo la distancia y evitando el contacto, no pone en forma a un jugador. Si tampoco pueden recurrir a un fisio —en esta primera fase—, tener reuniones de táctica o hacer un simple rondo, lo que resulte de esto va a tener más que ver con los runners domingueros que con futbolistas en pretemporada.

Tampoco mejora mucho el tema en la fase 2. Entrenadores con mascarilla, táctica en grupos reducidos y recomendación para que los jugadores se recluyan, ya hasta el final de competición, en hoteles o en su ciudad deportiva, no va a ser lo mejor para que tengan ganas de contribuir al espectáculo. Entramos otra vez en el debate moral de que ganando lo que ganan, tampoco pasa nada porque se fastidien en pos de terminar la Liga, pero me temo que el resultado no va a redundar en calidad y belleza dentro del terreno de juego. Al menos ya habrá test de PCR. Crucemos los dedos para que todos den negativo.

En fase 3, ya se permiten los grupos de hasta 14 jugadores entrenando a la vez. Estaremos en la tercera semana desde que volvieron del confinamiento. Bien, pues ya se puede aplicar el Guardiola de turno para haber hecho un programa técnico, táctico y físico, que sea eficiente. Ni en esta fase previa al comienzo de los partidos, los entrenadores van a poder tener junta a la plantilla. ¿Es efectivo hacer partidillos de 7 contra 7, para afrontar lo que viene?

A todo esto, que no haya habido un positivo, ya que entonces cabe la posibilidad de poner a todo el equipo en cuarentena. Peor sería que pasase cuando comience la competición, porque entonces habría que suspender la misma o apartar al equipo que haya tenido esta desgracia, poniendo también en cuarentena al resto de equipos con los que se haya enfrentado. Adiós a la competición.

Cumplido todo esto, sería la Liga la que estableciese la fecha de comienzo. Estaremos ya bien entrado el mes que viene. Queda por solucionar el problema de los jugadores que terminan contrato el 30 de junio. ¿Qué pasa con ellos? Habrá que negociar prórrogas de los vínculos actuales y coberturas de seguros que cubran posibles lesiones. ¿Va a querer meter la pierna un futbolista que tenga apalabrado su siguiente contrato en otro club para el curso siguiente?.

Las conclusiones son claras. Con esta tesitura la lógica aboga por suspender la temporada hasta que se pudiesen relajar estas medidas. Está claro que la LFP busca evitar la ruina y que vuelvan los ingresos de televisión lo más rápido posible, ¿pero alguien imagina que así se pueda jugar? Estadios vacíos, fútbol sin el “jugador número 12”, futbolistas sin la presión de la grada para perseguir un balón… ¡parece de locos!

Y si esto es difícil en Primera, ni qué decir tiene que en Segunda parece ciencia ficción. Son medidas duras, arriesgadas y caras. Pónganlo en el orden que gusten. Cuando más parece necesaria la unión entre Federación, Liga y AFE, más están a la gresca. Después del Covid todo es más difícil. Que empiece el fútbol es complicadísimo. O se cambian algunas medidas y hay habilidad en la negociación entre las partes, o nos vemos el curso que viene…

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