Cuenta la leyenda que allá por 2015 un grupo de aficionados al survival horror aglutinaron esfuerzos a la hora de cumplir su sueño definitivo de realizar el remake de un clásico imperecedero como es el Resident Evil 2, cuya campaña protagonizada por Leon Kennedy y Claire Redfield ha cautivado el imaginario popular del aficionado de los videojuegos.

Sin embargo, la extraordinaria repercusión que el trabajo de los italianos logró con un número de visitas crecientes que veían más cerca esa posibilidad aunque no poseyeran la propiedad intelectual se truncó de inmediato cuando Capcom reclamó sus derechos antes de anunciar lo que iba a ser uno de los más notables éxitos de 2019 como fue el Remake del RE2, que se convirtió en la referencia de cómo hay que hacer las cosas al reinterpretar un título de esa magnitud.

Por su parte, ese grupo de aficionados terminaron aunando esfuerzos en torno a la figura de Invader Studios y gracias a la buena sintonía que se creó con Capcom a raíz de ese episodio, se ha logrado una experiencia sensacional a la hora de desarrollar un proyecto en este mundo a todos los niveles y cuyo mejor exponente es Daymare 1998. Procedemos a analizarlo a continuación.

Regreso a los orígenes

Lo primero de todo es subrayar el enorme amor que los desarrolladores de Invader Studios poseen por el género del survival horror. Sólo así se puede entender un proyecto de esta magnitud, que sabe que parte de unos orígenes humildes, pero que con su entusiasmo ha conseguido ver la luz para las consolas de la actual generación después de una sólida recepción para el PC el año pasado.

Ese mimo por la temática es palpable desde el primer instante de una aventura repleta de Huevos de Pascua en forma de referencias a los años 80 y 90 y en la que vamos a manejar hasta tres personajes distintos como son un soldado de élite, un piloto de helicóptero o un guardabosques. Los tres tendrán que lidiar con los horrores que se han desatado en la aislada población rural de Keen Sight, que será la zona cero de la pandemia por el virus ideado por la maléfica compañía Hexacore Biogenetics.

Como es evidente, el título bebe por los cuatro costados de los clichés del género aunque eso no supone en absoluto un impedimento para su disfrute porque su desarrollo (y sus deficiencias) se ajustan a la perfección a la sensación de angustia y agobio que figuran en el ADN de la temática zombie junto a una serie de giros que suponen una bocanada de aire fresco, incluso tras los excelentes ejemplos que suponen los remakes de Resident Evil 2 y Resident Evil 3.

Es absurdo negar que esos referentes juegan en ligas distintas gracias a los sensacionales valores de producción que ha aportado Capcom en ambos proyectos, pero Invader Studios ha incluido unas mecánicas que pueden llegar a ser algo frustrantes inicialmente como el manejo poco dinámico que tendrá cada uno de nuestros protagonistas, lo que incrementa nuestra ansiedad ante la limitada variedad de enemigos con los que nos cruzaremos en nuestro camino.

Asimismo, la ortopédica mecánica a la hora de recargar, refuerza la sensación de desamparo que puede darse en los enfrentamientos y para los que hay que tener una clara estrategia para evitar males mayores. En resumen, nos veremos obligados a combinar las balas recogidas en la aventura con los cargadores y posteriormente con algunas de las tres armas que habrá a nuestra disposición.

De esta manera, esta modalidad manual supone una notable bienvenida al panorama actual del survival horror al contrario de los automatismos y será crucial planear nuestros pasos con inteligencia. Igualmente se podrá optar por dejar caer el cargador agotado en pos de uno ya preparado para ganar en rapidez, pero jamás habrá que olvidarse de recogerlo posteriormente. Se acentúa la necesidad de tener varios a nuestra disposición a lo largo de la historia, lo que nos llevará por distintos escenarios con una variedad razonable para los propósitos del título.

Invader Studios ha puesto mucho énfasis en determinados aspectos del survival, pero eso no sería verdad sin la presencia de los puzzles, que no están tan presentes como quizás nos hubiese gustado en el Resident Evil 3 Remake, pero que con el título que tenemos entre manos regresan con fuerza e ingenio, ofreciendo la pausa tan necesaria en un juego que no posee zonas libres de peligro al 100% y cuya presencia es más que bienvenida.

Rendimiento desigual

Impulsado por el motor gráfico derivado del Unreal Engine 4, Daymare 1998 ni puede ni pretende ser el portento gráfico que muchos desearían a estas alturas de la generación y eso jamás hay que perderlo de vista. Si lo vuestro son unos gráficos punteros es casi mejor que lo dejéis de lado, aunque si os interesa una buena  historia que se acoge a los cánones del género y con una calidad más que razonable, el título ofrece lo que promete a lo largo de sus 9 horas con un ritmo propio del survival.

Lo cierto es que lo hemos probado en una PS4 Pro y el juego cumple con sus pretensiones aunque se le ven las costuras en entornos más abiertos o en la definición de los rostros de los personajes en momentos como las cinemáticas. La desarrolladora no ha parado de publicar parches que han mejorado cuestiones como partidas guardadas que se corrompían y es de esperar que la tasa de frames por segundo se consiga optimizar a los 30 como mínimo.

Conclusiones

Pocos podrían pensar que la aventura iniciada por unos entusiastas desarrolladores italianos a la hora de recuperar la esencia del Resident Evil 2 para los tiempos modernos podría haber acabado con la publicación de su primer título tras el inestimable respaldo inicial que recibieron de Capcom a la hora de conseguir sus sueños.

Daymare 1998 es una notable alternativa en el mundo del survival horror que se complementa con lo ya conocido en los remakes de Capcom, pero con un énfasis en ciertos aspectos como las mecánicas de recarga y la presencia de unos puzzles ingeniosos que son bienvenidos a esta propuesta.

El juego de Invader Studios tiene sus lógicas limitaciones y jamás podrá ser considerado como un referente en materia gráfica, pero el resto de sus virtudes le convierten en una notable entrega que se convierte casi en compra obligada para los amantes del género, que podrán disfrutar de una aventura de terror clásico como hacía tiempo que no se veía.

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