El coronavirus pertenece a una larga familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos. En humanos, se sabe que una serie de coronavirus provocan infecciones respiratorias que van desde un resfriado común a enfermedades más graves, como el síndrome de oriente medio (MERS) aparecido en 2012, o el síndrome respiratorio agudo grave (SRAS), una neumonía atípica que apareció por primera vez en noviembre de 2002.

Pues bien, un nuevo coronavirus de esta familia fue identificado en humanos el 29 de diciembre de 2019 en la ciudad China de Wuhan. No se sabe bien la procedencia, pero se piensa que saltó de murciélagos a humanos, como el coronavirus COV-MERS proveniente de camellos en Arabia Saudí en 2012, o del coronavirus SARS-COV con origen en un gato salvaje en la provincia de Cantón, China, en 2002.

Estos tres coronavirus mencionados son virus zoonóticos, lo que quiere decir que provienen de animales. Su nombre, SARS-COV-2, diferente del SARS-COV detectado en 2002, es el que produce la enfermedad COVID-19, siglas de la definición COrona VIrus-Disease 2019.

Esto de los virus no es nuevo, convivimos con ellos día tras día, desde los resfriados comunes causados por los llamados rhinovirus, a la típica gripe que muchos padecemos cada invierno, causada por el virus influenza, sin olvidar la gripe letal que padecieron nuestros antepasados en 1918, conocida como la gran pandemia de gripe o la gripe española, considerada la pandemia más devastadora de la historia de la humanidad, ya que en solo un año mató entre 20 y 40 millones de personas.

Pues bien, este coronavirus SARS-COV-2 causa una infección en las vías del sistema respiratorio en humanos con un índice de mortalidad del 3%. Como cualquier otro virus necesita una célula para replicarse, ya que un virus por sí solo no se puede replicar, así que lo que hace es introducirse dentro de una célula del organismo y la secuestra; una vez dentro utiliza el mecanismo de la célula para su réplica.

¿Y cómo se introduce en el cuerpo?

Como veis en la foto, el coronavirus recibe su nombre de las proteínas de espiga que sobresalen de su superficie y se asemejan a una corona. Son estas proteínas la que se combinan con los receptores AEC2 en las células pulmonares y otros tejidos y mediante este acople tan efectivo (como lo haría una llave a una cerradura) el virus penetra en la célula mediante un proceso de absorción.

Como también se observa en la foto, el virus está envuelto en una burbuja grasosa de lípidos. Esta capa es la que protege al virus fuera del cuerpo humano y puede mantenerlo dormido en superficies metálicas por días, de ahí lo contagioso. Por suerte, esta capa lipídica se desintegra al contacto con el jabón y el virus muere. De ahí la gran importancia de lavarse las manos una y otra vez cuando tocas algo, ya que al tocar algo, si te llevas las manos a la boca, ojos o nariz ya estás infectado.

Se recomienda lavarse las manos cada 20 minutos.

Los síntomas más comunes de la COVID-19 son fiebre (37’3 grados o más), cansancio y tos. Algunos pacientes pueden presentar dolores, congestión nasal, dolor de garganta o diarrea.

Estos síntomas pueden ser leves y aparecen de forma gradual. Algunas personas se infectan, pero no desarrollan ningún síntoma y no se encuentran mal. La mayoría de las personas (alrededor del 80%) se recupera de la enfermedad sin necesidad de ningún tratamiento especial. El otro 20% (1 de cada 5) desarrolla una enfermedad grave o tiene dificultad para respirar. Las personas mayores y las que padecen afecciones médicas subyacentes, como hipertensión arterial, problemas cardiacos o diabetes, tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave.

Por eso, si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, busque rápidamente asesoramiento médico, ya que podría deberse a una infección respiratoria u otra afección grave.

De los datos clínicos recogidos desde China, los síntomas fueron los siguientes:

Fiebre en un 98%

El que experimentes fiebre es bueno, ya que la fiebre está relacionada habitualmente con la estimulación del sistema inmunológico del organismo. En este sentido, puede ser útil para que el sistema inmunológico tome ventaja sobre el virus, haciendo al cuerpo humano menos receptivo para la replicación del virus sensible a la temperatura.

Mialgia en un 76%

Es cuando experimentas dolor en tus músculos, ese dolor que te empieza a aparecer cuando coges una gripe.

Disnea en un 55%

La disnea es una dificultad respiratoria que se suele traducir en falta de aire. No debe resultarnos raro este porcentaje alto de disnea, pues es un virus que ataca al sistema respiratorio, siendo la neumonía una complicación del coronavirus, que puede llegar a causar incluso la muerte.

Por último, un 8% sufre dolor de cabeza, y un 3% diarrea.

Ahora hablemos de la transmisión.

Como hemos dicho antes, al ser un virus zoonótico, su origen es animal. Lo que ocurre es que el virus mutó, y entonces pudo transmitirse de humanos a humanos.

La tasa de contagio es de 2’2, es decir que puedes contagiar de 2 a 3 personas. De ahí el crecimiento de contagio exponencial (imparable) que está experimentando cada país al que llega, pues se trata de una tasa mayor que uno (si fuera menor que uno el virus moriría, pero desafortunadamente no es el caso). Por eso nos encontramos ante un virus pandémico. De ahí la importancia de quedarse en casa con el objetivo de parar este crecimiento exponencial, ya que no hay sistema sanitario que pueda tratar a tanto paciente.

El virus se transmite cuando toses, cuando estornudas o exhalas. Al toser y estornudar se pueden expulsar gotas llenas del virus en dirección de las personas y superficies cercanas, en donde el virus se mantiene infeccioso durante varias horas y hasta días. La recomendación es estar a más de un metro de distancia del resto de personas.

Se aconseja que aquellos que han sido diagnosticados con COVID-19 usen mascarillas para reducir la propagación del virus. Así que, cuando tosas o estornudes, hazlo en un pañuelo, y acuérdate de la frase en inglés: «Catch it, bin it, kill it». Que viene a decir: «Lo recoges en el pañuelo, lo tiras a la papelera y matas el virus».

Lo que por el momento no está tan claro es el periodo de incubación del virus. Hay expertos que dicen entre dos y catorce días, lo que supone una ventana de incubación grande. Así que cuando te contagias, puede que la cantidad de virus no sea tan grande para hacer sentirte mal, pero tú estas infectado y puedes transmitir la enfermedad. Esta es la razón por la que es tan importante quedarse en casa y no salir.

Medidas de Protección:

  1. Quedarse en casa, evitar, trenes, aviones y autobuses.
  2. No seas social, si alguien te invita a su casa le dices que no, ya que puedes ser una bomba de contagio.
  3. Usa máscaras y guantes, pero cuidado cómo te los pones y te los quitas.
  4. Lavarse las manos meticulosamente, cantado el happy birthday dos veces, y si puede ser, cada vez que tocas algo.
  5. Evita hospitales.

Tratamiento:

No hay ningún medicamento antiviral, ni vacunas hasta la fecha, de ahí la gravedad del problema; es un virus nuevo y por tanto desconocido.

Los científicos están trabajando en vacunas, unas treinta por el momento.

La vacuna más avanzada está en un ensayo clínico con voluntariado en fase 1. Es la fase donde se estudia la tolerabilidad del medicamento. Debe pasar después a la fase 2, en la que se hacen pruebas con muchos más voluntarios para evaluar la eficacia del medicamento. Y por último viene la fase 3, en la que se aumenta el número de personas a examen. Así que esperemos tener pronto vacuna, pero un ensayo clínico para completar las tres fases lleva su tiempo.

Insisto: manténgase bien abrigados en casa, sin salir, bien hidratados, y traten de descansar y alimentarse bien para fortalecer su sistema inmune. Es lo único que tenemos, por el momento, para combatir este coronavirus.

Continuará….

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